MonteJurra Num 44 Diciembre 1968.pdf


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EXPULSIÓN
Hay pueblos a los que parece
que todos los sinsabores y todas las calamidades se ceban sobre é l . El Carlismo ha llenado y
rellenado muchas páginas de la
Historia, la ha moldeado y la
ha invalidado de sabor popular,
pero por ser, precisamente, un
pueblo sincero y heroico, han
acudido a é l algunos sectores
que se aferraron a sus entretelas para luego pasar la factura
y medrar a su costa.
Una vez proclamada la República, el Carlismo empezó a organizarse para acometer su, derrocamiento. A este movimiento, conforme iban pasando los
meses, se fueron sumando otras
fuerzas. A s í nació el llamado
Movimiento Nacional. Hoy, en
1968, el Gobierno expulsa de España a la dinastía de los requetés, la familia Borbón Parma, cuyo titular f i r m ó la ya famosa orden de alzamiento. ¿Tiene algo
que ver el r é g i m e n actual con el
e s p í r i t u de aquel 18 de Julio?
Sólo voy a recordar que ni Hitler, ni Mussolini, ni Stalin, ni
tan siquiera Napoleón, pudieron
hacer sobrevivir, después de su
muerte, al sistema por ellos instaurado.
El 26 por la tarde «la Superioridad» comunicó a don Javier de
Borbón Parma, que se hallaba
en Madrid, que por haber vulnerado las reglas que regulan la
estancia de extranjeros en nuestro país, debía de abandonar el
territorio nacional en 24 horas.
La noticia saltó a la prensa.
Aquella misma noche la emisora
de la BBC de Londres decía que
el r é g i m e n español había roto
definitivamente con los carlistas
al tomar esta decisión. Y tiene
razón: va a ser muy difícil que
renazca la confianza. Sólo podría ser facilitando el regreso y
reconociendo la nacionalidad española a la familia Borbón Parma. Imposible de otra manera.
Los corresponsales extranjeros
destacados en el aeropuerto de
Barajas comentaban que por fin
el Gobierno se había quitado la
máscara respecto a los carlistas. Lo que los carlistas decían
allí no se puede publicar. Quizá
leyendo un reciente libro de Camilo José Cela encontraríamos
algunas de las expresiones.
Pero la esperanza no ha muerto ni podrá morir. El Carlismo ha
vivido siempre en el destierro
y en la o p o s i c i ó n . Una vez m á s
estamos en el mismo sitio, el
sitio que siempre nos han deparado las circunstancias y la Historia. La tierra prometida, nuestro Israel, la conquistaremos de
nuevo. El pueblo español a s í lo
q u e r r á . Por lo menos el pueblo
que todavía tiene vergüenza, y,
sobre todo, tiene honor.
Las razones de la expulsión de

los Borbón Parma no están todavía muy claras. Se sabía que
un Carlismo eminentemente político molestaba. Los «nobles requetés» ya no se dedicaban solamente a conmemorar misas ni
a subir a los montes, se habían
adentrado en el camino de la
p o l í t i c a . . . las actuales Cortes
saben de su a c t u a c i ó n . Y el pueblo t a m b i é n . Ese no es el final,
es el principio de una nueva
etapa... la etapa de la conquista del poder.
J. C . BALAGUER.
Madrid.
Hace unos días, leí en la
prensa la noticia referente a la
expulsión del territorio nacional
de la familia Borbón Parma. Y
como quiera que, aunque no me
considero Carlista, leo su revista desde hace ya una buena porción de años y simpatizo con ella
en muchas cosas; p e r m í t a m e
que les formule unas preguntas
relacionadas con lo indicado, y
así aclarar mis embarulladas
ideas al respecto. Quizá resulten pueriles mis preguntas, pero por mi edad sólo he vivido la
era de silencios de la postguerra y por consiguiente, sólo enterado a medias de la realidad
española. Como yo, le aseguro
que hay un buen porcentaje de
españoles.
¿Es posible que el Carlismo,
integrante del Movimiento, vencedor, junto con Falange, Ejército, etc., en el 18 de julio, no
tenga en los órganos de gobierno de la nación, militantes, lo suficientemente influyentes, para
evitar esta expulsión? ¿Por q u é
la Prensa del Movimiento no sale
en defensa de este incidente,
siendo como es el Carlismo integrante de é l ?
Sinceramente, no comprendo
cómo a la hora de la verdad la
Comunión
Tradicionalista
no
aprieta la palanca política legada por su historia, sus numerosos afiliados y sus muchos mártires por Dios y por la Patria.
JOSÉ L. SOLIS
(Archidona)
Tengo que manifestarles, de
todo corazón, como carlista que
soy, el gran pesar que siento
por el incalificable hecho de hacer salir del territorio nacional
al Príncipe Don Carlos de Borbón Parma.
Mi enérgica y sentida protesta tengan a bien de unirla a las
suyas. Pues no hay derecho de
cometer este atropello a la Comunión Tradicionalista, cuando
tanto y tanto se le debe.
Les saluda muy atentamente
JUAN SÁNCHEZ
La Unión
N. de la R.
Han sido muy numerosas las
cartas recibidas comentando las
medidas gubernativas en torno

a la Familia Borbón Parma. Sentimos no poder publicar la mayoría de ellas, por considerar que
incumplen la vigente Ley de
Prensa e Imprenta.

CONFUSIONISMO
A don Luis Suárez Quesada,
Presidente de la Hermandad de
Cristo Rey, de Requetés excombatientes.
Amigo Luis: con el t í t u l o «Contra el c o n f u s i o n i s m o » he visto
la nota de la Hermandad de Cristo Rey publicada por la prensa
nacional el día 24 de diciembre,
y como dicha nota lo que pretende es precisamente crear
confusionismo, como amigo, ya
que lo cortés no quita lo valiente, me veo obligado a contestarte.
Recordarás los trágicos días
de los meses finales del año
1936, cuando fuiste detenido por
los rojos en Ribadesella y trasladado a la cárcel del Coto, de
G i j ó n , en donde gracias a la int e r v e n c i ó n de una ejemplar margarita carlista, M a r í a Luisa de
Noriega, mi familia, que ya había dado un m á r t i r carlista a la
Cruzada, mi hermano Rafael, pudo aliviar tu hambre y conseguir
poco después, gracias a la gest i ó n de un m é d i c o amigo, internarte en un hospital con fingida enfermedad. Esto te proporcionó una buena temporada de
libertad, que te p e r m i t í a visitarnos a diario y levantar tu moral
con las buenas noticias que recibías de las victorias de tus
hermanos de las Brigadas Navarras.
Más tarde fuiste nuevamente
detenido e incorporado a un batallón disciplinario, del que gracias a Dios pudiste salir con vida, al ser liberado, como todos
nosotros, por los gloriosos Tercios de Lácar y Montejurra.
A partir de aquel d í a venturoso del 21 de octubre de 1937,
colaboraste con entusiasmo en la
f o r m a c i ó n del Tercio de Nuestra
Señora de Covadonga, y con más
de un centenar de requetés asturianos, salimos al finalizar el
año, hacia las f r í a s tierras de
Teruel, p l e t ó r i c o s de fe y entusiasmo, a ofrecer nuestras vidas si eran necesarias, por nuestros Ideales de siempre.
Esto ocurría d e s p u é s del 19
de abril de 1937 y t ú te enrolaste en una unidad combativa de
la C o m u n i ó n Tradicionalista, de
la que era abanderado don Javier
de Borbón Parma, a quien entonces no considerabas subdito
f r a n c é s . Y sin embargo, lo era,
como t a m b i é n era subdito extranjero su t í o don Alfonso Carlos, a quien t ú llamas «nuestro»
ú l t i m o rey, y el sobrino de éste
don Jaime y los antecesores de

la Dinastía llamados Carlos, porque a todos ellos, aún siendo de
su misma Casa y sangre, les
retiraron la nacionalidad española y el t í t u l o de Infantes de
España, los antepasados de quien
hoy reconoces como tu rey, el
Conde de Barcelona, el que no
ha querido aceptar los Principios del Movimiento Nacional,
por los que t ú has luchado, y
ú n i c a m e n t e quiere hacer valer
unos derechos sucesorios que
su padre, don Alfonso, q. e. g. e.,
abandonó un triste día 14 de
abril, dejando a España a cosecha de un mar de sangre sembrado por sus antepasados.
Por ello debe quedar bien claro que toda la Dinastía Carlista
se ha visto privada de la nacionalidad española por los Borbones reinantes en España y por
la república española, y que el
ú l t i m o y actual representante de
ella, don Javier de Borbón Parma, padre del Príncipe don Carlos Hugo, no ha solicitado, como
dices, la nacionalidad española,
si no el reconocimiento de tal
nacionalidad, a la que nunca ha
renunciado, pues ha dado pruebas irrefutables de su españolismo, precisamente en las horas
más d i f í c i l e s para la Patria, cuando no lo hicieron los que t ú hoy
defiendes con tanto entusiasmo,
que entonces se hallaban en el
extranjero, donde t a m b i é n nació el Príncipe que hoy pretende ocupar el trono de España,
reconquistado con la sangre del
Glorioso Ejército Español, de
millares de falangistas y de incontables r e q u e t é s , movilizados
precisamente por el Príncipe don
Javier de Borbón Parma. Consideras intolerable la presencia e
i n t r o m i s i ó n de un subdito extranjero en la p o l í t i c a interna de
un país, y ni t ú ni nadie lo cons i d e r ó a s í en el a ñ o 1936, cuando f i r m ó con los Generales Mola y Sanjurjo el pacto para el
Alzamiento Nacional.
Y para no ser m á s extenso,
quisiera pedirte amigo Luis, que
cuando digas «nosotros, requet é s e x c o m b a t i e n t e s » , seas un
poco más e x p l í c i t o , aclarándonos
quienes sois vosotros, pues nunca os hemos visto en Montejurra, pongo por caso, en donde
millares de r e q u e t é s excombatientes llevan treinta años aclamando a la Dinastía de Borbón
Parma, ni tampoco en Estoril,
donde nunca hemos podido ver
poco más de una docena de requetés protestando fidelidad a
la Dinastía Borbón Battemberg.
El sano pueblo carlista, que
supo repudiar a un Carlos VI, a
notables generales y a prohombres que fueron de la Causa, conoce muy bien su camino y a
quienes ha de entregar confianza.
Roque LAVIADA POLA. Gijón
Excombatiente de los Tercios de Requetés de Nuestra Señora d e Begoña y
Covadonga.