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MonteJurra Num 35 Marzo 1968.pdf


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La figura central del primer término representa a la
China anhelosa de recibir la predicación del Evangelio.
A la izquierda, un enfermo indio es conducido en parihuelas a presencia del Santo que ha de curarle.
Y a un lado y otro, en el último término, diluyen su figura un elefante indostánico y un Samuray a caballo, representando el Oriente exótico.
COMPOSICIÓN DEDICADA A LAS CRUZADAS
MEDIEVALES
La figura central representa el monarca navarro Sancho el Fuerte, «el mejor caballero que jamás montó en
silla», en el instante de asaltar el último reducto de los
almohades y de romper a mazazo limpio las cadenas que
sostenían esclavos negros en torno a la tienda verde del
Emir.
A mano izquierda y más en primer término, alza la
Cruz el arzobispo navarro D. Rodrigo Giménez de Rada,
predicador de la Cruzada que culminó en las Navas de
Tolosa. A sus pies dos guerreros muestran como trofeo
las cadenas que formarán en adelante el escudo navarro.
En la parte derecha, dos cruzados conducen moribundo
a su rey Teobaldo II, junto al que cabalga dolorida su esposa la reina Isabel de Navarra hija de San Luis, rey de
Francia, que aparece detrás en la actitud de cambiar su
corona de oro por una corona de espinas.
Más al centro y en primer plano un ángel señala sobre
la roca las palabras. «Deus lo volt» (Dios lo quiere), móvil de las Cruzadas medievales, y a su derecha, muere
un guerrero besando la cruz de su espada.
Al fondo, bajo un flamear de pendones y banderas de
barcos, se alzan en sus caballos los reyes cruzados (Alfonso el Batallador, el Infante don Ramiro, Teobaldo I y
Felipe de Evreux).
COMPOSICIONES INTERMEDIAS
Entre estas dos grandes composiciones históricas, el
artista ha colocado dos grupos de la época moderna, representando, el uno la Navarra religiosa y el otro la Navarra guerrera.
La Navarra religiosa aparece representada en primer
término por los cruceros de Ujué y de Val de Arce, seguidos de una larga procesión de entunicados portando
cirios que se pierde en la lejanía.
La imagen de San Miguel de Excelsis, que levanta un
sacerdote a caballo, liga esta parte de la composición con
el fondo, donde sobre una roca se ve a los romeros de
Montejurra y a dos madres arrodilladas, una de las cuales
implora la protección de San Francisco Javier.
La Navarra guerrera comprende a todos los voluntarios
que desde la guerra contra la Convención francesa en
1793, hasta nuestros días, han dado su sangre por Dios,
por la Patria y el Rey. Las figuras se escalonan en orden
cronológico. Junto a los voluntarios del 93 destaca en
sombras la figura de un guerrillero de Espoz y Mina. A
su izquierda avanzan dos voluntarios de la primera guerra
carlista, uno de los cuales, vestido con el uniforme de los
«Guías de Navarra» de Zumalacárregui, enarbola una bandera blanca.
Siguen a éstos los de la segunda guerra carlista, representados en tres generaciones (abuelo, padre e hijo) junto
a un oficial a caballo que empuña la «Generalísima» (la
bandera con la imagen de la Inmaculada de la primera
guerra).
Finalmente, y en el extremo de la roca, bajo la bandera bicolor y la enseña crucifera de un Tercio de Requetés,
aparecen cuatro voluntarios de la Cruzada Nacional 19361939: Dos requetés, un soldado y un falangista.

MONTEJURRA
AÑO

III

NUMERO

35 —

MARZO

1968 —

20 PESETAS

PRECIOS SUSCRIPCIÓN ANUAL NÚMEROS 25 AL 36
ESPAÑA
EXTRANJERO
De honor

400 pts.

_

Portugal. Marruecos
e

Popular

250 pts.

Hispanoamérica.

Europa
Resto

475 pts.
600 pts.

del

mundo.

700 pts.

Editor: EUGENIO ARRAIZA VILELLA
Administrador: JOSÉ M." ECHARRI

LOIDI

Director: MARÍA BLANCA FERRER GARCÍA
Dirección y Administración:
CONDE DE RODEZNO, 1



Impreso

NAVARRAS,

en

GRÁFICAS

APARTADO 254
S.

A.



PAMPLONA

Un enorme banco azul
Los hombres que no hemos vivido la época parlamentaria española, hemos oído hablar, sin embargo, del banco
azul. El color del tapizado le daba el nombre, y los ocupantes tenían que responder a la fiscalización que, en legítimo
uso de su labor representativa, ejercían los diputados.
No vamos a analizar las ventajas o desventajas que presentaba el Parlamento. Veremos simplemente cómo los ministros del Gobierno tenían que responder a cualquiera de
los parlamentarios. Oficialmente, el Parlamento tenía dos
vertientes, una el banco azul y otra los diputados.
Esta sucinta explicación, que deja enormes lagunas en
la explicación parlamentaria pero que no influyen para
nada en el desarrollo de este trabajo, nos parece suficiente
para dar comienzo al análisis de un hecho sucedido en las
Cortes. El hecho no es otro que la intervención de don Pío
Cabanillas Gallas, subsecretario del Ministerio de Información y Turismo, procurador en Cortes por el Colegio de Registradores de la Propiedad y secretario del Consejo del
Reino, con motivo de las enmiendas a la totalidad al proyecto de Ley de Secretos Oficiales.
El señor Cabanillas Gallas, subsecretario del Ministerio
de Información y Turismo, ha hecho, según sus palabras, la
caridad de escuchar a tres representantes de la familia.
Nos imaginamos que para el señor subsecretario debe ser
penoso escuchar a unos provincianos que tienen la osadía
de discrepar de la Administración central del Estado, pero
hemos de advertir que eso son gajes del oficio, porque los
señores procuradores, aunque sean provincianos, no han
hecho sino ejercitar un derecho que les concede un reglamento no excesivamente ágil, un reglamento que, por otra
parte, no obliga a nadie, aunque sea miembro de la Administración, a permanecer en la sala durante los debates.
Y aquí es donde viene a colación el preámbulo de este
trabajo, porque creemos que la Administración está excesivamente representada en las comisiones, con frecuencia,
para incidir como juez y parte en el dictamen de los proyectos.
Estimamos que el sistema de incompatibilidades en las
Cortes es perfectible, y no creemos en la caridad auditiva
de los miembros de la Administración, y menos cuando la
parte contraria ejercita su derecho sin despilfarros.
Por lo demás, la ironía sutil o desgarrada suele ser poco
edificante, y está pasada de moda.
No obstante, las palabras del señor Cabanillas han servido para recordarnos que la presencia en las comisiones de
subsecretarios, directores generales y altos funcionarios ha
cambiado la configuración de nuestra Cámara. A veces tenemos la impresión de que el banco azul ha crecido.

(GRAFINASA)

MANUEL DE FALLA, 3 — PAMPLONA — D. L. NA. 205 • 1963

Rafael RIVAS DE BENITO