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Una revelacion Divina del cielo Mary Kathryn Baxter.pdf


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Prefacio
Los escritos inspirados de Mary Kathryn Baxter han sido ungidos por Dios, y
han bendecido a cientos de miles de personas. Creo que es de suma
importancia difundir ampliamente el mensaje que Dios le ha dado. Ella
comparte estas experiencias en cientos de iglesias cada año, y ahora las ha
puesto en for ma de libro.
Su obra anterior, "Una revelación divina del infierno" ha sido
particularmente utilizada por Dios para dar el mensaje eterno de salvación
a los perdidos y ha sido ampliamente recibida con entusiasmo por gente de
todo el mundo, habiendo sido impresa en muchos paí ses y en diversos
idiomas. Más de medio millón de ejmplares han sido vendidos hasta la
fecha. Estoy convencido de que este nuevo libro, "Una revelación divina del
cielo", tendrá un éxito aun mayor.
Como pastor de Mary Kathryn Baxter durante varios años, la conozco
personalmente y respaldo plenamente su ministerio. Dios ha puesto su
aprobación sobre su trabajo al ungir su ministerio y darle una aceptación
tan amplia a este mensaje.
Este libro es el resultado de muchas oraciones, lágrimas y arduo trabajo.
Le pido al Señor que a través de la distribución de este libro muchas almas
lleguen a conocer a Jesucristo y que se preparen para pasar la eternidad en
el cielo!
—T. L. Lowery, Ph.D.

Introducción
El presente libro es una narración de varias experiencias genuinas que he
tenido con Dios. No se trata de la obra de mi imaginación hiperactiva o del
sueño de alguien con anhelos de algo mejor de lo que esta vida puede
ofrecer.
El cielo es una realidad y las experiencias que describo en este libro las he
narrado tal y como me sucedieron a mí. No ví todo lo que hay que ver en el
cielo, pues necesitaría la eternidad para hacerlo. No cuento todo lo que allí ví,
del mismo modo que tampoco lo hizo el apóstol Pablo (véase 2 Corintios
12:1-4). No obstante, relato todo lo que Dios me ha dicho que comparta.
Quiero honrar especialmente y agradecer a mi pastor, el Rdo. Dr. T. L.
Lowery, y a su bella esposa, Mildred, por su apoyo, aliento y valiosa
contribución a este esfuerzo. También deseo expresar mi agradecimiento
sincero a la plantilla de la Iglesia de Dios Nacional y al Rdo. Marcus V. Hand