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Ombligo XXIII Codex Molecular Nº XII .pdf



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O
23

CODEX MOLECULAR
Nº XII AÑO: XXIII

OMBLIGO 23 - Codex Molecular - XII

23OMBLIGO23ROTA23LVX23NOX23IAO23
AMN23MBLIGOO23ORAT23VXL23OXN23A
OI23MNA23BLIGOON23ATOR23XLV23XNO
23OIA23NAM23LIGOOM23IGOOMBL23G
OOMBLI23OOMBLIG23C23O23D23E23X2
3M23O23L23E23C23U23L23A23R23....

Codex perpetrado por los Tres Impostores (Facción Editorial)
Contacto y Suscripción: ombligomolecular@yahoo.com.ar
Ombligo23 recibe pedidos de suscripción a su Codex
Molecular en su dirección de e-mail.
El Codex Molecular de Ombligo23 solo es enviado vía e-mail (en formato.pdf),
a quienes así lo soliciten.
Los números pasados no serán subidos a web alguna, ni enviados vía e-mail,
una vez pasada su fecha de a-parición.
La suscripción es totalmente gratuita.
El contenido del Codex Molecular Ombligo23 puede ser utilizado
de manera total o parcial,
solicitando a quienes lo hagan sostengan la ética de dar a conocer
la identidad y origen de tal información.
Http://ombligo23.blogspot.com

Ombligo 23 - Codex Molecular - no es una publicacion, es una aparición desincronizada - Copyleft XXIII
El contenido es de total responsabilidad de sus autores, no de quienes perpetraron el presente Codex

OMBLIGO 23 - Codex Molecular - XII

CONTENIDO
1.O.23. NOTRE DAME I
por El Apoxiomenos
2.O.23. DOS TRANSRACIONALES
ANDREI BIELI + KHLEBNICOV
Primera Entrega
3.O.23. BENVENUTO CELLINI FIORENTINO
Autobiografía, Cap. LXIV (Escrita entre 1558 y 1566)
Traducción: Exc. Julio II
4.O.23. IRIDIUUM DREAMMENS KLAAsTRauM
por Ronex Yeah
5.O.23. DESDE EL JARDIN
Jerónimo y sus Excesos
por Leonel Incubus
(basado en extractos autorizados de “Pincel o Pene” de Wellbur Nottyl)
6.O.23. FASE I
Por Diego Deaduriz
7.O.23. SOBRE EL MISTICISMO Y LA TECNOLOGIA
EL DIOS EN LA MAQUINA
por Artifex
8.O.23. NOTRE DAME II
por El Apoxiomenos
9.O.23. LA ELECTROCUCION
(Anticipo de la descomposición en proceso de la Novela
“El porno de las moscas”)
por Lucio Arrillga
10.O.23. ¿POR QUE SOMOS TAN POCO PLATONICAS, TAN DINAMICAS, TAN
ESTOICAS?
Notas para una Fenomenología de la Materia
(o para una Espirología del Espíritu)
por Hélène e Ivana Fluxor
11.O.23. AZAAR PLANOV KRISTEL
por Ronex Yeah
12.O.23. De los documentos de LA ESCUELA NOCTURNA
por las Señoras del Arco Iris
(Severine del Liquen y Tiza de Luz)

Ombligo 23 - Codex Molecular - no es una publicacion, es una aparición desincronizada - Copyleft XXIII
El contenido es de total responsabilidad de sus autores, no de quienes perpetraron el presente Codex

OMBLIGO 23 - Codex Molecular - XII

13.O.23. FASE II
Por Diego Deaduriz
14.O.23. FANTASMATA
por Qallme Ismael
15.O.23. NOTRE DAME III
por El Apoxiomenos
16.O.23. MAGIA Y FELICIDAD
por Giorgio Agamben
17.O.23. SURREALISMO Y PRIMITIVISMO
LAS MASCARAS
por Karl Rebus
18.O.23. VIASTRAL PENTIENNE
por Ronex Yeah
19.O.23. PRIMERA MUESTRA DE POETAS POLARES
Yun Nan - Lapis Loreta - Xeno Numantis - Iola Oia
20.O.23. FASE III
Por Diego Deaduriz
21.O.23. EL VAMPIRO DE LAS ESTRELLAS
“Un Artesano del Amor”
por Belbo Diatovelli
(desde los archivos de mi amigo Christopher Frayling)
22.O.23. NOTRE DAME IV
por El Apoxiomenos
23.O.23. TAR.TARA.ZAIN
por Sar Bhang
24.O.23. MUERTE Y VIDA DE JOSEPH BEUYS
por Rosaura Orapróvine y Alegreto Albo Ahilego

Los Tres Impostores dedican este último Codex Molecular
a todos los otros Impostores que han compartido esta
Primera Dimensión.
Hasta la
Segunda Dimensión...

Ombligo 23 - Codex Molecular - no es una publicacion, es una aparición desincronizada - Copyleft XXIII
El contenido es de total responsabilidad de sus autores, no de quienes perpetraron el presente Codex

Notre Dame I
por El Apoxiomenos

DOS TRANSRACIONALES
ANDREI BIELI + KHLEBNICOV
Primera Entrega:

ANDREI BIELI, Glosolalia
Introducción
y
traducción al paso
de la versión inglesa
de
Thomas Beyer
a cargo de

Electrum Hashmal

INTRO
Andrei Bieli o Bely, pseudónimo de Boris Nokolaevich Bugaev, nace el 26
Octubre de 1880 en Rusia y muere el 8 de Enero de 1934. Escribió poesía, novela y
ensayo. Como buena parte de sus contemporáneos rusos empieza a publicar sus escritos
en Berlín, entre 1921 y 1923. Glosolalia es publicado en esa ciudad, en ruso, en el año
1922. También será la oportunidad de contactar a Rudolph Steiner quien por esos años
pasaba la mayor parte del tiempo en la capital alemana. Su Glosolalia es un meticuloso
eco trans-semiótico, en clave de pensamiento cosmopoético, de la euritmia steineriana,
que surgiera en aquellos años como la performance inherente a la catexis antroposófica
que empezaba a gestarse. Tanto en la Glosolalia de Bely como en la euritmia, el foco está
puesto en la relación sonido – movimiento – palabra – danza – gesto, menos como una
reflexión estética que como una minuciosa y compleja acción cosmogenética in corpore.
La euritmia viene a parpadear como uno de los intersticios alternos a las artes
escénicas determinadas por una narratividad psicologizante o textualista, junto a otros
experimentos contemporáneos como el teatro de la crueldad artaudiano, en todo lo que
éste exigía de gesto mágico y espiritualidad inervada, medular. Sin embargo la euritmia
será una alternancia menos cruda, basada en cierto canon de armonía y belleza, por eso
pedagógica en sus últimos efectos, quedando ligada a la pedagogía Waldorf derivada de
la antroposofía.
Desde otra esfera no menos teatral y por los mismos años, la bailarina Isadora
Duncan imaginaba y ejecutaba movimientos coreográficos que empalmaban a la
hidropoética del oleaje, en una suerte de expresionismo oceánico y bacante alejado de
todo patrón clásico de la danza. Cabe recordar las palabras de Aleister Crowley, en

1

Magick, sobre Isadora, tras la frase que declara “All Art is Magick”, a la que sigue:
“Isadora has this gift of gesture in a very high degree. Let the reader study her dancing; if
possible rather in private than in public, and learn the superb “unconsciousness” ... which
is magical consciousness”.
En los años 20 la euritmia contaba con este poder de lo gestual izado a obra, que
de hecho estallaba en cada resquicio del arte de vanguardia. En el caso de la euritmia aún
irradiaba el poder de lo que se acaba de descubrir bajo deslumbramiento experimental,
sin haber sufrido su fijación pedagógica. Es bajo este signo o presión que Bieli compone
su largo poema glosogenético. En el mismo año, 1922, Bieli da una larga charla en la
Berlin Russian House of the Arts dedicada a la euritmia. A través de estas indagaciones
coreográficas Andrei llega a interesar al director de teatro y actor Vsevolod Meyerhold
(también esposo de Isadora Duncan por algún tiempo), quien propulsó una de las
primeras maquinaciones constructivistas y perfórmatas de la actuación, a través de un
énfasis gestual, kinético, mímico y postural, soslayando la actuación como mera emisión
y dramatización de textos. El director de cine Eisenstein empleaba exclusivamente
actores que trabajaban con los métodos de Meyerhold, una sincrética mezcla de
simbolismo y futurismo que dejaría perplejo a más de un acólito de la noción de ruptura.
También cabría destacar el intenso nivel de intercambio de esos años entre Moscú
y Berlín, el hervidero creativo de ambas ciudades, además de la presencia activamente
pedagógica de escuelas de arte como la Bauhaus, dirigida en aquel entonces por Walter
Gropius (1919 – 1928), en la que otro admirador suelto de Steiner, Wassily Kandinsky,
escribía y enseñaba De lo espiritual en el arte, mientras Paul Klee escribía su Teoría del
arte moderno. Wilhelm Worringer, teórico del arte fundamental para la primera Bauhaus
en Weimar (su período lírico-utópico antes que el racionalista, en Dessau), e incluso
fundamental para alguien tan lejano como el poeta cubano Lezama Lima, escribía su
conocido tratado sobre el gótico, Formprobleme der Gotik (1911), período sobre el que la
primera Bauhaus afianzaría su fase gótico-expresionista y barroca, bajo el influjo de
arquitectos-visionarios como Hermann Finsterlin (también poeta, pintor, ensayista y
hacedor de juguetes) y Erich Mendelsohn, figura central de la arquitectura expresionista
alemana.
Pues bien, en medio de esos intercambios convergía Andrei Bely con su
semiogénesis glosolálica. Por supuesto su impronta sensualista a la vez que esotéricomística, de influjo simbolista (la “segunda generación de simbolistas”, la llama
Echavarren en Pasión y Poesía en la Edad de Plata Rusa), liga justamente a la llamada
edad de plata (1890 – 1917), como un prodigioso eco eslavo del simbolismo europeo de
fin de siglo. Unos años después Andrei Bieli será mencionado por Vladimir Nabokov, el
conocido autor de Lolita, como el creador de una de las cuatro novelas más importantes
del siglo XX: Petersburgo. Y es evidente que el inicio de Lolita, uno de los comienzos de
novela más brillantes que existen –según afirmara alguna vez Enrique Pezzoni– es un
homenaje menos velado que talentosamente libidinal a la Glosolalia de Bely: “Lo-li-ta: la
punta de la lengua emprende un viaje de tres pasos desde el borde del paladar, para
apoyarse, en el tercero, en el borde de los dientes. Lo.Li.Ta.”.
En los años 20 y 30, por insuflación surreal-expresionista, tanto como por lo que
perduraba en estos movimientos de esquirlas post-románticas, simbolistas y decadentes,
la adhesión a cietas formas de mística licenciosa, aventurerismo esotérico o apetito
cosmopático, aún podía ser blandida y expuesta sin nuestro actual nivel de descrédito y

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compasión hacia esas experiencias. En los años 20 y 30, luego en los 60 (como última
estela de un cosmopolitismo galáctico), cualquier artista o colectivo mostraba sus cartas
herméticas, afrochamánicas o goéticas, sin el menor escrúpulo, a manera de experimento,
conspiración o dedicada indagación poética.
Siguiendo esta línea vale la pena tener en cuenta la iniciación martinista de
Andrei Bieli, en Moscú, linaje iniciático francés que en Rusia tenía una presencia
preponderante hacia fines del siglo xix y que junto a otras corrientes sofiánicas y místicas
de tradición bizantina y eslava, hicieron el deleite de artistas y poetas rusos. Claro que el
martinismo, en su fase de filosofía especulativa y sociopolítica, padecerá la grosería
filosófico-teológica de corte tradicionalista de Joseph de Maistre y Louis de Bonald,
monarquistas catolizantes que servirán de base a una grosería mayor, pocos años después:
el sinarquismo inflacionario y provinciano de Saint-Yves de Alveydre. El cual, a su vez,
chorreará por los bigotes nazifachistas de amplios sectores del esoterismo tradicionalista
francés y europeo de los 20 y 30. Sin embargo, en su aspecto operativo y mágicoteúrgico, el martinismo presentaba indagaciones de la mística y la alquimia que con razón
o sin ella, inspiraron a más de un artista finisecular o de vanguardia. Por empezar a un
buen número de escritores y pintores dadaístas, surrealistas y expresionistas, con André
Breton siempre asomando la cabeza, quien en los años cuarenta propusiera, sin éxito,
llamar Supérieur Inconnu a una revista surrealista a ser publicada por Gallimard (mote
bajo el que se heteronimizara Louis-Claude de Saint Martin en el siglo xviii, también
Philosophe Inconnu, siendo Louis-Claude el principal responsable de lo que más tarde se
dio en llamar “martinismo”; heterónimo que luego pasó a ser el título de un grado
iniciático dentro de las logias de este movimiento).
También André Breton frecuentó, en los 20, el salón De Lesseps, uno de los
núcleos de la farándula esotérica, artística y mecénica de París, donde se cruzarían buena
parte de los miembros del affaire-Fulcanelli (Jean-Julien Champagne, Schwaller de
Lubicz, Pierre Dujols y el joven Canseliet), con artistas parisinos como Ferdinand Leger,
Irene Hillel-Erlanger (autora del Viaje en caleidoscopio admirado por Duchamp) y Jean
Cocteau. También vale recordar la admiración que André Breton manifestó por el libro
Adán, el hombre rojo, que Schwaller de Lubicz publicara en los 20 y luego retirara de
circulación. De donde ya vemos pasar a dos de los más salientes artistas de vanguardia
izando las obras menores de la fauna esotérica parisina a piezas de culto. A través de
estos intercambios que también envuelven y sitúan, en otra esfera, los de Bieli, resta
apuntar que de Lubicz, inicialmente pintor como Champagne, fue alumno de Matisse,
pintor muy influenciado por el filósofo Henri Bergson y alumno asiduo de sus
seminarios. Lo cual viene a explicar ciertas zonas sintomáticamente bergsonianas, que
llaman la atención, en tramos puntuales de los dos grandes tomos firmados por
Fulcanelli: El misterio de las caterales y Las moradas filosofales.
Afinando los vínculos y trayendo a colación de nuevo a Rudolf Steiner y la
euritmia, es otra vez Schwaller de Lubicz quien, interesado en la experiencia comunitaria
del Goetheanum de Rudolf Steiner en Domach, Suiza, 1919, crea a su vez,
contemporáneamente, la Estación Experimental Suhalia, también en Suiza, 1924, ubicada
en Saint Moritz, dedicada a la experimentación eurítmica (lo cual habla del estallido
eurítmico en la Europa de esos años), homeopática, alquímica, científica, editorial,
artística y artesanal (en especial vidriería medieval, tapicería y repujado en metales).
Artistas como Jean Arp se hospedaron en esta estación experimental entre muchos otros

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que acabaron convirtiéndose en alumnos y discípulos de René Schwaller. Recién en el
año 2005 un grupo de astrónomos e ingenieros reparan el telescopio de bronce de Chesa
Margna, el pequeño y lujoso observatorio montado dentro de Suhalia para la
investigación atronómica y astrológica que, tras el cierre de 1928, quedara abandonado
hasta su primera recuperación en los sesenta.
Tallando una última piedra de este caudaloso influjo entre arte y corrientes
mistéricas –en lo que ambas tienen de experimentales, cabría citar un fragmento del
artículo de Roberto Echavarren mencionado con anterioridad, donde se refiere a dos
“poetas campesinos” de la edad de plata, Nikolai Kluev y Serguei Esenin (éste citado por
Bieli en su Glosolalia, otro de los esposos de Isadora Duncan, además de Vsevolod
Meyerhold, mencionado antes, todo lo cual va articulando la espira poli-sintonista que
proponemos):
“Kluev (1887 – 1937) provenía de una familia de viejos creyentes de la secta de
los Jlistis (también llamados “Cristos” o flagelantes) de la región de Olonets, en el
extremo norte. El amor de su tierra natal y de las artersanías de la zona, la pintura de
íconos y los himnos religiosos de los Jlisitis, que él mismo empezó a componer desde
muy joven, permean todo lo que escribió. En 1912 se publicaron en Rusia dos de sus
libros de poemas, El campanear de los pinos y Cantos fraternales”.
En particular Andrei Bieli entra en la corriente iniciática rusa a través de su
iniciador en la tradición mistérica Pierre Kaznatcheev, a cargo de varias logias
martinistas en ese país, quien además portaba linajes rosacruces alemanes (Gold und
Rosenkreutzer). En esta misma logia moscovita (San Juan Apóstol) es iniciado
Ouspensky, el conocido discípulo de Gurdjieff. Extensa egrégora que arranca, entre otros,
del zapatero y místico Jacob Boehme, que después Bieli conecta a su manera con la
mística sofiánica rusa, teñida de paganismo estepario, más el influjo directo que recibe de
Rudolf Steiner a quien frecuenta personalmente en Berlín. Para ese entonces ambos eran
dos potencias saludándose.
Sin embargo Andrei Bieli es lo suficientemente lúcido como para captar que una
cosmología poética, para un artista en sus luces, no es deseable ni consistente que se
articule bajo una beata abstracción teosófica. Tiene que darse a la vez un acorde histórico,
fisiológico y semiótico, vale decir una semiótica transmaterial que le venga del arte y el
pensamiento contemporáneos, a la vez que de una artesanía sub-lingual transhistórica:
tiene que contar con elementos nerviosos que hagan carne, situados en una fecha, y a la
vez con secreciones glandulares y fases anorgánicas vinculadas a toda clase de diagonales
anhistóricas y no-humanas. La morfogénesis semiótica de Bieli parece un avatar del
materialismo espiritualista pre-socrático y médico-estoico. Ni un rastro de idealismo
abstracto tan frecuente en el esoterismo occidental. El cosmos es el paladar y la lengua su
bailarín secreto, secretante. Y los brazos del bailarín mantienen una relación no lineal, y
por completo física a la vez que energética, con los movimientos de ese otro bailarín que
es la lengua en la caverna húmeda y sellada de la boca. Génesis fisiológica no-lineal a
partir de un sistema nervioso que ya no responde a la causalidad mecánica. Génesis de
poeta antes que de científico, en sentido tan arcaico como performático: génesis órfica,
dionisíaca (cabría recordar el movimiento pictórico bautizado orfismo por Apollinaire,
encabezado por Robert Delaunay, con sus coreografías cromáticas anticipadoras del popart de corte lisérgico).

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