Varios 01.pdf


Preview of PDF document varios-01.pdf

Page 1...4 5 67860

Text preview


¿Por qué UG apareció en mi vida? Parece como si voluntariamente hubiera invitado al
demonio a venir a mi casa, a mi cargo.
No hay un día en el cual el Sr. Bhahmachari Siva Ramasarma, que ha sufrido tremendos
trastornos después de conocer a UG, no lo lamente: "Al invitarle a Bangalore me hice
acreedor de un total desastre".
Pero algunos se preguntan seriamente: "¿No es ésta una gran bendición? ¿Acaso le ocurre a
todo el mundo?"
"A aquél sobre el que derrame mi gracia, le robaré todo lo que tenga". Es increíble darse
cuenta de cuántas maneras y en cuántos contextos demuestra UG la veracidad de esta frase.
Sea como sea, el número de amigos de Brahmachari —como yo mismo— que consideran al
"desastre" que le ha sucedido como una gran bendición, se incrementa día a día.

UG llega a Bangalore
¿Cuándo me encontré con UG en Bangalore por primera vez? Fue hace mucho, en
diciembre de 1969. Incluso ahora me siento profundamente triste cuando me acuerdo de
cómo era antes de conocer a UG.
¡Qué vida llevaba! No me interesaban los valores mundanos. Mi meta en la vida era
esforzarme para conseguir indefinidas experiencias espirituales. Viajaba visitando diferentes
gurús y ashrams, escuchaba sus variadas enseñanzas y daba vueltas sin parar en la creencia
de que había algo que encontrar en algún sitio. Esos fueron los días en los que al menos
encontraba un respiro en Ramanasthan [la residencia de mi antiguo amigo el Sr. Chalam],
en Arunachala, presidida por Sowris [la hija de Chalam]. Probé una nueva vida en la
compasiva compañía del sabio Chalam. En esos días dedicaba toda mi vida a rendir culto al
señor de Arunachala. Hasta que encontré mi refugio en Chalam, en 1964, ¡cuántas veces fui
a Ramanasthan cada año! Shau [Sowris] era mi venerada deidad; para mí era el señor de
Arunachala en persona. Al igual que el devoto Prahlada en el mito del Bhagavata, deseaba
recordar continuamente al Señor, incluso mientras bebía, mientras comía, hablaba, dormía o
estaba enfrascado en cualquier otra actividad. Nada me preocupaba excepto mi adoración y
meditación en el Señor de Arunachala.
Durante mi meditación, tenían lugar extraordinarias experiencias y visiones. Sentía como si
mi liberación estuviera cerca y a mano, como si ya no hubieraa mucho más en que
esforzarme, como si hubiera cruzado el puente y casi llegado al punto de la auto-realización.
¡Qué entusiasmo!
Había estado trabajando en Bangalore. Unos amigos y yo dirigíamos la Escuela de Cultura
de Sankara y un hostal para los estudiantes del colegio. Sin importarme las consecuencias
para mi familia —que dependía en su vida diaria de lo que yo ganaba— ese año [1969] viví
en Arunachala. Una serie de cartas de mis buenos amigos y consejeros intentando
persuadirme de que volviera a Bangalore no lograron que me moviera de allí.
Cuando vuelvo la vista atrás, después de 27 años, aquel año de 1969 me parece increíble,
incluso ahora. ¡Cómo me dirigía locamente hacia el peligro sin mirar hacia atrás o hacia
delante y cuántas visicitudes experimenté!
A los dos meses de mi llegada a Ramanasthan me di cuenta del alcance de mi espiritualidad.
Pude ver lo muy débiles que eran mis experiencias espirituales comparadas con la fuerza de
mis necesidades sexuales. Mis pasiones —sexuales y románticas— gradualmente nublaron
la presencia del señor de Arunachala en mi corazón donde equivocadamente había creído
que lo tenía establecido. Eso fue un gran golpe para mi ego que creía haberse vuelto muy
santo. En una palabra, mi espiritualidad fue rápidamente transformada en una escapada
hacia el sexo.
—"El origen de ambos, Dios y sexo, es el mismo. Mientras pienses en Dios, habrá
siempre sexo a su sombra"— dice UG. Ahora entiendo el valor de esta frase, pero en
aquellos días estaba muy confuso. "¿Por qué me engaño a mí mismo? La mente que se