Capítulo 1.pdf


Preview of PDF document cap-tulo-1.pdf

Page 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12

Text preview


CRONOX
— Y-yo… Le he hecho una pregunta.
— Bueno, hay algo mucho más importante por ver. ¿Quién eres tú? —
Daniel saboreó cada una de las tres últimas palabras.
— Yo soy… Yo… Yo soy Jain LaFleur —al joven le costaba recordar,
pero, poco a poco los recuerdos iban saliendo a flote. Sin embargo, lo último que pudo
sacar de su memoria era un día normal y corriente en Florencia. Había desayunado en
su restaurante favorito, había pasado el día entero en la redacción y al terminar… Al
terminar empleó varias horas en buscar información acerca de una empresa. Si no
recordaba mal su nombre, se trataba de Cronox. No entendía aún por qué, pero
aquella empresa no le gustaba.
— ¡Bien! Bien, perfecto. Eres Jain LaFleur, tienes diecinueve años,
naciste en Florencia, tienes el pelo castaño y los ojos… Un pelín anaranjados. Eso es
raro.
— ¿Anaranjados?
— Marrones. Cálidos. No sé decirte. Es raro —el hombre de la americana
roja permaneció callado por un momento, asimilando la información. Aunque reaccionó
con una pequeña sorpresa, como recordando algo—. A todo esto, ¿dónde están mis
modales? Me llamo Daniel Zath y tú eres mi invitado. Parece que no me recuerdas.
¿Puedes ver bien?
Jain permaneció callado. Lo que antes era una mancha roja poco a poco
iba adquiriendo forma humana. Pestañeó varias veces y todo cobró mucha más
nitidez. Se encontraba en una cama, en una habitación blanca. Frente a él se hallaba
un hombre muy pálido y blancuzco, casi tanto como su pelo. Era extraño en todos los
sentidos, y no sabría decir qué era lo más singular de él. Su pelo, su vestimenta, su
ojo azul… O su ojo rojo.
— Sí, ya veo mejor. Es extraño, veo… Veo muy bien.
— ¡Sí, sí, sí! ¡Te lo dije! Estás curado. Y… tal y como te dije, tu cáncer ha
desaparecido. Eres un hombre nuevo.
— ¿Curado? ¿Cáncer? ¿De qué habla? Yo… Usted… ¿Dónde estoy?
— Espera, espera. Tranquilízate. ¿No recuerdas nada?
— ¿Recordar? Yo… ¿Me he perdido algo? —Jain comenzó a pensar y,
tras repasar la conversación, llegó a una conclusión y aspiró aire con sorpresa—.
Antes dijo que yo tenía diecinueve años. Se equivoca, aún tengo dieciocho. Y yo no
entiendo por qué…
— Alto, ¡alto! Esto no debería ser así. Ha ocurrido algo inesperado…
Tú… No es que no me recuerdes… Tú has perdido la memoria. Vaya… Esto es una
buena sorpresa. Inesperada. Pero, bueno… Bienvenido al futuro, porque tienes
diecinueve años.
— ¿¡Que yo qué!? ¿Cómo? ¿Cuándo ha…?
Jain comenzaba a desbordarse y por la mueca de la cara de Daniel Zath,
aquello no era bueno, por lo que intervino de inmediato.