ps1092 14 (E 14 0144) crisis fiscal (1).pdf


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mencionada transacción se utilizó en su totalidad para refinanciar deuda a corto plazo en manos
privadas y del BGF y para capitalizar los intereses de la transacción. Esta emisión, la cual
resultó en aproximadamente $3,200 millones en réditos netos, evitó un posible incumplimiento
con ciertas obligaciones financieras y le dio al ELA espacio para culminar e implementar su plan
de ajuste fiscal hacia un presupuesto balanceado, sin financiamiento de déficit o
refinanciamiento de deuda. Dicha emisión se logró, a su vez, debido a los pasos significativos
tomados por esta Administración hasta la fecha para cerrar la brecha presupuestaria y, en
particular, con el compromiso por parte del Gobierno del ELA de aprobar un presupuesto
balanceado para el año fiscal 2014-2015. Los mercados de capital reciben de forma muy
negativa al cuadre del presupuesto del Fondo General con más deuda, y no hay apetito en el
mercado para comprar bonos del ELA o sus instrumentalidades, incluyendo la Corporación para
el Fondo del Interés Apremiante (“COFINA”), vehículo utilizado por la pasada Administración
para financiar los déficits del Fondo General, salvo que se tomen las medidas necesarias para
atajar de forma final y contundente la carga que representa el déficit del Fondo General en el
Departamento de Hacienda y en el BGF.
Es importante recalcar que la reciente transacción de obligación general del ELA también
utilizó una porción material del margen constitucional del ELA, limitando el uso de este
mecanismo durante el futuro cercano. A su vez, la resistencia de los mercados de capital a
sufragar los déficits del Fondo General también limita la capacidad del BGF a financiarlos
porque dichos financiamientos permanecerían en la cartera del BGF, eventualmente agotando su
capacidad de seguir cumpliendo su rol institucional con acreedor interino o de última instancia.
En resumen, es necesario que el ELA apruebe un presupuesto donde los ingresos sean
iguales a los gastos, no sólo porque tener un presupuesto balanceado constituye sana política
pública y es nuestra responsabilidad con las generaciones venideras, sino porque los mecanismos
utilizados por el ELA en el pasado para evadir su responsabilidad fiscal ya no están disponibles.
Los mercados de capital no están dispuestos a financiar déficits presupuestarios. La banca
privada tampoco tiene la capacidad ni la disposición para hacerlo y el BGF ha visto su liquidez
comprometida. Ante este escenario, es un interés apremiante del estado controlar el gasto
público de manera inmediata, significativa y contundente para poder sufragar los gastos del
Fondo General sin recurrir utilizar deuda como un origen de recursos.