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MonteJurra Num 28 Julio 1967 .pdf



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Banco de "LA VASCONIA

7/

Plaza del Castillo. 39 - Teléis. 2119 52. 211953. 211954. 224727 y 212692 - PAMPLONA

SUCURSALES EN LA

A

VASCO

PROVINCIA DE
NAVARRA
ALSASUA

ISABA

CASCANTE

SANGÜESA

CORELLA

TAFALLA

ELIZONDO

TUDELA

ESTELLA

VILLAVA

SUCURSAL EN VITORIA
Calle Postas, n.° 26
Teléfono: 7 4 0 7 .

OFICINAS DE CAMBIO
En las localidades
fronterizas de:
DANCHARINEA
Y VALCARLOS

OFICINAS

CENTRALES

EN PAMPLONA
Plaza del Castillo, n.° 39
Teléfono: 21 19 54.
AGENCIA URBANA N.° 1
Barrio de la Milagrosa
Teléfono: 22 40 98.

EXTENSA

RED

DE

CO-

RRESPONSALES CON EL
RESTO DE ESPAÑA Y EN
EL EXTRANJERO

Aprobado por el B a n c o de
España con el n.° 6936/1.

A,
L a nocne
era oscura^
El anciano religioso, sentado frente a mí, hablaba despacio y como dolorido. Muchos años de labor fecunda en América, y ahora, al volver a la patria, algo parecía preocuparle.

La juventud de la capital navarra corre ante los toros,
con ese juego característico y valiente de su raza. Riesgo
relativo, pero cierto; abundan los heridos y las contusiones, los muertos escasean, pero no constituyen un
hecho insólito. .
Tiene mérito el saber correr bien; ello siempre representa para el pamplonés algo así como alcanzar la condición de varonía.
No hay castas, ni diferencias sociales, en esta aventura
se hallan hermanados ricos y pobres, basta con que sean
castizos, que lleven en su sangre profundamente sentida
la ciudadanía pamplonesa.
De sus padres, oyen los jóvenes el consejo de que no
corran, quizá la prohibición rotunda, pero convencidos
aquéllos y éstos, que es condición precisa y necesaria
para ser un buen pamplonés.
Es más, los progenitores, parecen sentirse orgullosos
de que sus hijos participen en la «hazaña» matutina de los
días de San Fermín.
Entendemos que ese olímpico desprecio a la vida, al
ponerse «gratis et amore» delante de los toros, que los
espadas de renombre lidiarán a la tarde, mediante contratos sumamente lucrativos, predispone a los navarros
a no valorar en exceso la propia existencia, entrando en
la ruleta del juego al que posiblemente la vida debe entregarse, por razones superiores: honor, tradición, patria,
religión...

— H e encontrado todo muy cambiado. Y muy adelantado, desde luego.
Pero me inquieta el porvenir. No veo que exista el hombre, adecuado a las
circunstancias, que haya de recoger las riendas.
—¿Usted cree que nó, padre? ¿Y qué quiere decir con eso de «adecuado
a las circunstancias»?
—Pues que tenga una serie de valores humanos, de tipo excepcional, como
los vamos a necesitar. El panorama de España, m e parece una noche muy
cerrada.
—Perdone. Pero tengo interés en que me explique, más claro, esos valores excepcionales que Vd. pretende.
M e miró comprensivo.
— S e los expondré brevemente. Ha de ser un hombre, cristiano de cuerpo
entero, y hasta piadoso en su religión. ¡Un guía ciego, sin la luz de la fé,
de poco nos puede servir! Ha de ser también un hombre moderno, que comprenda los tiempos actuales y a la juventud de hoy, especialmente inquieta
e ilusionada. Ha de ser, no lo olvide, persona de una gran formación social,
ya que al mundo en que vivimos le duele angustiosamente ese problema. Y
lo mismo a la Iglesia, ya lo sabe Vd. Ha de ser un hombre inteligente, que
comprenda con claridad meridiana los problemas acuciantes de nuestros
días, y las soluciones aplicables a esta España, tan varia y tan universal. Ha
de poseer ese atractivo de las mutitudes, que sabe ganárselas con su sola
presencia, con una frase o con un ademán. Ha de tener valor para afrontar
situaciones difíciles, que inevitablemente tienen que presentarse. Ha de ser
sencillo, dentro de su grandeza, para comprender la altísima categoría que
existe aún en el hombre más rebajado. Y... ¡para qué seguir! Ha de gozar, en
fin, de esa gran virtud de los gobernantes, que es saberse rodear de personas idóneas.
Yo le escuchaba en silencio, sorbiendo sus palabras. Luego continuó.
— Y a comprendo que el hombre perfecto no existe y que no se puede
pedir, en una persona, la reunión de tantas cualidades privilegiadas. Pero, ¡si
tuviera al menos las principales!
Se quedó callado, mirando a la lejanía. ¿Aguardaba mi contestación?

No faltan carlistas, ¡qué majos están!, que en las cuadrillas y en el encierro a lo largo de las fiestas de San
Fermín, lucen gozosos su preciada boina roja.

— P e r m í t a m e , padre — e m p e c é y o — que le dé a conocer una persona
muy familiar para nosotros, los carlistas, y que Vd., sin saberlo, ha estado
dibujando en sus principales trazos.

En esta fotografía de nuestra portada se ve un muchacho airoso, tocado con la boina colorada: chapel-gorri.

— ¿ A h , sí? ¡Qué buena nueva me está dando! ¿Y de quién se trata?

La manada: toros bravos, más o menos «arropados»
por los mansos, han rebasado la calle de la Estafeta y está
próxima a entrar en la plaza de toros.
En la parte superior, publicamos un momento del encierro inolvidable en que corrió el Príncipe Don Carlos
Hugo de Borbón Parma, el año 64, casi en viaje de novios
(la boda fue el 29 de abril). Su esposa, Alteza Real Doña
Irene, le vio, con terror y emoción, desde el balcón del
Ayuntamiento de Pamplona.
Caso único, que un Príncipe o Infante de sangre real,
haya corrido en el encierro. Ello solo se alaba y no es
menester «alaballo». Es que Don Carlos es genial en todas sus cualidades y actitudes humanas.
El Príncipe Don Carlos no tiene par.

MONTEJURRA
AÑO I I I

NUMERO 28



JULIO 1967

18 PESETAS

P R E C I O S SUSCRIPCIÓN A N U A L NÚMEROS 25 A L 36
ESPAÑA
EXTRANJERO
De honor
Popular

400 p t s .
250 p t s .

Portugal, Marruecos
e Hispanoamérica. 475 p t s .
Europa
600 p t s .
R e s t o d e l m u n d o . 700 p t s .

Director: MARÍA BLANCA FERRER GARCÍA
Dirección y Administración:
C O N D E DE R O D E Z N O , 1



Impreso

en

NAVARRAS,

MANUEL

DE F A L L A , 3 — P A M P L O N A — D . L. N A . 205 - 1963

GRÁFICAS

A P A R T A D O 254 —
S.

A.

PAMPLONA
(GRAFINASA)

— Y a puede imaginarse que de nuestro Príncipe Don Carlos. ¿No lo conoce, verdad?
—No. Solamente algo de oídas. A la lejana selva donde yo he vivido,
apenas llegaban los ecos del mundo.
—Todo se andará. Pero es piadoso como Vd., quería, sin respeto humano
en su actitud, ante los rudos mozos navarros, como yo lo vi el otro día en
el Santuario del Puy. Y es joven de edad y de espíritu, viviendo como suyos
todos los problemas de la juventud. Es un hombre eminentemente social,
tanto, que nosotros, los de cierta edad, lo miramos con un poquito de miedo.
¿No sabe que para conocer esa vida, estuvo de minero en un pozo de Asturias, durmiendo, incluso, en una sala común? ¿Y que, cuando visitó Galicia,
su máxima preocupación era el problema marinero, ver cómo vivían los pescadores, en su casa y en su barco?
—No,

no lo sabía.

—Es también un hombre que encarna el programa carlista, el de soluciones más claras y españolas. Es cordial, dentro de su estirpe, y sabe hacerse con las multitudes, aún con las indiferentes. ¿No se ha enterado de sus
últimos viajes a Sevilla, Valladolid, Gijón y Estella? Y en Vivero, el puerto
gallego que yo tanto conozco, y que visitó recién casado con Doña Irene, los
sencillos marineros, sin ideas políticas, le aclamaron en la procesión marítima y más tarde, a la salida de la iglesia. Es valiente y deportista, y corre en
el encierro de San Fermín, y tiene un récord de paracaidismo. Es políglota,
economista y entendido en la Banca. Y, además de tantas cosas, es español
aunque no se lo quieran reconocer, ama a España, cuna de sus mayores, y
representa, junto con su padre Don Javier, la legitimidad, ¡que también es
bastante!
Había soltado mi exposición de un tirón, todavía caldeada mi boina con
el entusiasmo del Puy. ¿Qué pensaría mi interlocutor? M e atreví a mirarle,
un poco avergonzado de mi larga retahila.
Estaba muy tranquilo, mirando por la ventana que teníamos a nuestro
lado. Su rostro se había serenado, como invadido de una intensa paz.
Caía el crepúsculo y, a lo lejos, empezaban a encenderse las primeras
luces. El anciano sonrió.
— L e agradezco su información, querido amigo. La noche, ya no me parece tan oscura.
INOCENCIO ZALBA

M o n a r q
que

no puede

subditos,

y* i A f i

s e r desposeído

que por princio

nunca

han de

por sus

obedecerle

RAIMUNDO
DE

MIGUEL

que toda

En c u a l q u i e r a d e e s t a s i n t e r p r e t a c i o n e s , n o s
encontramos de una manera u otra c o n u n con-

cierto

blo, q u i e n la t r a n s f i e r e al s o b e r a n o p a r a s u ejer-

cepto preternatural, no humano

cicio, pero nunca d e tal manera q u e n o le que-

una interferencia

de v i r t u a l m e n t e

ordinario, q u e justifica el ejercicio d e unos pode-

retenida, para

recabarla, s i el

rey se hace indigno d e su potestad

delegada.

La d o c t r i n a carismática d e l p o d e r , n o e s o t r a
c o s a q u e la versión m o d e r n i z a d a d e l c e s a r i s m o
p a g a n o : la reunión e n l a s m a n o s d e l g o b e r n a n t e
de la s u p r e m a p o t e s t a d espiritual y t e m p o r a l ,
a n t e c u y o i m p e r i o , e l s u b d i t o c a r e c e prácticamente de toda clase de derechos.

Juan

Duran

Valdés,

m e sugirió

E n n u e s t r o s días, e l p o d e r p e r s o n a l d e l c e s a r

este
y

o d e l m o n a r c a , s e t r a s l a d a e n l o s regímenes t o -

que y o m e atrevo a alterar, para hacer — a m i

t a l i t a r i o s ( m a r x i s t a s o n o ) a l a nación, a l a r a z a ,

juicio—

a l p u e b l o , a l p r o l e t a r i a d o , q u e rápidamente s e

tema,

q u e él
menos

llamaba

«monarquía

terrenal»

equívoco e l c o n c e p t o .

La m o -

narquía t r a d i c i o n a l s i g n i f i c a u n g o b i e r n o d e h o m bres para h o m b r e s ; e n la t i e r r a y para la t i e r r a .
A principios del siglo XVI tuvo lugar una curiosa

polémica, q u e m u c h a s

veces

ha reverde-

c i d o e n la problemática política. F u e r o n
gonistas principales
de

Inglaterra,

d e ella, J a c o b o

por un

lado;

prota-

I Estuardo,

Francisco

Suárez

I e n s u «Apología», s o s t i e n e

la m i s -

S. I., p o r o t r o .
Jacobo

m a d o c t r i n a herética s o b r e e l o r i g e n d e l p o d e r ,
que antes proclamaron

W i c l e f y L u t e r o . Suárez

(«Defensio f i d e i » ) p r e c e d i d o d e l C a r d e n a l

Belar-

m i n o , l a t e s i s católica.
Para

aquéllos,

la a u t o r i d a d

real

es un ca-

risma divino, directamente querido por Dios para s u p e r s o n a y s u p e r i o r i n c l u s o a l q u e r e c i b e
e l P a p a . ( E l n a c i m i e n t o d e l Príncipe e s a l g o e n
el q u e D i o s i n t e r v i e n e c o n p r o v i d e n c i a

res

directa

del poder; con

y visible, fuera

supremos, que deben

aceptarse

de lo

sin discu-

sión p o r l o s g o b e r n a d o s .

T o m a n d o café e n E s t e l l a a l a b a j a d a d e M o n tejurra,

confiada-

a u t o r i d a d v i e n e d e D i o s , l o e s a través d e l p u e -

Para éstos, s i b i e n r e s u l t a

Escribe:

excepcionales, p o r el c a m i n o

mente a su caudillo.

siempre.

IB

blo, c o n poderes

d e la salvación. E s t e h a d e e n t r e g a r s e

encarna en un dictador.
Ya no s e habla de Dios, para justificar el som e t i m i e n t o d e l a p e r s o n a y l a exaltación d e l
poder. Sino a algo como de misterioso o taumatúrgico q u e e l t i t u l a r d e e s e p o d e r p o s e e , p a r a
i n t e r p r e t a r a u t é n t i c a m e n t e la e m p r e s a q u e u n a
d e t e r m i n a d a c o m u n i d a d política e s t é l l a m a d a a
desempeñar e n l a h i s t o r i a y p a r a a d i v i n a r l o s
medios que han de conducir a ese resultado
i n e v i t a b l e . D e aquí la n e c e s a r i a abdicación d e l a
p e r s o n a , e n a r a s d e e s a resurrección mítica,
q u e proféticamente v i s l u m b r a n e n e x c l u s i v a , l o s
conductores; oponerse o retardar el c u m p l i m i e n t o d e e s a misión, s i g n i f i c a u n a traición a la s o c i e d a d d e la q u e s e f o r m a p a r t e y e l t r a i d o r d e be s e r apartado c o m o u n e s t o r b o . La proliferación contemporánea d e e s t a c o n c e p c i ó n , e s p o r
demás a l a r m a n t e ( S t a l i n , H i t l e r , N a s s e r , M a o Tse-Tung, e t c . e t c . ) .

M u y o t r a e s l a i d e a q u e d e la r e a l e z a s e t i e n e e n l a monarquía t r a d i c i o n a l . C i e r t o o l e g e n d a r i o e l F u e r o d e S o b r a b e : «Nos q u e v a l e m o s
t a n t o c o m o V o s y q u e j u n t o s v a l e m o s más q u e
V o s , o s h a c e m o s rey...»; r e s p o n d e a u n a c o n cepción política entrañada e n l a c o m u n i d a d e s pañola y m a n i f e s t a d a p o r l a h i s t o r i a . E l r e y e s
u n h o m b r e c o m o l o s demás, s u j e t o a l a s m i s m a s
f a l e n c i a s d e l a n a t u r a l e z a caída, a l i g u a l q u e s u s ^ ^
s u b d i t o s y al q u e n o s e le e x i g e n c o n d i c i o n e s ^ ^
s o b r e h u m a n a s , ni r e s u l t a d o s e s p e c t a c u l a r e s , e n
el desempeño d e s u «oficio».
T o d o e l s i s t e m a i n s t i t u c i o n a l monárquico — a l
q u e n o s h e m o s r e f e r i d o e n o t r o s artículos— e s tá,

p o r el contrario, pensado

en liberar

al r e y

h a s t a d o n d e p u e d a a l c a n z a r la previsión h u m a n a ,
d e e s a t a r e a congénita. P o n e r l e j a n a la tentación
p a r a e v i t a r más f á c i l m e n t e l a caída y t o m a r p r e cauciones

contra

la p o s i b i l i d a d

d e ella,

el r e y , p u e d e t a n t o e q u i v o c a r s e , c o m o

porque
cometer

el m a l .
La «sacralidad» d e l r e y , n o e s o t r a c o s a q u e
el o b s e q u i o

de reverencia

q u e se hace, no al

h o m b r e e n a l t e c i d o , s i n o a la a u t o r i d a d y a la p a tria a quienes

representa. Se trata c o n ello d e

h a c e r más fácil l a o b e d i e n c i a , v i e n d o e n é l , n o
tanto a nuestro s e m e j a n t e , cuanto al represent a n t e d e D i o s . «Por a m o r a l Señor, e s t a d

suje-

t o s a toda autoridad h u m a n a . . . t a l e s la v o l u n -

especia-

l í s i m a ; l a designación p a p a l , e s p r o d u c t o d e l a

E n t r e n o s o t r o s J a v i e r C o n d e , b a s a s u teoría

t a d d e Dios...» ( I Epístola d e S . P e d r o , 13, 1 4 ) .

c a u d i l l a j e , c o m o justificación d e l p o d e r , e n

P e r o f u e r a d e la g r a c i a d e e s t a d o , q u e p o r s u

elección h u m a n a . D i o s n o s e e q u i v o c a n u n c a a l

del

señalar la p e r s o n a q u e h a d e m a n d a r ; l o s C a r d e -

parecidos

nales

s o n f a l i b l e s ) . El r e y g o z a

ra histórica h a c e a p a r e c e r u n j e f e , q u e c u a l n u e -

ningún o t r o a t r i b u t o , q u e n o p u e d a s e r c o m ú n

plena

potestad

v o Mesías, está e n c a r g a d o d e d i r i g i r

c o n l o s demás h o m b r e s .

pues, de una

d e l o r d e n más e l e v a d o y d e l a

principios. Una determinada

coyuntua s u pue-

cargo le c o r r e s p o n d e , al r e y no s e le r e c o n o c e

i a

H u m a n a

Para q u e s u d i g n i d a d n o d e s v a n e z c a al r e y ,
y a e n e l «Fuero Juzgo» s e l e a d v i e r t e q u e r e i n e
«con h u m i l d a d d e corazón». C o n l o s a l t i b a j o s
propios de esa deficiente naturaleza humana de
la q u e está s a c a d o , e n g e n e r a l l o s r e y e s e s p a ñoles, h a n r e s p o n d i d o a aquélla s o l e m n e a d m o nición h e c h a c o n s t a r s o l e m n e m e n t e a l o s c o m i e n z o s d e l a monarquía.
E n t r e n o s o t r o s n u n c a s e d i o la s o b e r b i a d e
u n L u i s X I V ( t o d a l a nación p u e s t a a l s e r v i c i o
del boato d e la corte) ni a n i n g u n o d e los reyes
d e España p u d o apellidársele d e «Sol», n i a t r i buírsele l a f r a s e : «El E s t a d o s o y yo».

la c o m u n i d a d , q u e e l r e y t i e n e gravísimos d e beres para c o n ella y q u e si los infringe, puede
y d e b e s e r desposeído e i n c l u s o m u e r t o . S o n l o s
j e s u í t a s españoles l o s a u t o r e s d e l a d o c t r i n a d e l
tiranicidio, e n libros q u e s e publicaban bajo la
c e n s u r a r e a l y q u e ésta d e j a b a c i r c u l a r l i b r e mente y con encomio.

s u condición d e h o m b r e s . C u a n d o

Fr.

¡Juntas d e t e ó l o g o s ! N o b a s t a b a n a l r e y l a s

F r a n c i s c o Jiménez d e C i s n e r o s , confesó p o r p r i -

instituciones

m e r a v e z a I s a b e l l a Católica, é s t a , según l a c o s -

p a r a más s e g u r i d a d d e n o e r r a r e n s u s d e c i s i o -

t u m b r e d e la c o r t e , ocupó s u l u g a r e n e l c o n f e -

n e s , s e sometían al trámite d e e s t e i n f o r m e e s -

sionario,

sentándose

sobre

una modesta

ban-

ordinarias,

Cortes

y Consejos,

y

p e c i a l , así c o m o d e l a s d e p e r i t o s o d e l a s U n i -

q u e t a . «No Señora — l e d i j o e l f r a i l e — V o s d e

versidades,

rodillas y y o sentado, q u e S. M . es un pecador

d o . H a s t a l a c o n q u i s t a d e A m é r i c a quedó s u j e t a

y y o aquí r e p r e s e n t o e l T r i b u n a l d e Dios». T a n -

al d i c t a m e n

t o agradó a l a R e i n a la o b s e r v a c i ó n , q u e e n e l l a

rácter m i x t o )

l o s más

arduos

asuntos

de

d e la J u n t a d e V a l l a d o l i d
e n 1550, p o r orden

Esta-

(de ca-

de Carlos V.

creyó h a b e r e n c o n t r a d o al c o n f e s o r q u e n e c e s i -

Pero m i e n t r a s

taba, para reemplazar

s a r l o s e s c r i t o s d e l P. B a r t o l o m é d e L a s C a s a s ,

al f a l l e c i d o Fr. H e r n a n d o

A l r e y , la h a c i e n d a y la v i d a
se ha d e d a r ; pero el honor

M i e n t r a s e n L o n d r e s y e n París, s e q u e m a b a
e n l a h o g u e r a p o r m a n o d e l v e r d u g o , la «Defens i o Fidei» d e Suárez, F e l i p e I I I , f e l i c i t a b a a l
a u t o r p o r la d o c t r i n a e n ella c o n t e n i d a . A n t e la
reclamación d e J a c o b o I, e l r e y h a c e e x a m i n a r
la o b r a p o r u n a j u n t a d e t e ó l o g o s y s e s o m e t e a
su juicio; que f u e favorable.

Por e l c o n t r a r i o , g u s t a b a n d e q u e s e l e s r e cordase

Estos m i s m o s sentimientos los encontramos
en el pueblo, p e r f e c t a m e n t e compatibles c o n s u
f e r v o r o s a lealtad al r e y . Por boca del A l c a l d e d e
Z a l a m e a , s e e x p r e s a l a relación h u m a n a , r e y súbdito, d e e s t a m a n e r a :

es patrimonio del alma
y e l a l m a sólo e s d e D i o s .
La M a j e s t a d d e l m i s m o F e l i p e I I , c i e r r a e s t a
c o n c e p c i ó n , c u a n d o a l r e f r e n d a r l a acción d e
C r e s p o d i c e , «que e r r a r l o m e n o s n o i m p o r t a ,
s i acertó l o principal».
E s t e m u e s t r a r i o d e v i v e n c i a s , e x p r e s a n la
m a n e r a d e s e r d e la institución, la a u t e n t i c i d a d
s i n c e r a d e la monarquía t r a d i c i o n a l , q u e n o p u e de concebirse ni funcionar e n f o r m a distinta,
porque r e s p o n d e a u n a idea f u n d a m e n t a l q u e
la a l i e n t a . P e r o c u a n d o l a t r a s l a d a m o s e n c o n c r e t o s o b r e l a Dinastía l e g í t i m a , e n t o n c e s c o b r a
aún s i c a b e , u n m a y o r r e l i e v e e l carácter h u m a n o d e la r e a l e z a .

tanto, se dejaron imprimir y paNuestros

d e T a l a v e r a . Y así f u e c o m o C i s n e r o s , quedó d e

denigratorios,

confesor

ción a m e r i c a n a , e n t a n t o q u e e l l i b r o d e s u o p o -

que

sitor

quiera;

d e Isabel

I.

C a r l o s I, e n l a p l e n i t u d d e s u m a j e s t a d y s u
vida, abdica

el imperio

y s e retira

a

preparar

s u m u e r t e e n Y u s t e . F e l i p e I I , e n c i e r r a la g l o r i a
de

una corona

que abarcaba

e n la a u s t e r i d a d

monacal

todo

el

planeta,

de sus estancias

en

S a n L o r e n z o d e El E s c o r i a l .
Es p r e c i s a m e n t e c o n r e f e r e n c i a a a q u e l l a époc a , c u a n d o l o s i g n o r a n t e s o malévolos ( o l a s d o s
cosas e n u n a sola pieza)
(progresistas

historiadores

e n la n u e v a

liberales

nomenclatura)

nos

h a b l a n d e u n a monarquía a b s o l u t a d e d e r e c h o d i v i n o , c u a n d o l a r e a l i d a d d e l o s h e c h o s está p r e gonando

u n a monarquía

na y c o n los pies sobre

profundamente

huma-

la t i e r r a .

Y e s e n t o n c e s c u a n d o e n España f l o r e c e u n a
copiosa

literatura,

e n la q u e s e habla

sin re-

b o z o a l g u n o , d e q u e e l p o d e r político r e s i d e e n

Juan

como

Ginés

es sabido,

d e Sepúlveda

de

la

ocupa-

(«Democrates

reyes, alejados casi siglo y

del trono, se han sentido
lo hayan

podido

han sufrido

más c o m o

experimentar

medio

hombres,
otro

cual-

— y s u f r e n — e n su propia

A l t e r » ) f u e p r o h i b i d o . ¿Puede p r e s e n t a r s e e n l a

entraña,

historia universal, ejemplo semejante de ponde-

p e r s e c u c i o n e s , los silencios, las insidias...; las

ración

mismas

humana?

las dificultades,
q u e padecían

las ingratitudes,

s u s leales

las

y junto con

ellos, las han resistido y sobrepasado c o n fortaN o q u e r e m o s d e j a r d e p a s a r s i n c i t a r u n a últ i m a anécdota; ú l t i m a , p o r q u e l a l i s t a s i n o , s e ría i n t e r m i n a b l e . C u a n d o C r o n w e l h i z o e j e c u t a r
a C a r l o s I, d e I n g l a t e r r a , p o n i e n d o e n r i e s g o l o s
b a s a m e n t o s d e la institución r e a l e n E u r o p a , F e lipe IV, s e d i r i g e al C o n s e j o d e C a s t i l l a , e n cons u l t a s o b r e la a c t i t u d q u e h a d e t o m a r España a n t e e l s u c e s o , p e r o c o n u n e s p e c i a l e n c a bezamiento en el q u e exhorta
solemnemente
a los Consejeros, para q u e e m i t a n s u s votos c o n
t o d a l i b e r t a d y f r a n q u e z a , encareciéndoles q u e
s e a t e n g a n a l d i c t a d o sólo d e s u c o n c i e n c i a , h a c i e n d o abstracción y o l v i d o d e s i s u s o p i n i o n e s
p u d i e r a n d e s a g r a d a r al r e y .

leza
deber

heroica, en aras

del cumplimiento

de conciencia, honroso

para mantener

pero poco

de un
grato,

l o s p r i n c i p i o s d e la v e r d a d y d e

la j u s t i c i a , c o n t r a t o d a s l a s i n c o m p r e n s i o n e s , i n cluso las d e s u propio sacrificio.
No cabe duda d e que han tenido conciencia
siempre d e su alto estado y han actuado c o n paradigmática d i g n i d a d d e r e y e s . P e r o t a m p o c o ,
q u e la e s c u e l a d e l i n f o r t u n i o , h a a c e n t u a d o e n
ellos al h o m b r e ; y los t r o p i e z o s d e la desgracia, les ha hecho recordar s i e m p r e q u e marchab a n s o b r e l a t i e r r a . ¡Qué f o r m i d a b l e a p r e n d i z a j e
p a r a l o s príncipes r e s u l t a la a d v e r s i d a d !

MONTSERRAT,

El

Carlismo

peregrinó

al

MO

otro

monte de la Tradición. Si Montejurra es masculino y presidido por el
robusto Cristo;

Montserrat es fe-

menino y presidido por la Virgen
bruna. M o n t e y montaña que simbolizan a dos pueblos

(Euzkalerria

y Catalunya) los más genuinos defensores a lo largo de la historia
de la Tradición y esencia de

las

Españas. La hermandad entre estos
dos pueblos quedó otra vez rubricada con

la sonrisa

de

la grácil

Montserrat
aserrado
presidido

por
por

ese

trono

manos

de

inmenso,
ángeles,

la que princesa

de

dad viva y orgánica dentro de la

Montserrat

se hacen romeros. Y todo ello enmarcado por la figura del Rey y el

variedad.
que en abril «té un

flamear

de

la «Senyera»

con

las

cuatro barras.

Princesa María Teresa, la más vin-

los países catalanes y estrella de

perfum de rosa fresca», en mayo

culada con Navarra de la real fa-

oriente de

pueblos

es campo de amapolas. En abril es

Si en Montserrat comienza nues-

milia de los Borbón Parma.

hispanos simboliza a la Patria, uni-

la fe y en mayo la patria quienes

tra historia y Montserrat es nues-

los

restantes

MTANA
tro Sinaí, muchísimo más para los
carlistas. Las gestas «deis carlins»
siempre han ido unidas a este glorioso nombre y fue el laureado Tercio de Nuestra Señora de Montserrat quien inundó de fe,

valentía

y amor los campos de la Patria.
Cataluña es la fusión perfecta de
dos símbolos: Montserrat y Barcelona. Del hombre que es ideal espiritual y realidad práctica, que es
montaña y llano, que es reposo e
inquietud, que es campo y ciudad.
El beso de despedida que los carlistas depositamos a tus pies, Moreneta, se convierta en faro

«que

ilumini a la catalana térra» por las
rutas de

la

auténtica

concepción

hispánica de Dios, Patria, Fueros y
Rey.
Eladio HUGUET SALVAT

DE LA

TRADICIÓN

UNIDAD CATÓLICA
Y LIBERTAD RELIGIOSA

—¿Qué opina usted de la unidad
católica y de la libertad religiosa?
—"Esto nos llevaría muy lejos. La
unidad católica
es un resultado
histórico,
a la vez don de Dios.
Se
debe conservar
allí donde
efectivamente exista, pero sin lesionar
con
ello los derechos
de la persona
humana, tal como
indica
la
declaración del Concilio
sobre libertad
religiosa,
la cual declaración
supone
un progreso
doctrinal
evidente.
Como usted ve, algo que exige
profundo estudio
y prudencia.
Sobre
todo
en nuestro
caso, en el que se contempla
nuestra
actitud
como
un
"test" de sinceridad
de los
católicos. Confío en que la Santa Sede y
el Estado
español
resolverán
satisfactoriamente
la cuestión.
Importa
que prevalezcan
las razones
religiosas sobre
las políticas,
ya que el
problema
tiene principalmente
trascendencia
religiosa".

Gente que cuenta

—¿Tiene algo que decir el Carlismo en nuestros días?
<,(

La u n i d a d católica debe conservarse donde existe, pero sin lesionar
los derechos de la persona».

—"Creo
que puede
aportar
esta
contribución:
es posible
y mejor la
vida del país encauzada
en
sociedades de amplia autonomía,
que
atomizada y
centralizada".

—¿Qué virtudes y qué defectos
le considera al Carlismo actual?

«El Carlismo es el ansia de n u e s tra sociedad por sobrevivir a la atomización individualista».
Habla el P. Arturo Juncosa, S. I.
Profesor de Filosolía de la Historia
Escribe: José Carlos

Clemente

REGIONALISMO

—Usted reside en una región de
acusada personalidad. ¿Qué piensa
del regionalismo?
—"Me
disgusta
el término
"regionalismo"
porque
sabe a
poco,
aunque le confieso
que no
encuentro otro que lo sustituya.
Hago mías
las afirmaciones
que aquí
mismo
sostuvo
el Sr, Feliu de Travy.
Sólo
añadiré:
el problema
es más
vasto;
se trata de que se reconozcan
los
derechos
de cualquier
sociedad
fundada en la naturaleza
y en la historia, para que se desenvuelva
por sí
misma,
aplicándose
en toda su extensión
el principio
de
subsidiariedad".

LA COMPAÑÍA, HOY

—Últimamente ha sido «noticia»
la Compañía de Jesús. ¿Qué juicio
se ha formado sobre el discurso del
Papa a la Congregación General?
—"El

Papa

ha querido

a la Compañía
tólico;

confía

quiera

ser fiel al espíritu

S. Ignacio,

en

y a la vez

la renovación
dado

la

XXXI,
con

muy

por
de

ser

sus

las

que le
que

en

En la actualidad es profesor adjunto de Etica y Sociología y Profesor
de Filosofía de la Historia en la Facultad de Filosofía y Letras en la Universidad de Barcelona. Es director de Ediciones Eler, y Consiliario de la
Asociación Católica de Ingenieros, Técnicos y Economistas, adherida a
Pax Romana.
El P. Juncosa ha sido director del Colegio Mayor «Loyola» y capellán
del Colegio Mayor «San Raimundo de Peñafort», ambos en la capital catalana, y ha residido largas temporadas, para completar sus estudios, en
Austria, Alemania, Francia e Inglaterra.
Voy directamente al grano.

le

ha

General
y
de

que
para

la Orden.

poalgo
Creo

todo".

—"Opino
que estamos
todavía
en
etapa de tímidos
ensayos.
No
quiero hablar de publicaciones
concretas, ¿o es que me está tentando
usted para que haga yo
propaganda
de
algunas...?".

—Dígame usted algo sobre la sociedad española.
—"Además
riormente

de

zación,

la sociedad
graves

plantearse
vista".

etc.".

CARLISMO

—¿Cuál es el fenómeno social
más importante de la España contemporánea?
sociedad

urbanización;
rural

plantea

muchos

blemas,

también

división

parroquial

la parroquia,

el

paso

a sociedad
y graves

en lo religioso:
y concepción

por ejemplo,

de

urbana.

que

prola
de
debe

desde

nuevos

puntos

de

sociedad

poco

hecha.

incluso

y

—"Ha
dad

sido

española

el ansia
por

de

sobrevivir

atomización

que

le impuso

vidualismo

liberal.

De

yor

arraigo

la

en zonas

ahí
del

sociea

la

el

indi-

su

ma-

país

que

en

aun

dis-

de

im-

cosas

fomentar

la

responsabilización

colectiva

en

común.

la

social,

Y debemos

capitalismo:

hacer

que

económico,

alcanzando

evitar
me asusta

omnímodo

persoprosecución

Debemos

no sea sólo

también

económico
des

convivir,

Debemos

el desarrollo

del

En

manera,

del bien

—Si usted estudia problemas sociales, ¿qué es el Carlismo desde
ese punto de vista?

tiene
o de

crepando

todos.

española
problemas.
sociedad

saber

sino

urbani-

es poco

Debemos

nal

ante-

de la

lugar,

progresiva
—"Su falta de vinculación
a la
sociedad.
Para conseguirla,
autonomía y acceso fácil para todos.
Luego,
profesorado
bien
retribuido,

la cuestión

mencionada

portancia.

Esto

—¿Cuál es el mayor problema de
la Universidad española en nuestros
días?

PROBLEMAS

—¿Qué opina de la libertad de
prensa y de las revistas?

otra

—"La
UNIVERSIDAD

OTROS

primer

aprueba

que

Defectos,
falta de audacia
—con
honrosas
excepciones,
las más
de
ellas situadas
en su zona
jerárquica
más
alta—
en buscar
soluciones
nuevas a los problemas
de hoy, despojándose
de seudo-tradiciones
que
no fueron
más que actitudes
circunstanciales
ante
problemas
ya
cancelados".

planteados

dio

desviaciones

miembros

En 1946 abandonó sus estudios de Ingeniero de Caminos, Canales y
Puertos para ingresar en la Compañía de Jesús, en la que obtuvo las
licenciaturas en Filosofía y Teología, a la vez que obtenía el grado civil
de Filosofía en la Universidad de Barcelona.

cuanto

paternalmente

perjudiciales

sustancial

que eso es

tanto

espiritual

Nació en Borjas del Campo (Tarragona) hace 42 años. Residió durante

—"Virtudes,
su lealtad a los principios, en especial
al de
autonomía
de las sociedades,
y su instinto
en
superar la crisis dinástica
a la muerte de Don Alfonso
Carlos, en torno
de la familia Borbón-Parma.
Ambas
cosas son causa y efecto
a la vez
de que sea hondamente
popular.
Sociológicamente,
lo más
interesante
que se puede contemplar
hoy en España es
Montejurra.

su infancia en Tortosa y realizó sus estudios de Bachillerato en Madrid.

apos-

Congregación

amonesta

dolor

algunos
drían

ella

La Compañía de Jesús y, concretamente, las Congregaciones Marianas de la calle Rosellón de Barcelona, han sido atacadas desde diversas
publicaciones. M i interés por conocer los hechos y palpar la realidad directa, me llevó a visitar esa casa. Mejor que leer los comentarios apasionados de los llamados «integristas» y «progresistas», era entrevistar a
un padre jesuíta que haya vivido la polémica en su salsa: escogí al P. Arturo Juncosa.

renovarle

su "mandato"

poseían
un índice más elevado
de
socialización
—cuidado,
el
término
quiere
decir
trabazón
social—
o
donde
la vida social, protegida
por
libertades
concretas
vivas, había sufrido menos
embates".

de

el

a

peligro

el

poder

los

gran-

Bancos.

Si fuéramos
reconstruyendo
esta
trabazón
social
que facilitaría
la
convivencia,
creo que daríamos
un
gran paso. Que Dios nos ayude,
pero poniendo
en ello nuestro
esfuerzo".

Montserrat, 1967
DISCURSO DE D. R A I M U N D O DE MIGUEL
EN EL ACTO CELEBRADO EL 21 DE M A Y O

A
V



Hoy por todo el mundo se emplea el término de Monarquía tradicional, lo q u e significa hasta qué
punto se ha abierto camino ideológicamente la constancia doctrinal
del Carlismo, que poseedor de la
verdad política, no temía aparacer
como anticuado, cuando era novedad el Liberalismo. Sabía q u e poseía el futuro. Demuestra también
que en el terreno de las realidades,
no cabe otra monarquía posible que
la tradicional. Nadie se atreve ya a
hablar de monarquía parlamentaria.
Quien piensa así, no se detiene en
el escalón intermedio y se pronuncia claramente republicano.

ción de los principios políticos, para acomodarlos a los que llaman
tiempos modernos —que en seguida se quedan viejos— e incluso proyectarlos hacia un futuro ineludible, nos dan risa a los carlistas. ¡Pero si ya era Espartero progresista!
Pretender hacernos pasar hoy el progresismo como una novedad, es tanto como salir a la calle con morrión
miliciano y sable al cinto. De fotografía de «La Codorniz». Sin embargo, es m u y actual la boina roja,
aunque tenga más de un siglo, porque lo que representa es perenne y
en consecuencia, tan joven ayer, como lo será mañana.

Pero cuando las cosas se hacen
comunes, lo que ganan en extensión, corren el riesgo d e perderlo en
autenticidad y al Carlismo le corresponde hoy, como antes, el mantener la pureza de un contenido político, que por no ser suyo en exclusividad, sino de España, no le es
lícito desvirtuar por oportunismos
pasajeros, sino que tiene la obligación d e conservar, trasmitir y hacer
triunfar de manera íntegra.
Las grandes ideas son axiomáticas y por todos se sabía m u y bien
lo que la monarquía tradicional
significaba, cuando esta expresión
convivía con la monarquía liberal.
Eran d o s términos antagónicos e
irreconciliables. Y sin embargo con
gran sorpresa del observador honesto, hoy oímos hablar d e monarquía
tradicional a los mismos que durante un siglo cerraron con todas sus
fuerzas, desde el poder y c o n las
armas, el paso institucional a la
monarquía tradicional. ¿Es que se
han convertido? N o ; porque jamás
hemos sabido d e una condena expresa del régimen monárquico parlamentario y de partidos, causante
de la ruina d e la patria y d e l advenimiento d e la república, sino todo
lo contrario; sólo les escuchamos
ensalzamientos y añoranzas que
quieren entroncar la monarquía tradicional futura, sin solución d e continuidad, con la definitivamente caída el 14 de abril. ¿Qué significa esto? No es m á s que una estafa dialéctica, propia para cazar incautos,
que bajo la etiqueta de un nombre
venerable, quiere introducir el matute d e una mercancía averiada y
en descrédito.
Esto va para los articulistas de
ABC, aún cuando ya gracias a Dios,
el pueblo español está de vuelta de
esta maniobra.
Pero los carlistas corremos el peligro, más sutil, de lo que modernamente se llama el trasvase ideológico; fenómeno d e contagio colectivo, salido d e la técnica de penetración marxista y que consiste, no en
el trastrueque de las palabras, sino
de las ideas, viniendo a expresar
bajo una locución consagrada como
unívoca, un concepto diferente. La
primera víctima d e esta habilísima
táctica, ha sido el progresismo.
Los q u e nos quieren hacer creer
en una necesaria constante evolu-

mo, que han tenido la serenidad de
juicio suficiente para resistir el fácil halago de las palabras que maneja el vulgo y perspicacia política
bastante para distinguir entre lo pasajero y caduco del momento y lo
permanente y sustancial d e la verdad política que profesan, dignos
herederos del empeño y del nombre, de quienes con constancia
ejemplar, han venido defendiendo
con la espada, con la pluma y con
la conducta, el consenso básico político de Dios, la Patria, los Fueros
y el Rey.

No tiene sentido contraponer en
el Carlismo las nuevas generaciones
a las viejas, porque el espíritu está
por encima del tiempo y de lo que

Esta situación universal d e confusión ideológica, está descrita maravillosamente, por la suprema autoridad de Pablo VI en su locución de
7 de abril de 1967. Descendiendo
del campo religioso, para el que

do resistir la prueba d e su convicción ideológica y de mantenerse
firme en su lealtad jurada, ha acreditado los méritos necesarios, para
empuñar con nuevo vigor las riendas directivas del Carlismo y recibir y llevar al triunfo, un legado,
que les entregamos después de haberle sacado incólume, del peor momento histórico por el que ha pasado el Carlismo: el d e treinta años
de silencio y asfixia. Yo puedo d e ciros con certeza que este es el pensamiento d e las autoridades de la
Comunión y del Príncipe Don Carlos, a quien no podrá negársele haberlo intentado desde hace mucho
tiempo, aún cuando en algunos casos se haya correspondido con la
ingratitud y la deslealtad, a la confianza depositada.

aquí se trata es de la adscripción
a unas ideas. Es la solidaridad de
los que nos encontramos aquí en
1967, con los que lucharon en estas
mismas montañas en 1837 o en 1808.
¿Pero es que no combatieron juntos
el 18 d e julio, en un mismo tercio,
los nietos y los abuelos? ¿Es que el
Carlismo hubiera podido mantenerse hasta nuestros días sin el aporte
de oleadas entusiastas d e juventud
renovadas, dispuesto a luchar, por
Dios, p o r la Patria y por el Rey, como lucharon sus padres? ¿Sin esa
interpretación d e la historia a beneficio de inventario, como decía
Mella, que es en lo que consiste la
tradición, que recibe, selecciona y
mejora lo pasado, pero que no lo
tira por la borda, porque entonces
desaparecería su razón ser como
grupo político? ¿Es que el cincuenta por ciento de los que acuden a
Montejurra y hoy están en Montserrat, no son jóvenes? Pero jóvenes,
que no han caído ingenuamente en
la trampa ideológica del progresis-

está di.ha, al político, nos da la
clave d e muchas actitudes.
«Pero personas y publicacio«nes q u e tendrían la misión de
«enseñar la fe tampoco faltan
«por desgracia entre nosotros
«y se hacen eco de aquellas vosees subversivas, más por la ce«lebridad que por el valor cien«tífico de sus autores; la moda
«hace ley más que la verdad; el
«culto d e la propia personalidad
«y d e la propia libertad d e con«ciencia, se reviste del más irres«ponsable y servil gregarismo;
«no se obedece a la Iglesia, pero
«se d a fácil crédito al pensa«miento d e otro y a las auda«cias irreverentes y utópicas d e
«la cultura corriente, a menu«do superficial e irresponsable.
«Existe el peligro d e u n a dis«gregación d e la doctrina y se
«piensa por algunos que ello se«rá fatal en el mundo moder«no».
Por eso, la juventud que ha sabi-

Pero volvamos sobre algunas precisiones ideológicas. El Carlismo, hijo fidelísimo siempre d e la Iglesia
Católica, deriva su doctrina política de los principios d e derecho público cristiano que d e aquella recibe. Acata prontamente, ahora como antes, la doctrina pontificia y
conciliar; pero el progresismo va
más allá, de lo que dicen los textos
(ya hemos visto la denuncia de Pablo VI), y de dónde se habla de la
libertad civil en materia religiosa,
quiere sacarse la aconfesionalidad
del Estado, lo que ciertamente allí
no se dice. La libertad religiosa dice la Declaración d e l Episcopado
español de 8 d e diciembre d e 1965
«forma parte del acerbo doctrinal
de la Iglesia» (y por lo tanto del
Carlismo) pero añade, que esta libertad «no se opone ni a la confesionalidad d e l Estado, ni a la unidad religiosa d e u n a nación» (y esto
lo suscriben también los carlistas).
Ved cómo, quiénes quieren deducir de que porque el Carlismo se


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