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MonteJurra Num 12 .pdf


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AÑO I

SEMANARIO

DE

ACTUALIDAD

NUMERO

II y l o s " t r e s
naci onales"

El Príncipe D. Javier de Borbón-Parma y sus hijos
los Príncipes D. Carlos y D.° Irene, invitados de
honor en la clausura del Concilio Vaticano II.

12

Papelera Navarra, S. A .
Asociada a

Svenska Cellulosa A B "
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GrtJIPUZCOA

N U E S T R A

P O R T A D A

BREVE NOTA MARGINAL
"Entre las personalidades asistentes se refiere a la clausura del Concilio Vaticano II), ocuparon tribuna especiad
SS. AA. RR. los Príncipes Don Javier de
Borbón-Parma,
su hijo el Príncipe Don Carlos Hugo y la Princesa Doña
Irene". (De la Prensa).

S. A . R.
D.° CECILIA DE BORBON-PARMA

En los últimos días de noviembre, el 22,
concretamente, se celebró el día de Santa
Cecilia, Patrona de la música.
Nos honramos con reproducir en la portada una escena de Montejurra de 1964, en
donde se ve a nuestra muy querida Doña
Cecilia de Borbón-Parma, rodeada de requetés.
La alegría y simpatía son características
personales de S. A. que cautivan junto, para ser fiel a su Santa Patrona, con un sentido musical y una completa armonía que
impregna todos sus actos.
Alteza Serenísima. MONTEJURRA, con
rendido afecto y máximo respeto, le felicita
en su fiesta onomástica pidiendo a Dios le
colme de dichas y bendiciones.

MONTEJURRA
D I O S - PATRIA - F U E R O S - REY

SEMANARIO DE ACTUALIDAD
Precio 1 2 ptas. - Año I - N.° 1 2

PRECIOS DE SUSCRIPCIÓN
ESPAÑA

EXTRANJERO

Ptas.

Anual

ptas.

Portugal, MarrueTrimestre
100
eos e HispanoSemestre
190
américa
475
Año
370
Europa
600
Número atrasado
X4
R. csí o del LÍ\ w n d o 700
Dirección y Administración: Apdo. 254. PAMPLONA
Impr. en Gráficas Navarras, S.A. - Manuel de Falla, 3
PAMPLONA

Noticia gozosa ésta de la presencia, cerca del P a p a y de la S a n t a I g l e sia reunida en Concilio, en el d í a luminoso de su clausura, de la m á s a l t a
representación de la Dinastía católica por naturaleza y voluntad, la C a r lista de España. Con Don Javier y sus hijos representados e n
estas augustas personas, e s t a b a n allí, en la Plaza de San Pedro de la
Ciudad del Vaticano todos los carlistas españoles, los muertos victoriosos de las Guerras Carlistas, los de la G u e r r a de Liberación Española,
y los que no caídos en combate murieron t a m b i é n con la fe en el I d e a l
afincada en su corazón noble: allí los que vivimos esta época histórica de
la Iglesia y del mundo y que militamos en la comunidad gloriosa de l a
Comunión Tradicionalista. Este pueblo carlista que lleva en la médula d e
su ser la fidelidad a la Iglesia y por esa fidelidad, en virtud de ella, se
incorpora con plenitud a Cristo, el Cristo histórico y vivo, huyendo de esas
concepciones t a n en uso hoy en determinados ambientes católicos, de u n
Cristo Cósmico que es, a mi entender, u n a de las barbaridades cultas más>
notables que hoy se expresan con estilo de afirmación teológica o p a r a teológica al menos.
La Comunión Tradicionalista hizo en la Plaza de San Pedro, el d í a
venturoso de la I n m a c u l a d a Concepción de M a r í a su acto de fe por medí»
de Don Javier y de los Príncipes Don Carlos Hugo y Doña Irene. El C a r lismo, todo lo que es como ideario y como acción dinámica política, en e l
día 8 de diciembre dijo isí!, u n sí rotundo, nítido, sin reservas, sin t e r g i versaciones, a todo lo que el Concilio h a acordado y está aprobado por e l
Sucesor de Simón Pedro, pero t a m b i é n dijimos allí ino! a las chapucerías
teológicas o disciplinares que personas aisladas, y sin autoridad v e r d a d e r a
p a r a ello, quisieran establecer como fruto conciliar.
No podía faltar en el Vaticano el 8 de diciembre Don Javier, n i sus h i jos. Esta familia catolicísima, ejemplar. Los B o r b ó n - P a r m a llevan en s u
espíritu españolísimo, de la m á s alta calidad española, la carga religiosa
del catolicismo español tradicional al que incorporan el sano concepto e u r o peo de u n a discreta y actual apertura, querida por el Concilio. Y ya formando p a r t e de la Familia B o r b ó n - P a r m a , la gentilísima Princesa D o ñ a I r e n e ,
que h a llegado al seno de la Iglesia Católica con la m á x i m a sinceridad d e
su espíritu lleno de verdad y de virtudes.
L a Dinastía que representa hoy Don Javier siempre h a sido u n a n t e m u ral contra el que se estrellaron las potentes fuerzas anticatólicas i n t e r n a cionales. ¿Cómo olvidar, también, ahora, al Rey Don Alfonso Carlos, tío
de Don Javier, cuando siendo Príncipe, al frente de los zuavos pont.ficios.
defendió bravísimamente la P u e r t a Pía? ¿Cómo no recordar l a í n t i m a y c á lida a m i s t a d que unió al gran P a p a Pío X I I con Don Javier? ¿Cómo i g n o r a r la labor silenciosa y muy eficaz de Don Javier en los asuntos de T i e r r a
Santa?
Si algo h a de caracterizar a las m á s a l t a s jerarquías del Carlismo, y
a todos los carlistas, es u n catolicismo vivido cada día y a c a d a i n s t a n t e .
Que la presencia en el Vaticano del Príncipe Don Javier y sus hijos los
Príncipes Don Carlos y Doña Irene sea nuevo acicate p a r a toda la g r a n
Familia Carlista y nos reafirmemos en n u e s t r a fe sagrada en Dios y en l a
verdadera Doctrina sin la m e n o r concesión a doctrinas atrayentes pero v e nenosas que quieren introducirse como cizaña* en el campo floreciente d e l
auténtico pensamiento católico, i n m o r t a l .
Nuestro trilema ya dice bien t e r m i n a n t e m e n t e que lo primero p a r a n o sotros es Dios. Ese Dios Inmutable, ese Dios misericordioso del que t a n
cerca hemos de estar siempre. Es el Dios de las victorias y de las derrotas,
pero las derrotas que Dios p e r m i t e son victorias eternales p a r a el alma que
sabe vivirlas. Y no olvidemos los carlistas que en política t a m b i é n está l a
semilla de la santidad, h a g a m o s nuestra política escuela de santidad. P u e de y debe ser.
ANTONIO MARÍA SOLIS GARCÍA
Desde Medina del Campo, diciembre, 1965.

L E G I T I M I D A D
(IV)
CL derecho

a ta

propiedad
por Pedro José Z a b a l a

Como sabemos, la Legitimidad
e s u n principio que h a de aplicarse a todas las instituciones de la
comunidad política. El derecho a
la propiedad es u n a Institución
básica, h a s t a t a l p u n t o que del
m i s m o se tenga, deriva la e s t r u c t u r a m i s m a de una sociedad.
A.

Principios de la ley n a t u r a l
sobre el derecho a la P r o piedad.

1.» El derecho originario p e r t e nece a la F a m i l i a h u m a n a . "Y p o seeréis la t i e r r a " dijo Dios en el
P a r a i s o a A d á n y Eva, p a d r e s de
todos los hombres. Todos los bienes de la tierra, los n a t u r a l e s y
los derivados pertenecen a todos
los h o m b r e s en origen.
2.° El derecho a la propiedad
es u n medio de desarrollo de la
personalidad h u m a n a . De a h i , que
aquel primitivo derecho c o m u n i t a r i o tiende a concretarse p a r a h a cerse eficaz. Pero la ley n a t u r a l
n o dice n a d a respecto al cómo de
esta concreción, sino que p e r t e n e ce a la competencia de c a d a c o m u n i d a d política (1) dentro de los
limites siguientes.

B.

Límites al derecho a la P r o piedad.

1.° Mínimo.—Nadie debe poseer
t a n poco que n o pueda cubrir sus
necesidades vitales necesariament e es algo ambiguo. (Lógicamente,
hoy tiene que ser m á s alto que
e n la Edad de Piedra). Si alguien
n o lo alcanzase y robase p a r a su
sustento y el de los suyos, sería
legitimo y n o cometerla robo, pues,
los bienes q u e le faltan p a r a ello
se convierten en comunes, dejan
d e pertenecer individualmente a
alguien.
2.° Máximo.—Nadie debe t e n e r
t a l c a n t i d a d de bienes que su d i ferencia respecto a sus s e m e j a n t e s p e r m i t a olvidar la fraternidad

e n t r e los hombres. Aplicar este l i mite a la sociedad actual supone
una enérgica operación de distribución de la renta. Operación d o ble: de la riqueza ya p r o d u c i d a a
través de las leyes fiscales; y d o la
riqueza por producir, haciendo p a sar los cauces de distribución de
manos de unos pocos a los d e t o dos.
(Bs preciso, de acuerdo con la
encíclica Mater et Magistra, hacer
una advertencia: estos límites que
a n t a ñ o sólo se predicaban de los
individuos, es preciso extenderlos
a los entes colectivos, a los pueblos.
Las terribles diferencias
entre
nuestros pueblos avanzados y s u b desarrollados desgarran la fraternidad humana).
C.

Sujeto del derecho a l a P r o piedad.

Las teorías que hoy p r i m a n
tienden a atribuirlo al individuo o
al Estado. Sin embargo, la p r á c t i ca nos m u e s t r a ambos e n t r e m e z clados; en los países capitalistas
a u m e n t a la propiedad nacionalizada o estatal; y en los marxistas,
se a c e n t ú a la propiedad p r i v a d a
de los bienes de consumo. El o r den de la Legitimidad es m u c h o
m á s rico y complejo, porque a d m i t e y exige u n a pluralidad de
titulares de este derecho.
Individuo.—Es lícita esta forma
de propiedad, pues, el desarrollo
de la personalidad se p l a s m a m e jor a t r a v é s de la posesión de los
bienes propios. Pero dado que la
mayor p a r t e de las necesidades
h u m a n a s se satisfacen en forma
solidaria, necesariamente
tendrá
que ser m u y limitada la propiedad
individual.
Familia.—La Legitimidad exige
el reconocimiento de la p l e n a p e r sonalidad juridica de su Familia,
y por consiguiente su capacidad
p a r a poseer bienes. La facultad de
disposición de estos bienes será del

cabeza de Familia, con intervención de o t r o cónyuge si existe o n o
está impedido. (Las limitaciones
absurdas de la mujer casada, p r o pias del sistema liberal n o se d a n
en la Legitimidad. C u a n d o la
m u e r t e o incapacidad del marido
hace recaer en ella la j e f a t u r a de
la Familia, la ejerce sin n i n g u n a
tutela). Los bienes propios de la
Familia
serán
primordialmente
los que sirvan p a r a llenar l a s n e cesidades familiares, v. g.: vivienda, taller, pequeña propiedad a g r a r i a etc. (El problema que el liberalismo p l a n t e a e n t r e hijos legitfcmos y extramatrimoniales n o p u e de darse en la Legitimidad. Los
bienes familiares quedan en la f a milia, pero a n t e los bienes individuales son iguales uno y otros).
Agrupaciones
de Individuos.—
Lógicamente, el hombre se u n e
de propiedad, pues, el desarrollo
con sus semejantes. E s t a s u n i o nes voluntarias h a n de poder ser
sujetos del derecho a la propiedad.
E n el actual sistema económico,
la producción se organiza de esta
forma. L a empresa m o d e r n a es
f u n d a m e n t a l m e n t e u n a u n i ó n de
hombres. L a Legitimidad exige
hoy que l a empresa pase a ser p o seída p e r s o n a l m e n t e : de la p r o piedad-cosa: capital, a l a propied a d - p e r s o n a l ; trabajo.
Entidades territoriales: m u n i c i pio, comarca, región.—Estas e n tidades intermedias necesitan p a r a realizar sus fines de bienes
propios. F u n d a m e n t a l m e n t e , p o drían ser pastos, bosques, e m p r e sas de transportes, etc. Pero n a d a
se opone a que accedan a las m o dernas formas d e propiedad m o b i liaria e industrial; bancos y e m presas. (Puede recordarse aquí la
diferencia
administrativa
entre
bienes de uso público y p a t r i m o niales) .
Universidades y demás Centros
de Enseñanza.—Como la Legitimi-

dad exige que posean personalidad
autónoma, por el repetido a r g u mento, h a n de poseer bienes p r o pios p a r a llenar sus fines (Aparte
de lo que necesiten a t r a v é s del
Presupuesto estatal).
Sindicatos y Asociaciones P r o fesionales.—Entidades que en o r den de la Legitimidad gozan de
plena capacidad de autogobierno y
de disposición de bienes. H a n de
poseer todos los que precisen p a r a
el cumplimiento de sus finescentros recreativos y culturales,
etc.
Poder político.—El poder político —o Estado en la terminología
actual— tiene t a m b i é n p l e n a c a pacidad p a r a poseer, p a r a poder
cumplir sus fines. (Aqui t a m b i é n
se da la diferenciación e n t r e bienes de uso público y p a t r i m o n i a les). Lo que intatesa recalcar et
que hay determinados bienes que
por su transcendencia en la economía nacional tienen que estar forzosamente en m a n o s del poder p o lítico (2). Claro precedente es el
subsuelo, que en toda n u e s t r a l e gislación histórica se h a a t r i b u i do en propiedad al Estado (3).

D.

Objeto del derecho a l a p r o piedad.

Interesa e x a m i n a r el objeto de
este derecho. Ver sobre qué clases
de bienes se ejerce y con qué c a racterísticas.
Suelo rústico.—El suelo rústico
dedicado a cultivos es objeto del
derecho a la propiedad, con especiales caíracteristicas, d e t e r m i n a das por la n a t u r a l e z a de los c u l tivos. El t i t u l a r puede ser u n a f a milia o u n a cooperativa y l a extensión m á x i m a v e n d r á d a d a por
u n a circunstancia técnica: el c u l tivo que impone u n a s medidas
óptimas y según sea secano o r e gadío. Son precisas, por bien de la
economía nacional y de los propios

Legitimidad—
agricultores planificaciones a escala comarcal que m a r q u e n cultivos, extensión de los mismos, semillas etc. Planificaciones formadas democráticamente por los S i n dicatos Agrícolas y las entidades
territoriales.
Suelo urbano—Tiene como c a racterística esencial el servir de
asiento a u n núcleo urbano, a
quien en el orden de la Legitimid a d debe atribuírsele la propiedad.
L a propiedad privada del suelo,
origen de t o d a la especulación de
solares, es prácticamente desconocida en n u e s t r a Patria, a n t e s de
las leyes desamortizadoras. Los
Municipios deben tener la propiedad de los solares y ceder, de
acuerdo con los planes de u r b a nismo, el derecho a edificar sobre
ellos.
Vivienda.—Un problema que el
liberalismo h a encarado, dejando
insatisfechos a todos. Hoy la L e í itimidad exige el derecho de t o da Familia a acceder a la propied a d del piso t n que viva. El p r o blema de los arrendamientos así
debe resolverse, no congelando y
descongelando los alquileres y volviendo a empezar, sino transform a n d o la r e n t a en u n a a m o r t i z a ción a largo plazo del precio del
piso.
Bienes de consumo.—Son a q u e llos bienes que de forma inmediat a tienden a satisfacer necesidades
primarias. Pueden ser de consumo
i n m e d i a t o o duradero. Sus p r i mordiales titulares h a n de ser el
individuo y la familia.
Bienes de producción.—Son los
bienes de que el hombre dispone
p a r a extraer o transformar otros
bienes que sirven p a r a su consum o . (El suelo rústico es t a m b i é n
u n bien de producción, que por
sus características especiales lo
hemos examinado a p a r t e ) . Se les
suele l l a m a r capital. C i e r t a m e n te, la Legitimidad n o prohibe que
sean privados e incluso individuales; pero lo que exige la Legitim i d a d es que no sean de unos
pocos, sino que todos p u e d a n acceder a ellos a través de su t r a b a jo. Como h e m o s indicado antes,
los básicos p a r a la economía— p e tróleo, energía, siderometalurgia—
h a n de estar bajo el control del
poder político, quizá preferible en
forma m i x t a publica-privada.
Bienes inmateriales.—¿Puede a d mitirse la propiedad p r i v a d a i n t e lectual? Todos están de acuerdo
en que sólo bajo fuertes l i m i t a ciones. U n a producción literaria,
musical, u n proyecto técnico, n o
son fruto exclusivos del esfuerzo
de u n h o m b r e ; en m á s m e d i d a que

en los bienes materiales, la sociedad interviene condicionando y
facilitando elementos. De a h í que
deba admitirse en el sentido de
obligación de unir el n o m b r e del
autor a la obra y de ciertos d e rechos económicos, pero n o en
c u a n t o al poder de disposición,
que corresponde a la comunidad.
E.

Adquisición del derecho a la
Propiedad.

¿Cuál es el medio legitimo p a r a
acceder a la propiedad? D e s c a r t a da la ocupación por su escasa i m portancia actual, sólo queda el
Trabajo. El trabajo propio o ajeno,
siempre que voluntariamente el
t r a b a j a d o r ceda a otro —herencia
o donación— los frutos de su t r a bajo. Es decir que es preciso el
consentimiento
institucionalizado
de la comunidad al n a c i m i e n t o de
la propiedad. Consentimiento que
excluye la violencia legalizada que
representa el monopolio de los
bienes p o r unos pocos.
F.

Ejercicio del derecho
Propiedad.

a

la

L a propiedad tiene límites en su
ejercicio, y la Legitimidad se exige t a m b i é n en este. Los bienes est á n p a r a satisfacer las necesidades de su titulo —bienes de consumo— o los de la sociedad —bienes de producción— de acuerdo
con la n a t u r a l e z a económica de
los bienes. Incumplir estos fines,
despilfarrar los bienes, dejarlos
improductivos, a p a r t a r l o s d e su
fin específico es a r r u i n a r la Legitimidad. Y la medida jurídica c o rrespondiente es la confiscación.
Aplicar el mecanismo de la e x propiación con su justiprecio a
quien incumple los fines de la p r o piedad equivale a i n d e m n i z a r a
u n ladrón cuando se le a r r a b a t a
lo robado.

(1) "Poder hacer la división de
las cosas adquirir dominios p a r t i culares, es de derecho n a t u r a l , no
m a n d a d o , porque podían los h o m bres n o h a c e r la división y n o a d m i t i r dominios particulares, luego
permisivamente... Creada la i n s t i tución de la propiedad, por d e r e cho h u m a n o , si con ella se t i e n de al bien común, es d e derecho
n a t u r a l , la obligación en conciencia de g u a r d a r la ley civil". F r a n cisco Suárez.
(2). "La
administración
de
aquellos derechos que pertenecen
al bien común de la n a t u r a l e z a
h a sido encomendado al que tiene
el cuidado de la república". F r a n cisco Suárez.
(3). Ejemplo claro es la O r d e n a n z a de Felipe I I de 22-8-1584
que a través d e l a "regalía" c o n sagra esta propiedad estatal.

Bí?

ItTMOftTJI

Por leyenda y por amor
aquel séptimo Don Carlos,
el de barbas torrenciales
y pupilas de relámpago...
¡anda vivo todavía
por los cerros y los llanos!
Copos de nieve han zurcido
sobre su frente los años;
pero aún vibran como robles
los músculos de sus brazos,
y tiene la rectitud
del chopo recién podado,
y sus pies calzan espuelas,
y empuñan sable sus manos...
¡y un ramillete de Lises
dora su pecho bizarro!
¡Por leyenda y por amor
no ha muerto mi Rey Don Carlos!
En las noches de huracán
hablan de él los veteranos,
y tan próximo lo creen
que dejan libre un escaño,
para que se ponga al fuego
porque ha de venir mojado...
La doncellita se peina
sus cabellos de oro pálido,
y el toquillón dominguero
pone la abuela con garbo...
¡no sea que llegue el Rey
de improviso en su caballo!
Los niños están absortos
en el cristal del ventano
porque dicen que ¡le v e n ! ,
cuesta abajo, cuesta abajo,
blanca de nieve la boina,
con el estoque colgando,
y un hormigueo de antorchas
ante su alazán nevado...
¡Por leyenda y por amor
no ha muerto mi Rey Don Carlos!
Dice el zagal treceañero
que él le vio por los picachos
rayando con su perfil
los tapices del ocaso.
Capote de lana blanca,
rostro duro y traje pardo,
y sobre el pelo leonino
sangre y oro hechos penacho.
Y el más viejo rabadán
cuenta que a él le dio la mano
un día que resbaló
por el húmedo barranco...
¡ La mano era blanca y d u r a
como un lirio hecho de m á r m o l . . . !
El pastor besó a su Rey,
y el Rey besó a su serrano...
]Por leyenda y por amor
no ha muerto mi Rey Don Carlos!
Los muchachos rondadores
de guitarra y fuerte palo,

le encuentran allá en la curva
del camino solitario.
Les dice que no se casen,
que han de ser sus voluntarios,
y él les mostrará una novia,
pelo de ámbar, rostro blanco,
sandalias de muchas perlas
y un cetro en las finas manos...
¡novios los hará de España
si ellos se hacen sus soldados!
La mocita que va sola
por agua al pozo lejano,
le encuentra limpiando el sable
con arena y un guijarro.
Se sonríe la mocita,
él le llena el limpio cántaro
y después se lo acomoda
sobre los rizos castaños...
—Madre —dice la muchacha—
hoy no me pesaba el j a r r o ;
me lo llenó un caballero,
me lo subió con cuidado,
y sentí que lo sentía
como una pluma en las manos...
y al despedirme me dijo
que me hiciera un traje blanco
para marchar de enfermera
con los carlistas de hogaño...
IY por ver si ve a su Rey
va la madre con le c á n t a r o !
¡Por leyenda y por amor
no ha muerto mi Rey Don Carlos!
Dicen las abuelas blancas
de los portales soleados,
que viven en callejuelas
muy cerca del camposanto,
que cuando pasa la caja
de un carlista, pobre o hidalgo,
va detrás el Rey legítimo
con espadín y rosario,
botonadura de oro
sobre su traje enlutado,
la boina roja en el hombro
y una plegaria en los labios.
Y dice el enterrador
que un mozo como el Don Carlos,
con mastín, espada y cruces,
que él tiene en casa en un cuadro,
diz que en las noches de luna
pone faroles y ramos
sobre todos los sepulcros
de los carlistas de antaño...
¡ Dios mío, el sagrado Rey,
monje, león y soldado,
en el hogar, en los montes,
en el pozo y camposanto,
dormido en los corazones
y por el aire flotando...!
¡Por leyenda y por amor
no ha muerto mi Rey Don Carlos 1
P. Máximo González C. M. F.

Actos d e los Ex-combatientes
e n el
En Villalba

escenario
se celebró

miso, seguido

del

Ebro

una

cíe responso.

Estuvieron presentes un
centenar de supervivientes
de la Unidad.
El pasado domingo, y como en
años anteriores, bajo la organización de las delegaciones de T a rragona y Lérida del Tercio de
Montserrat, tuvo lugar u n a visita
colectiva a las tierras que fueron
escenario de la Batalla del Ebro,
donde el Tercio jugó t a n i m p o r t a n t e papel, en la defensa de V i llalba de los Arcos. Cerca de u n
centenar de supervivientes de la
Unidad se dieron cita a las diez
de la m a ñ a n a , en la Plaza Mayor
de Gandesa, dirigiéndose i n m e d i a t a m e n t e hacia el Puig de l'Aliga
que cierra el acceso a la población
por la c a r r e t e r a de Pinell y que
guarnecieron p o r espacio de dos
meses, f o r m a n d o p a r t e de la 74
División. Recorrieron las a n t i g u a s
posiciones del llamado "Pico de la
Muerte" y desde allí m a r c h a r o n
hacia el Coll del Moro, lugar •Ionde estuvo emplazado el puesto de
m a n d o del Generalísimo, en el
transcurso de la Batalla, admir a n d o la g r a n panorámica que
desde lo alto se divisa.
MISA EN VILLALBA
DE LOS ARCOS
A continuación se t r a s l a d a r o n
a Villalba de los Arcos, donde los
supervivientes del Tercio fueron
recibidos por el Alcalde don R a fael Chiveli y demás miembros de
la Corporación Municipal y A u t o -

ridades locales, oyendo m i s a en
la Iglesia Parroquial. Después de
la misa, m a r c h a r o n a la Capilla
de Pigueras, j u n t o al cementerio
de Villalba que guardó por espacio de muchos años los féretros de
los requetés muertos en el t r a n s curso de la defensa de la p o b l a ción, rezando el Cura Párroco u n
responso por el alma de todos los
combatientes muertos en el Ebro,
seguido del canto del "Virolai"
por los componentes del Tercio,
a n t e la imagen de l a "Moreneta"
entronizada, después de la r e s t a u ración de la capilla.
OFRENDA DE UNA CORONA EN
LA CRUZ DE CUATRO CAMINOS
Antes de trasladarse a la Cruz
de C u a t r o Caminos, erigida por
el Tercio a la memoria de los
m u e r t o s en aquella posición, visit a r o n los magníficos locales de la
nueva Cooperativa Vinícola, siendo obsequiados con u n a d e g u s t a ción de los famosos caldos de la
T i e r r a Alta por el Secretario de la
H e r m a n d a d , don R a m ó n Pascual.
Llegados a Cuatro Caminos, los
delegados de T a r r a g o n a y Lérida
don Euseblo Perrés y don José
María Lóseos, ofrendaron u n a c o rona de laurel con los colores n a cionales y catalanes, a n t e la cruz
levantada sobre el montículo que
domina el cruce de C u a t r o C a m i nos, pronunciando u n a s emotivas

Cruz l e v a n t a d a en honor de los héroes muertos del Tercio de Montserrat.
palabras el Secretario de la H e r m a n d a d don J u a n Pujol que ost e n t a b a la representación del Presidente en las que dedicó u n r e cuerdo a los muertos del Tercio
en aquel sector, que cayeron c u m pliendo con su deber, siendo a
continuación rezado u n P a d r e nuestro p o r el Cura Párroco de
VlHalba. Seguidamente r e c o r r i e ron las posiciones de lo que u n
día fue frente de batalla, m a r c h a n d o a continuación hacia Mor a de Ebro, donde tuvo lugar u n a
comida de compañerismo.
COMIDA D E HERMANDAD
En el t r a n s c u r s o de la comida
se leyeron las adhesiones recibidas, entre ellas u n a m u y emotiva
del Gobernador Militar de T a r r a gona, General Beotas Sarrais, c u yo h e r m a n o cayó de alférez en
Villalba, al frente de su sección.
T a m b i é n enviaron adhesiones el
Reverendo Salvador Nonell, C o n -

siliario de la H e r m a n d a d y otros
antiguos compañeros a los que la
distancia y otras' obligaciones les
Impidieron asistir al acto. Asimismo hizo uso de la p a l a b r a el
Sr. Malapeira, combatiente del
Tercio " O r l a m e n d i " que hizo u n a
semblanza de los requetés Clavé y
G r a n , de Vilaseca, m u e r t o s en el
Ebro. Cerró los p a r l a m e n t o s el s e ñ o r F a r r é s Arques, delegado de
Tarragona, quien mostró a los
reunidos el proyecto de b a n d e r í n
del Tercio, cuyos beneficios por
su venta, serán destinados a fines
benéficos, agradeciendo a todos la
colaboración p r e s t a d a p o r l a m a yor brillantez de los actos programados.
A m e d i a t a r d e los supervivientes de la unidad, algunos de los
cuales recorrieron el escenario del
Ebro, acompañados de sus f a m i liares, emprendieron el viaje de
regreso hacia sus respectivas r e sidencias.

El Caí
por MANUEL REGÓ NIETO
Si Montejurra es símbolo de
lealtad a lo legitimo, Santiago de
Compostela representa la terca e
irrenunciable decisión de m a n t e n e r "cueste lo que cueste" nuestra
VERDAD católica.
Uno, que siente verdadero fervor
por el Señor Santiago, llegó de
víspera a Compostela, p a r a a m bientarse por sus rúas, aquellas
por las que u n día p a s e a r a el p e r sonaje valleinclanesco del Marqués
de Bradomín.
Compostela milenaria recibía en
sus vísperas a innumerables r e q u e tés llegados por todos los c a m i nos, con el espíritu peregrino,
piadoso y humilde, p a r a llenar sus
almas de las gracias de este año
Jacobeo.
A mi lado, en u n b a r cualquiera, un requeté con m a r c a d o a c e n to galaico, p e d i a u n ribeiro. E n su
cabeza ya canosa, u n a boina bergada de su hombro derecho la bot a había sustituido a la calabaza
del peregrino. Bebimos juntos.
Había llegado de lejos, convocado "por sus superiores" como él
decía. Hablábamos en n u e s t r a l e n p i a —pues nos era m á s familiar
de la "guerra de España" (como
él l l a m a b a a la Cruzada) que h a b l a hecho con los de Abárzuza.
E r a ya muy t a r d e cuando nos despedimos con u n " h a s t a m a ñ a n a "
que encerraba u n ferviente deseo
de volver a vernos.
Domingo 31 de octubre, festividad de Cristo Rey. Amanece lim,
pió y soleado, como si quisiera s u m a r s e a l a g r a n jornada. Salgo en
busca de los amigos, a los que
hace tiempo n o abrazo. Compostela parece Estella en la m a ñ a n a de
Montejurra. Boinas, cruces y b a n deras por doquier. Abrazos, saludos y algún que otro ¡viva! nos
predisponen p a r a algo que nos
presumimos inolvidable.
Son las once y el paseo de la H e r r a d u r a impresiona. Miles de boin a s rojas, —¡quién sabe c u á n tas!— esperan la orden de c o m e n z a r la procesión h a s t a l a C a t e dral. Mi amigo —el de la b ó t a m e saluda desde lejos. Me acerco

y m e presenta a varios viejos
amigos que hicieron con él "la
guerra de España".
Por los altavoces se d a n órden e s p a r a u n a mejor organización.
Veo al lado de los bisónos r e q u e tés en linea y uniformados, viejas
caras de excombatientes que l u cen sobre su pecho infinidad de
medallas. "El requeté de Orense
saluda a Compostela", dice u n a
p a n c a r t a p o r t a d a por dos v e t e r a nos. Hay m u c h a s m á s : de Huelva,
de Sevilla, de Navarra...
Da comienzo el último c a m i n a r
h a s t a el sepulcro. Allá van como
centellas los requetés u n i f o r m a dos a golpe de corneta y tambor.
Hay que decirles que se vayan d e teniendo pues los d e m á s lo h a cemos con paso de peregrino. D e t r á s , b a n d e r a s de los Tercios
Gloriosos, Cruces en alto, excombatientes por miles, m a r g a r i t a s
que van dando la m a n o a muchos
pelayos, ofrecen el hermoso espectáculo de u n a Causa que n o se
quiebra.
Santiago se vuelca e n sus calles.

Hay ovaciones cerradas, lágrimas
de m u c h a s gentes gallegas que r e c u e r d a n a los que salieron una
t a r d e de julio del 36, después de
pedir protección al P a t r ó n de las
Españas, p a r a salvar a l a p a t r i a
ultrajada.
E n la plaza del Obradoiro suen a la M a r c h a Real, y como si
fuera u n reguero de pólvora se c o r r e la voz de que llega, p a r a s u m a r s e a los peregrinos, l a P r i n cesa I r e n e de España. Bordón en
la mano, la sitúan en la presidencia, y la e n t r a d a en la basílica es
u n flamear de boinas que la s a ludan.
Ofrenda del presidente de la
H e r m a n d a d de Excombatientes y
sobre u n a bandeja, la boina s a grada de u n m á r t i r r e q u e t é : A n tonio Molle. P a l a b r a s cálidas y e n trañables del Obispo que contesta
al oferente: "Es la vuestra, u n a
de las pocas peregrinaciones en la
que h a vibrado v e r d a d e r a m e n t e
Santiago, y, además española, por
los nobles ideales que os i m p u l san" .
Después, la misa y l a

hornilla

del P. Sancho recordando a los
que cayeron y asisten t a m b i é n hoy
desde el cielo a este S a n t o Jubileo.
Tres cuartos de h o r a r e p a r t i e n do comuniones seis sacerdotes d i ce algo de la religiosidad de los
peregrinos. Nadie sabe a qué hora
t e r m i n ó de a b r a z a r al Apóstol, el
último de los allí presentes...
E n la plaza de las Platerías,
d a n z a n los del " M u t h i k o Alayak"
en honor de la Señora. Ella, c o m placida, n o deja de sonreír al verse r o d e a d a de t a n t a lealtad...
Después, cada uno come donde
puede No se e n t r a en n i n g ú n l a do. No h a y forma de despedirse de
nadie. T e n g o suerte, pues me dice
adiós desde la ventanilla de u n
ómnibus repleto de requetés mi
amigo, el de la bota.
Compostela señorial y acogedora
se desvive con los carlistas. El S e ñ o r Santiago, desde su trono, vela
p o r esta g r a n familia carlista: la
p r i m e r a en la defensa de la Fe y
de la Verdad de Cristo.

en el fondo de nuestra alma: «Ante
Dios no serás héroe anónimo. Sírve'e siempre. Muere por El, que morir así es vivir eternamente».
Y de nuestro especial amor a Vos,
Apóstol Santiago, como creyentes
y como españoles, están como prueba, los cientos de mártires Requetés de dos Ter:ios: uno gallego y
otro navarro, que llevaron en la
Cruzada vuestro nombre.
Hemos procurado cumplir en todo momento con el mayor espíritu
de sacrificio, con resignación cristiana, sufriendo toda clase de persecuciones, cárceles y destierros, sin
doblegarnos en la defensa de nuestra fe y ofrendando asimismo generosamente y en forma consciente y
voluntaria nuestra sangre en las horas más difíciles. Una muestra de
ello es que de un solo Tercio de
Requetés en la Cruzada (todos ellos
cubiertos de gloria en el frente de
combate y rehecho varias veces), el
de Lacar, ofrendaron su vida 720
requetés, aparte de 7.500 heridos;
y de los supervivientes de dichos
Tercios, muchos de ellos son hoy
día sacerdotes o religiosos.

La ofrenda al Apóstol
por el Marqués de Marchelina
Amadísimo
Apóstol
Santiago:
Aquí nos tenéis a vuestros pies, llenos de emoción y fervor, a las representaciones de los Antiguos
Combatientes de Tercios de Requetés de la Cruzada y familiares, unidos en Hermandad, peregrinando
desde todas las regiones españolas,
pese a las mutilaciones de muchos
de nosotros, para rendiros el homenaje de nuestro amor y devoción, a
Vos, al gran Apóstol de las Españas,
su excelso Patrón, que veláis por
nuestra Patria y habéis querido venir a descansar en medio del paisaje
de esta maravillosa tierra de Galicia, en esta Compostela tan llena de
fe y tradición gloriosa, en ique!
otro «Compo-estela», al que han
venido a orar peregrinos de todo el
Orbe.
No podíamos faltar, en este Año
Santo Jubilar, los voluntarios de los
Tercios de Requetés, en Hermandad
que inmerecidamente presido —aunque fueron infinitos los que ya lo
han hecho individualmente—, porque es inmensa nuestra gratitud por
estos 26 años de continua paz española, después de tantos sacrificios
entes y durante la Cruzada, en donde, con vuestra protección, triunfó

la fe, tan ultrajada en tiempos no
muy remotos por las fuerzas materialistas de nuestros eternos enemigos: desde el liberalismo, ateísmo,
masonería, marxismo y comunismo,
que llevaron a cabo los más duros
ataques de los tiempos contemporáneos contra nuestra fe y la Santa
Iglesia, desde arrebatar sus legítimos bienes, hasta quitar la vida a 13
obispos y miles de sacerdotes, religiosos y religiosas.
Y hemos querido hermanar en este día, nuestros dos grandes amores como combatientes de la fe y
de la Patria: el de Cristo Rey y el
de Vos, nuestro Capitán Celestial,
con cuyos gritos en los labios y con
el Detente con el Sagrado Corazón de Jesús sobre el pecho, dieron su vida, como soldados d e Cristo nuestros mejores.
Para nosotros, era un imperativo
Santo Patrón, el estar aquí, porque
el punto fundamental de la Ordenanza del Requeté, que llena todo
el ideal del soldado de la Tradición,
es el de ser, en primer lugar, Apóstol de Cristo, dispuesto a dar la vida si preciso fuera en defensa de
su fe, condensado en aquellas palabras que todos llevamos grabadas

Por algo Su Santidad Pío XII, al
hablar de la tan carlista Navarra,
ejemplo extraordinario d e fe y patriotismo en la Cruzada, había de
exclamar: «La Patria de los Requetés; los católicos prácticos. Los llevo
en mi corazón y los bendigo».
Y no es extraño, que los propios
enemigos reconocieran que nada podían contra un Requeté recién confesado.
Venimos a ofreceros con nuestro
fervor (que es asimismo lealtad inconmovible en nuestros gloriosos
ideales, a nuestros compañeros mártires de la Cruzada y a la infinidad
de los que desde hace más de un
siglo dieron su vida en el ejército
de la Tradición, teniendo como objetivo principal el Reinado Social
de Cristo en España), el humilde
homenaje de los supervivientes de
los Tercios de Requetés, combatientes en la Cruzada, que siguen
combatiendo en la paz, con la misma fe y amor, para el bien d e todos
los españoles y el triunfo de Cristo
en el Orbe entero, convencidos de
que si Dios no quiso aceptar nuestras vidas, fue para que continuemos luchando por su santa Causa.
Y esta ofrenda, humilde y sencilla, como el corazón de los que formaron y forman parte de estos Tercios, pero sentida y de gran simbolismo, es la de una bonia roja, descolorida, pero muy amada por todos nosotros: la de un joven requeté, en proceso de beatificación, Antonio Molle, del Tercio de Nuestra
Señora de la Merced, mártir voluntario, que hecho prisionero y obligado a blasfemar contra Dios y la Patria y gritar viva el comunismo, prefirió el más espantoso de los martirios, cortándole miembro a miembro, mientras gritaba: ¡Viva Cristo
Rey y Viva Españal, que sólo pudieron acallar cortándole la lengua,
y cuyo cuerpo incorrupto después
de varios días de abandonado al sol
en pleno mes de agosto, pudimos
rescatar y este humilde oferente,
encargado del traslado de sus restos observó emocionado como aquella carne parecía aún viva y desprendía un agradable aroma, lo que
tuve el honor de declarar en su ci-

tado proceso de beatificación. El
representante amadísimo Apóstol,
todo el sacrificio y el inmenso amor
del Requeté a Cristo y a nuestra
Patria.
Y es que, además, venerado Apóstol, la boina roja tiene un espe.ia'.
significado para los nosotros los Requetés, ya que aprendimos y vivimos estas palabras impresas en su
Devocionario:
«Que cuando
la
muerte te llegue, cuar.do »!'?gue tu
día», la boina entre r . s man. , será
un patente de rr.erscir.iiento para el
cielo, porque es testimonio de que
confesaste a Cristo y El te confesará delante del Padre».
Y para terminar, Señor Santiago,
os suplicamos, después de impetrar
los beneficios espirituales de este
Santo Jubileo, vuestra valiosa intercesión para que, merced al holocausto de nuestros mártires, triunfe
la auténtica Monarquía Tradicional,
perpetuándose la paz, amándonos
los unos a los otros y desterrando
toda clase de odios y egoísmos, como buenos hermanos; para que Dios
bendiga al Santo Padre Pablo VI y
al Concilio Vaticano; para que Dios
ilumine al Jefe del Estado y Caudillo de la Cruzada, Generalísimo
Franco; para que el Señor guíe a
cuantos han de decidir el futuro de
España, a fin de que nuestros hijos
no se vean en la situación que nosotros tuvimos que afrontar por enderezar el rumbo de nuestra Historia; para que Dios bendiga al Emmo.
Sr. Cardenal Arzobispo de Santiago,
a V. E. Sr. Obispo Auxiliar, a todo
el Cabildo Catedral y a toda la gran
familia carlista, desde su jerarquía
más elevada, que ordenó nuestra
movilización, S. M. el Rey Don Xavier de Borbón-Parma, hasta el más
humilde requeté y que nos conceda
perseverancia para continuar luchando por su Santa Causa hasta el
fin de nuestros días, al grito de ¡Viva Cristo Rey! y ¡Santiago, cierra
España! Amén.

Contestación del ObispoAuxiliar de Santiago
Después de escuchar las invocaciones del Excmo. Sr. don Ignacio
Romero Osborne, marqués de Marchelina, coronel mutilado, presidente
nacional de la Hermandad de Requetés, así como la presentada por
el presidente de la Hermandad de
Caballeros excombatientes de la
Santa Cruz, saludó a Su Alteza Doña Irene, allí presente en lugar destacado, y contestó a ambas invocaciones.
En esta jornada espléndida —dijo—, con el regalo de u n sol acogedor y de un cielo limpio y puro,
como limpios y puros son vuestros
nobles ideales, sin concesiones al
error, coincidís hoy, Fiesta de Cristo Rey, en esta casa del Señor Santiago, los invencibles Requetés de
nuestra Cruzada y los Caballeros de
la Santa Cruz, con estas gloriosas
banderas que en estos momentos se
rinden con vuestros corazones, humildes y suplicantes, ante el venerado Sepulcro Glorioso de nuestro
Santo Patrono, Santiago el Mayor,
el Hijo del trueno, para pedirle, una
vez más, su poderosa intercesión,
fortaleza en la renovación de vuestra fe y los auxilios del Cielo, a fin
de seguir siendo fieles a vuestros
ideales, en esta hora trascendental
de la Historia, en las batallas de la
paz y de las almas, y así lograr la
perseverancia en vuestros propósitos y las gracias del Señor Fuerte y
Poderoso en las tareas que a todos
atañen por Dios y por España, hasta
lograr cristianos auténticos, valientes en la profesión de su fe y humildes en la práctica de la vida
cristiana.
Bienvenidos seáis, amadísimos peregrinos. Para vosotros parece compuesta la inspirada letra del himno
Jacobeo. Venís a templar vuestras
armas victoriosas en el sagrado y
encendido fuego del Altar de Santiago, con esa firmeza que les otor-

ga la protección de María Santísima, alentadora del Apóstol, para
que fuese firme y segura, como la
columna milagrosa, la santa fe cristiana legada por el Apóstol a España y a los españoles.
Hermosa manifestación de fe la
vuestra en estos momentos. Por
vuestra formación cristiana, sabéis
que sin el auxilio del Cielo nada somos, ni nada podemos. Y porque lo
sabéis por propia experiencia, vibran
en vuestros pechos los hechos d e
aquel «podemos», del Hijo del Cebedeo, sabedores por palabras de
San Pablo, de que podéis decir que
todo lo podemos en Aquel que nos
conforta.
Alude y recoge las fervorosas peticiones por el Papa, por el señor
Cardenal, recientemente llegado del
Concilio —hace sólo unas horas—,
por este Cabildo Catedral y por
nuestro Caudillo en la guerra y en
la paz, a fin de que Cristo reine en
todas las almas y España alcance la
meta soñada siempre por los mejores.
Recuerda asimismo la angelical
figura del mártir Antonio Molle,
cuya causa de beatificación pedimos
todos se acerce a u n final gozoso
que nos permita verlo elevado a los
honores de los altares, si esa es la
voluntad de Dios y así esperamos se
manifieste en su día.
Termina felicitando a todos por
esta brillante muestra de fervor y
piedad para darles a los concurrentes su cordialísima bendición, recibida fervorosamente por los entusiastas y devotos peregrinos que llenaban totalmente las naves de la
Basílica Compostelana.
A continuación, el P a d r e Sancho
ofició la Santa Misa, desarrollando
la homilía, en la que glosó la acción
del requeté como militante al servicio de Dios y de la Patria.

l!í o m n i H SE
IOS fiEOPETES
José Pousa Pérez
El señor Sant-Yago vio concluir el mes de octubre del año
Jubilar con una riada de boinas rojas y de boinas blancas
en su catedral compostelana.
Llegó el momento grave, s o lemne del ofertorio, cuando t o das las peregrinaciones se d e s cuelgan en el oro, en la plata,
en las piedras preciosas, en los
obsequios de valor.
La bandeja de plata llevaba
solo una boina roja, que e n t i naba en sangre al mantenedor
de tantos obsequios. Alguno le
movió a risa la pobreza del r e galo. ¿Pobreza? Era nada m e nos que la boina roja de un
mártir santo, de uno que prefirió que le cortasen los m i e m bros, que le cortasen la lengua
incluso, antes de blasfemar y
negar a Cristo.
Mientras pudo lo afirmó con

vivas estentóreos y hoy la vida
de Antonio Molle Lazo está en
proceso de beatificación en el
que declaró el oferente que al
recoger su cuerpo desmembrado percibió un delicioso olor y
la incorruptibilidad de los restos.
Ser mártir es ser testigo y
Antonio Molle Lazo lo fue con
todas sus consecuencias. Alguien
ha dicho que los requetés no
tienen figuras en la palabra y
en la pluma. ¿Es poca figura
aquel que va a anteponer el apelativo de Santo a su nombre y
apellidos?
Alguien dijo que los requetés
son
auténticos.
La
mayor
autenticidad está en este estremecer la maravilla estética de
Santiago con el milagro vivo
caliente, de la boina roja de
su mártir.


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