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El edificio en donde se alojarían las instalaciones aduanales se inauguró el 16 de septiembre de
1887, sin embargo, en vista del aumento de importaciones y exportaciones, hubo necesidad de
ampliar los almacenes en 1890, para lo cual la Secretaría de Hacienda mandó construir una adición
de 45 metros de frente, aportando el Ayuntamiento las manzanas números 129 y 141 del plano
Laroche, inaugurándose esta obra el 5 de mayo de 1891.
En el año de 1913, el 15 de febrero, se temía un ataque de los llamados “rebeldes” quienes
después se consideraron “constitucionalistas”. El temor generalizado hizo que se clausurara la
aduana, con lo que también se suspendieron las salidas de trenes. No obstante de que no había
revisión aduanal, los carros fueron utilizados por los federales para que se formara un cerco de
protección por toda la vía.
Edificio de la Aduana c. 1935

La incertidumbre provocó que tres cuartas partes de la
población emigraran a Laredo, Texas. Se cerró el comercio, y el
presupuesto municipal disminuyó al no cobrarse impuestos, al
grado de no poder pagar las nóminas, según cuentan personas
que vivieron en esa época. Esta etapa duró más de quince
meses pues un año después, el 14 de abril, al retirarse los
federales, incendiaron el edificio de la aduana antes de abordar
el tren que los sacaría de la ciudad para dejarla en manos de
los constitucionalistas. Restablecido el orden y reconstruido el
edificio de la aduana entre los años de 1915 y 1917, volvió a
servir para su función hasta el año de 1936 cuando se elaboró
el primer plano regulador para la ciudad con el apoyo del
presidente Lázaro Cárdenas. Ese plano regulador incluía en
sus puntos, la ampliación de la aduana, para lo que se
construyó un gran edificio de dos plantas hacia el frente de la
antigua instalación con lo que el edificio viejo pasó a segundo
término por quedar en la parte posterior del nuevo. Al
concluirse esta obra, se creó una gran plaza con fuentes a
colores, la cual enmarca el edificio del ferrocarril y a la misma
aduana.
En aquel tiempo los gobernadores de los Estados y comandantes militares disponían de las
rentas y recursos de la Federación, situación que subsistió hasta que la Secretaría de Gobernación,
durante el período presidencial de Benito Juárez, expidió la Circular del 12 de enero de 1861, en la
que dispuso cesaran esas facultades. El inicio de esta Aduana fue algo que logró un cambio aún
vivo para la Villa.
En el mes de diciembre del año 1857, se hizo cargo de la Administración de la aduana,
como interino, el C. Juan Ramos, uno de los fundadores de la Villa. Por los trastornos políticos que
sufrió la República, del año 1851 en adelante, que no permitieron la subsistencia del contraresguardo (puntos estratégicos en las fronteras del norte para evitar el escandaloso contrabando), y
además de estar suspendidas sus labores a causa de las revoluciones y trastornos locales, el
contrabando no tuvo traba alguna. No fue sino hasta 1858, que las autoridades de estado de
Tamaulipas vinieron a dar autorización, por medio de un decreto, al tráfico libre de mercancías sólo
en las ciudades fronterizas. La Zona Libre de 1858 se consideró una medida nuy acertada que hizo
florecer a esta región, y su contenido dice lo siguiente:

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