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El libro inmundo. .pdf


Original filename: El libro inmundo..pdf
Author: GLORIA

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El libro inmundo.
Escritor: A. Posadino

Hola, soy Sebastián Lutero y hoy debo morir.
El sueño de mi vida era ser un Cardiólogo prestigioso, salvar vidas a personas egocéntricas
y egoístas, borrachas de su lubricidad heráldica, del brillo fascinante del oropel con el que
intimidar y fascinar a los demás desgraciados, sí, yo quería estudiar para “salvar” sus
estúpidas y vacías vidas.
Ignorante de estirpe, decidí seguir con ese sueño inútil, ya que de una forma u otra, la
muerte les iba a llegar… La muerte… Qué misterio, sinceramente a mi no me interesa,
desde niño me inculcaron que cuando uno moría se iba al cielo, siempre supe que era una
sarta de estupideces sin sentido, de una forma u otra desde pequeño sabía que lo de Dios
era una idiotez, pero mi madre religiosa nunca hizo caso y decidió seguir hablándole a un
vacío existencial burdo y lleno de mentiras canalizadas por gente que creía en un Zombie
judío cura-leprosos, y que se irían al infierno por difamar el nombre de nadie, cuyas
creencias serían vagas y desinteresadas sin un ente que les meta miedo, Satanás.
No obstante decidí ir a estudiar a Alemania mi vacía carrera para ser otro don nadie en
esta sociedad. Una sociedad de mierda. De la cual uno no podía escapar y debía adaptarse
o los demás burócratas desgraciados se comerían nuestra carne.
Era la primera vez que me subía a un avión, estaba nervioso, era tan optimista… no quería
que mi vida acabe, especulaba que aún tenía numerosa mierda por vivir. Lo cual no era
cierto pero aún no cambiaba nada. Una vez arriba del avión comencé a ver a la gente: a mi
lado se ubicaba el típico octogenario al borde de la muerte, con su vacía tez y arrugas que
le desbordaban y marcaban la tristeza y la experiencia de una vida larga e interminable
llena de bajezas y alegrías.
Enfrente de mí se encontraba el gordo burgués de cliché, llenándose de champagne caro y
toqueteando a su compañera, la cual esperaba ansiosamente la muerte de aquella mísera
ballena llena de codicia y así poder cobrar toda su riqueza… La grasa viciada de esa
persona era grotescamente impresionante. No tengo idea de que manera pudo entrar en
los decadentes asientos de segunda mano que pago el gobierno.
El resto del avión eran puros estereotipos: Una sucia pareja buscando una nueva vida, o
un poco de emoción para reavivar el torpe sexo que podía ofrecer el impotente hombre,
el niño asmático, la madre inútil, y turistas idiotas. Absolutamente una porquería.
Finalmente llegue, desconcertado con un mapa inentendible y un teléfono. Partí a buscar
la facultad de medicina que tan prestigiosamente me acepto. No entendía nada,
ignorantemente digo que todos eran minis Adolf Hitler, sin ofender a su idioma horrible.
Parecía otro turista idiota, con mi mapa en la mano le preguntaba a la gente sobre la calle
Mechstrovick. Debo haber dicho algo mal, o mi idioma era demasiado pobre pero todos
me miraban con ojos extraños.

3 horas y muchos alemanes frustrados después conseguí encontrar la Universidad,
aliviado, entré.
Era muy distinto a como es todo en Argentina. Hay mucho silencio, la gente es muy
reservada, me gusto el ambiente, aunque era algo incomodo.
Un guía que decadentemente hablaba español me guió por el colegio. Todo era muy
desolado, paredes grises, alumnos derechos y callados, y profesores respetuosos, era ideal
para estudiar.
El recorrido termino en la biblioteca, la cual era majestuosa. Habían dos pisos de
centenares de libros antiguos, y como niño en una dulcería recorrí todo el lugar, pero
hubo un libro que me despertó la duda: al fondo del segundo piso, en un triste pasillo
había un libro gigantesco completamente negro y con unas inscripciones diminutas en
ruso o algo así, no le di mucha importancia porque el guía me esperaba para llevarme a
clases, pero estaba decidido a volver.
Pasaron 3 meses, el idioma ya no era un problema, la gente sí.
Cuanto más tiempo pasa me doy cuenta que donde quiera que este, la hipocresía vive en
cada persona. Lo único que no detesto de este país es la comida, pero cuando pienso en
sus manos grasosas realizando mi plato me da vueltas el estomago, y me dan ganas de
vomitar.
Una noche en la que me dormí a regañadientes por la rudeza de los profesores, tuve un
sueño, soñé con aquel insignificante libro negro que vi en la biblioteca, era solamente el
libro posando en una habitación oscura y una luz que reposaba sobre aquel texto.
Desperté desconcertado, no sabía que había sido eso, pero dejé las dudas y fui a por la
estúpida obra, la curiosidad es una de tantas cosas de las que no te puedes escapar.
Estaba corriendo hacia la biblioteca cuando me di cuenta que el pasillo se hacía cada vez
más largo, corrí con aun más fuerza y note que no terminaba, era tarde cuando percibí
que no podía dejar de correr, el pasillo no terminaba y yo no podía parar, me encontraba
en un limbo donde no había escapatoria alguna, pero de pronto todo se hacía oscuro, el
aire viciado se precipitaba en mis pulmones, olía a azufre, mi cuerpo se dejaba caer y no
sentía las piernas, no sentí nada en aquel momento… De pronto todo era vacio… No había
nada, ni siquiera yo… pero seguía ahí…fue así por varios minutos. De repente una voz se
escucho, era muy familiar… pero aún así no lograba saber de quién era.
Después de varios segundos se volvió a oír pero esta vez pude notar una vaga palabra…
luego sonó mucho más fuerte y ya pude escuchar claramente lo que dijo… “Ven por mí”
Trate de gritar pero no pude, me desesperé y tomando una bocanada de aire abrí los
ojos… Nada fue real. Yo seguía ahí, en la habitación parado frente a una pared…
Desconcertado me recosté sobre aquella vieja litera de la universidad Alemana, no
entendí nada de lo sucedido, era obvio que no era un sueño… ¿acaso estoy teniendo
visiones…?

Preguntas así aludieron mi mente por varias horas… ese día no fui a clases… me quede
ahí… muy confundido
Varias horas después imaginé que podría haber alguna relación entre lo que paso y ese
libro… así que fui a buscarlo
Llegué a la biblioteca, rápidamente subí al segundo piso, pero justo antes de poner mi pie
en el suelo un hombre me grito:
-¿Qué estas buscando muchacho?
El hombre vestía como uno de esos profesores “internos”: pantalones y camisa
reglamentarios de la institución, una fisionomía sombría y decadente, lo único extraño era
su necesidad por taparse la cara, ya que estaba envuelta por una bufanda que no se movía
por nada en el mundo.
-¡Te hice una pregunta!
-No nada, un libro raro que vi hace poco en el segundo piso…
-Sabes, no debes creer en todos los rumores.
-¿De qué me está hablando señor?
-No importa, los libros están a la vista, si no encuentra lo que busca puede retirarse.
Justo antes de que se retire lo tomo del brazo para preguntarle de qué rumores hablaba,
al instante giró, me agarro del cuello y a la vez dijo
-Vete de aquí imbécil, No te metas donde no te incumbe.
Con la voz truncada por su reacción innecesaria al contacto humano le grité que me suelte
o yo lo golpearía, lo hizo y se retiró.
Me fui solo por no darme el gusto de no asesinar a ese viejo, pero además de algo de ira
sentí muchísima curiosidad, Me pregunté: ¿Estaremos hablando del mismo libro…?

Doblé el pasillo cuando una hermosa alumna se choca conmigo:
-Ups, discúlpeme.- dijo.

¡Esa voz!, esa fue la voz que oí en aquella visión… pero quién era esta chica…
-Emmm, no, no hay cuidado… ¿Nos habíamos conocido antes? – Pregunté-No, no creo… Me llamo Roxanne, ¿y tú?
-Sebastián, me llamo Sebastián. ¿De dónde eres?, Es raro alguien de habla hispana por
aquí.
-De España, vengo a estudiar para ser cardióloga. ¿Y tú?
-De Argentina, también quiero ser cardiólogo.
-Ah, Que casualidad. ¿Y a qué se debe tanta prisa?
Seguía hipnotizado por su voz, tan suave y espontanea… Tan dócil y calmada… como si
nada le preocupara en la vida…
-¿Estás segura que no nos conocíamos antes…? –Volví a preguntar, esa voz ya la había
escuchado en algún lado-No, no creo… recordaría tan hermosos ojos –respondió-Jaja, está bien te creo… ¿Te gustaría ir a tomar algo luego? –
Indague dejando de lado lo atractiva que era, quería averiguar más acerca de esa voz…
-Sería bueno… pasa por la habitación 420 mañana a las 9.
-Ahí estaré…
Muy bien, sin duda ese día me pareció uno de los más extraños que había vivido…
ignorando completamente lo que me sucedería.
Llegué a clases y a partir de ahí todo fue normal… profesores absolutamente
desinteresados, pizarras baratas, alumnos optimistas y alegres, soñando con tener una
esposa, dos hijos y un perro, todos juntos sentados frente a la chimenea asando
malvaviscos en su casa lujosa… Lo único que le deparara el futuro será decadencia, la
realidad de que desperdiciaron su vida estudiando para salvar personas sin saber que se

mataban a sí mismos perdiendo el tiempo. Y además tener como proyecto de vida algo
que viste en una película ochentera y de bajo presupuesto es lo más repugnante que se
me ocurre en este instante.
Quisiera haber tenido esta manera de pensar en aquél momento, me hubiera ahorrado
tanto sufrimiento como me pueda imaginar.
Me fui a dormir, el cansancio era insoportable, indiscutiblemente a causa de todo ese
manojo de misterio que viví.
Acostado en mí cama no dejaba de pensar:
-¿Quién era ese viejo?, ¿Por qué me atacó?, ¿Dónde está el libro?, ¿Debo ir a buscarlo?
Opté por no ir, una noche de buen dormir quizá me ayude más de lo que imagino.

Desperté… Una noche normal. Hasta ahora sin alucinaciones o ningún tipo de suceso
extraño…
Fui a clase de reanimación, la cual explica cómo debemos proceder ante un paciente a
punto de fallecer o ya fallecido, para devolverle la vida. En la biblia dice que Jesús revivió a
un sujeto llamado Lázaro con “poderes sobrenaturales”. 15 años estudiando medicina
para que un hippie venga a decir que es Superman. Me hace reír demasiado la biblia para
tomarla en serio. La parte que más me gusta es Deuteronomio. Donde están los castigos
que daba Dios si no lo obedecías, también indica que los pecados solo serán perdonados
con sangre, y luego Jesús fue creado por una paloma mágica para que eso no pase, es
decir: Dios creó a las personas con el pecado original, y por millones de años la gente que
no realizaba sacrificios se iba al infierno, asimismo las que no mataban a sus hijos cuando
se portaban mal, y las que comían cerdo, o los que vestían telas mixtas, como dice
Levítico. Y mucho tiempo después luego llegó Jesús para salvarlos de los pecados que su
“padre” creó.
Sinceramente no creo en Dios por simple sentido común, pero hay muchas cuestiones que
acompañan esa creencia, el solo hecho de que alguien crea en que el universo se creó en
un par de días es demasiado absurdo y a la vez, gracioso.
Quizás Jesús existió, pero no era un santo o algo por el estilo, quizá era una persona muy
sabia, posiblemente sabía el método de reanimación, o alguna mezcla de ingredientes que
podían curar la lepra. Tengamos en cuenta el hecho de que la biblia se escribió hace 2000
años, y que la primera versión fue modificada muchas veces, además en ella, no están
todos los apóstoles, faltan algunos. Tal vez los apóstoles que faltan mencionaban a Jesús
como alguien normal, sin poderes, con cerebro.

Después de clases fui a ver a la chica que conocí en los pasillos. Me acerqué a la puerta de
la habitación 420 y sentí una sensación inusual, como escalofríos, pero que me subían
desde el estomago hasta la garganta. No obstante decidí tocar la puerta… Nadie contesta,
toco de nuevo, siguen sin responder, y un momento antes de tocar, abren.
Ahí estaba ella, Hermosa desde principio a fin. Su cabello rubio, largo y enrulado me
llevaba a momentos de mi infancia perdidos en los más recónditos lugares de la memoria:
Lucy, una amiga que tuve en primaria, creo que nunca estuve tan enamorado, no sé si era
por mi ignorancia causada por los lavados de cerebro y golpe aturdidor causado por el
televisor y los clichés, o será por los malos ejemplos adultos con los que crecía a mi lado,
esos hombres pervertidos, perturbados, sociópatas, excitados, fijados en un escote, o un
culo de una fémina que se debe mostrar por la inseguridad que le causó su “amiga” al
decirle que estaba gorda, a todos les inculcan encontrar “a tu media naranja”, este
término hace pensar a la chusma burda que toda tu vida depende de otra mitad, y no te
hace saber que estas jodidamente completo y que el amor solo es superficialidad e
inseguridad de uno mismo.
Pero pese a mi argumento en este momento, yo estuve enamorado, Esta niña Lucy, fue mi
“novia” si se puede llamar así, era un niño solamente, estuvimos durante un año
completo, esto solamente valida que los sentimientos solo te hacen más estúpido… Lucy
fue arrollada por un camión de carga cuando tenía 13 años, Ruptura de ambas piernas,
esternón, omoplato y 4 costillas, espina rota y cadera fuera de lugar, pulmón destrozado y
pérdida de visión, muerte instantánea.
Adivinen a dónde iba, a mi casa… según las “amiguitas” estaba por dejarme, No sé si es
irónico, estúpido o hasta triste morir por un sentimiento, toda una vida cambiada por año
de felicidad, ¿Lo vale? No.
No obstante sentí por un segundo de nuevo lo que había sentido por Lucy, los ojos se me
iluminaron al ver a Roxanne. Después de tanto tiempo, me volví a enamorar.
El que diga que en la pareja no se fija en el aspecto físico, es un mentiroso de mierda,
todas y cada una de las personas que tenga sentido de la visión se va a decidir tener una
relación basada en su aspecto, no sé a quién quieren impresionar con esos argumentos,
aún no entiendo por qué esa necesidad de mentir para “caer bien”.
Me invitó a pasar, el departamento era normal, a excepción de unos cuadros muy
interesantes. Tomamos café y hablamos de un buen rato, y en un momento de la charla le
pregunté si sabía algo de aquel libro y me respondió que sí, quedé algo sorprendido y por
su cara también ella. Me contó que en un tiempo ese libro fue un constante tema de
conversación en el colegio, ya que estaba prohibido por las autoridades de la institución.

Según ella hay rumores que ese libro contiene secretos de la universidad, o hasta secretos
del gobierno Nazi, ya que era penado con expulsión la lectura de aquella obra, ya sé
porque me echaron así de ahí. Se me vino instantáneamente la imagen de la inquisición
católica, y los castigos que se realizaban a las lecturas de los libros prohibidos, una tortura
por cuestionar a su majestuoso Dios.
Lo que me parece tan descabellado es la presencia del libro en la biblioteca tan
públicamente, ya que era casi ilegal leerlo.
No sé si es por que pasamos casi una hora hablando del libro o por entrometidos pero
desperté la curiosidad de aquella chica. A pesar de ser católica tenía una mente abierta.
Esperamos a que sean las 3 am ya que a esa hora no hay nadie, entonces fuimos revisar
en la biblioteca, seguros y despreocupados por las penas nos lanzamos al robo del texto.
Entramos a la librería y inminentemente sentí un golpe enérgico seguido casi
inmediatamente de una explosión: la vista se me nubló, escuchaba solo ruido blanco y mi
cuerpo se dejó caer, al derrumbarme pude notar con mi visión carenciada un hombre con
capucha que se acercaba y luego me desmayé.
Placer, delicia, goce, deleite, gusto, gozo, satisfacción o el simple hecho de olvidar tus
problemas… así me sentí, fue un letargo de alegría que habrá durado unos minutos, pero
en ese mundo solo existía yo, como una hoja de abeto que cae al llegar el otoño,
lentamente al disfrute de la necesidad, por un corto periodo, pero se sintió.
Desperté en el hospital del colegio; A mi lado Roxanne y el director de la institución.
Después de un momento así despertar con alguien como ella a mi lado es algo agraciado.
Obviamente pregunté qué había pasado y mi amiga me contó todo lo sucedido:
-Sebastián, te golpearon contundentemente en el cráneo, al igual que a mí, nos encontró
el director cuando sintió ruidos en el piso de abajo, yo desperté al día siguiente, tú... tú
llevas 2 meses en coma.
– ¡¿COMA?! ¡¿DOS MESES?!
– Sí, pero no tienes nada grave, pero podrías tener falta de memoria a muy corto plazo, no
te preocupes de todas formas.
– ¿Quién fue? –Pregunté
– No saben, no dejo rastro alguno, a excepción de una nota

– ¿Y qué dice la nota?
– Emmm, dice… “Por favor no te le acerques…”
Se refería al libro sin duda, nos estaban espiando, es la única manera de que sepan que
robaríamos el libro.

–Y… ¿Cuándo me podré ir?
– Probablemente mañana te den el alta
Perfecto, tengo una contusión, perdí dos meses de mi vida, el autor sigue suelto por ahí y
aún no tengo el cochino libro, no se dan cuenta que cuanto más me quieran alejar más me
voy a emprender a buscarlo… estoy cansado.
Y bueno, como un inválido sin razón de vivir estoy en una cama, postrado.
Definitivamente debía dejar la búsqueda de ese texto, pero yo no soy de los que se rinden.
En un momento de la noche, alrededor de las 10 pm, tocan mi puerta, como un gordo,
vago, asqueroso, inmundo e inservible grité “¡PASE!” Me siento sucio.
Mis esperanzas de que sea Roxanne se esfumaron cuando vi que era Klaus, un tipo que
también estudiaba medicina. Por su cara parecía que venía a decirme que mi madre
murió, pero venía con intenciones de ayudarme:
Obviamente toda la charla fue en alemán, esto vino a decirme:

– Hola, soy Klaus, de enfrente
-Sí, te conozco ¿Qué se te ofrece?
-Yo… Yo podría ayudarte con… ese tema
-¿Disfunción eréctil? No, no te hagas problema que no me pasa hace 2 años. –Idiota.
-No… Con eso no… con… con el...
-¡¿CON QUÉ?!
Se acercó asquerosamente a mi oído, con sus gotitas de saliva pequeñas pero alteradoras
Susurró molestamente: “El libro….”


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