MonteJurra Num 44 Diciembre 1968.pdf


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DEVALUACIONES
Y REVALUACIONES
El español medio no ha leído
a Keynes. Pero el español medio ha ido leyendo los titulares
de los p e r i ó d i c o s y, poco a poco, va aprendiendo algo de economía. De todas maneras, su
entender es más intuitivo que
doctrinal, fruto m á s de observación que de haber digerido gruesos manuales económicos. Y el
español medio está perplejo. Ha
ido oyendo y leyendo lo que
sobre nuestra devaluación y la
de la libra del año 1967 se ha
dicho y escrito. También ha hecho lo mismo con la reciente
frustrada devaluación del franco y revaluación del marco y la
crisis nuevas de la libra. Y no
entiende.
No entiende c ó m o si un sólo
país, Inglaterra, tomaba una medida e c o n ó m i c a de devaluación
y la peseta s u f r í a un embate en
la misma p r o p o r c i ó n , aquella era
lógico e inevitable; ahora, con
la pretendida devaluación del
franco y el tambaleo para arriba y para abajo del marco y la
libra, esos c í r c u l o s financieros
bien informados que normalmente hacen declaraciones a la
Agencia Cifra, dicen que la peseta está muy sana y que la
economía española no tiene nada que temer de nadie.
Y el español medio sigue haciéndose un l í o . Porque sabe
que la mitad de nuestras importaciones y de nuestras exportaciones se comercian con los
países de Europa Occidental y
que nuestro turismo proviene,
en proporción muy superior, de
los mismos. Por tanto, cualquier
f e n ó m e n o monetario en estos
países, r e p e r c u t i r á , en algún sentido, en nuestra moneda.
Este e s p a ñ o l , con su embrollo
mental consecuencia de la lectura de tanta declaración oficial
u oficiosa, se pregunta: ¿no será
que, por contra de lo que hemos
oído, la devaluación de la libra
no fue m á s que el pretexto para justificar una medida consecuente con el fracaso del I Plan
de Desarrollo?; ¿no será que la
pretendida fortaleza de la peseta, en esta o c a s i ó n , no es más
que un argumento político para
crear un clima de confianza ante
el II Plan?
Y cabe otra pregunta: ¿Hasta cuando el español es menor de edad? ¿Cuándo habrá una
ética informativa para que el español esté enterado, de verdad,
de los asuntos públicos? Si esto no ocurre, ese clima de confianza no se logrará.
J. ZARATE. Vitoria

La A.E.T. es la A.E.T.
CARTA ABIERTA DE UN LECTOR A UN DIRECTOR
Sr. Director: En su carta al
«Querido lector» de fecha 1 de
Diciembre, número 427 de SP,
Vd. dice:
«Como en otros muchos países del mundo, la Universidad
española se encuentra fragmen-

tada en diversidad de ideologías. El PC (Partido Comunista) ; el PCI (Partido Comunista
Internacional); PLP (Frente de
Liberación Popular), conocido
también por el apodo de «Felipe»; AER (Agrupación Estudiantil Revolucionaria), integrado por trotskistas; PCML
(Partido Comunista Marxista
Leninista); Anarquistas, con sus
subdivisiones de Ácratas y Anarcos; FUNS (Frente Universitario Nacional Sindicalista); FES
(Frente Estudiantil Sindicalista) ; AET (Asociación Estudiantil Tradicionalista) y otros».
De toda esa abundante sopa
de letras Vd. salva exclusivamente a FUNS y a FES, metiendo en el saco a todos los
demás incluyendo nada menos
que a la A.E.T.
Naturalmente no estoy de
acuerdo con esa tabla rasa que
usted me fabrica. Según usted
mismo explica todas esas singlas, menos FUNS, FES y AET,
corresponden a grupos de tendencia comunista, anarquista o
similar, porque aunque nada
nos amplía sobre el «Felipe», la
misma denominación, Frente de
Liberación Popular, nos suena
a Frente Popular de los años
treinta y tantos. Mil argumentos se me vienen a mano para
protestar sobre la comparación o
mezcla, mas he decidido no molestarme en esgrimir ninguno.
Por razón de practicismo quiero
limitarme a decir que, desde
tiempos muy remotos, la A.E.T.
es la A.E.T. (Agrupación de Estudiantes Tradicionalistas).
Usted afirma que si volviera
a tener veinte años se encuadraría en grupos de la ideología de FUNS y FES. Y o no, yo
me apuntaría a la AET; entre
otras razones porque al pretender escoger a mis veinte años
entre las combinaciones de letras que usted relaciona, hubiera tenido que decidirme por
AET o por ninguna, toda vez
que en el campo político universitario español de entonces
la AET era la única existente.
Si se trata por ejemplo de aproximadamente
cuarenta
años
atrás ni siquiera usted podría
haber realizado su deseo de hoy,
puesto que en aquella época no
le hubiera sido posible topar
con nada semejante ni a FUNS
ni a FES. Durante tan largos
años los estudiantes tradicionalistas carlistas, que siempre fueron AET, constituyeron ininterrumpidamente baluarte firmísimo contra todas esas ideologías «demoledoras y de nefasta recordación» como usted muy
bien las califica.
En cuanto a lo de «periclitado» me deja anonadado. Confieso humildemente que he tenido
que consultar el diccionario. Si
usted considera que la monarquía tradicional, representativa,
social, etc., de que habla el vigente ordenamiento positivo —no
la otra—, es periclitada ¿por qué
votó de manera favorable a su
instauración? No me vaya a
decir que usted dijo «no» en
uno u otro referéndum porque
eso... de verdad, de verdad se
lo digo, más de cuatro no lo
iban a creer.
Aplaudo la reciente actitud
del grupo FES que usted nos
cuenta. No por haber sido violentos, sino por haber sido con-

secuentes. Pues esto de la consecuencia es algo que me agrada muchísimo, sobre todo por
lo poco que se da en la actualidad, especialmente en lo que
respecta a infinidad de personas cuando llegan a los cargos
públicos o las esferas de influencia oficial.
Convengo, y así lo expreso,
que usted y cualquiera tiene derecho a atacar al Carlismo o a
quien sea siempre y cuando lo
haga de frente y al descubierto. No de frente... por detrás.
Porque en política, como en
boxeo, no está nada bien, carece de ética, eso de acometer al
contrincante y de paso, como
quien no hace la cosa, aprovecharse del barullo para sacudir
golpe bajo a alguien que anda
por allí cerca.
Mi primera intención fue enviar esta carta con destino a la
sección «Correspondencia» de
SP. Pero como resultó más extensa de lo previsto, temí que,
por razones de espacio, no consiguiera ver la luz o, lo que hubiera sido peor, llegara a ser
troceadamente reproducida. Y
troceados, para mi gusto, señor
Director, los únicos que quedan
muy bien son los calamares.
Reciba también el querido señor Director un saludo muy
afectuoso de su lector buen
amigo,
Francisco FORTUNY. Málaga

Neo anticlericalismo
De un tiempo a esta parte,
en un sector cada día más amplio de las personas que conozco, pertenecientes al mundo de
las clases medias y de la burguesía de la capital madrileña,
empieza a darse un fenómeno
que no sé si anteriormente existió pero que según dicen desde
la guerra de 1936 no parecía observarse.
Me refiero •—concretamente—
a esa crítica a los sacerdotes,
en su etapa inicial, para ahora
pasar a las declaraciones de los
Obispos.
El antiguo slogan de los «curas a la sacristía» de los movimientos liberales, •—de corte
decimonónico— y de los intelectuales de los años treinta, que
los que nacimos después no oímos sino referir, parecen volver a brotar.
Fue primero el acontecimiento de la marcha de los sacerdotes en Barcelona, posteriormente las firmas de los sacerdotes en varias cartas, solicitando la defensa de los derechos
naturales de las personas o de
grupos sociales determinados.
Últimamente han sido las declaraciones del Obispo de Cádiz, que seguían a las del Obispo auxiliar de Sevilla, y a las
del propio Arzobispo de Sevilla.
Las reiteraciones de Monseñor Añoveros, en temas sociales —derecho a un mejor reparto de los bienes y representatividad sindical— y las declaraciones del Episcopado español sobre el sindicalismo han sido el colofón.
Asombra recoger los comentarios de las personas: Cada

uno puede hacer lo que quiere,
la Iglesia está cambiando la
chaqueta, no tienen por qué meterse en estos asuntos, ellos no
entienden de estas cosas, que se
metan en la sacristía, ¿quieren
más de lo que tienen...?
Hasta ahora, al parecer, «su»
Cristianismo les garantizaba el
derecho de propiedad absoluto,
les exigía sólo unas limosnas dadas con mayor o menor ruido,
(aquí en Madrid todavía aparecen de vez en cuando noticias de tés benéficos) y pertenecer a alguna asociación religioso-social de Caballeros de lo que
fuera.
Cuando la Iglesia ha comenzado a hablar de promoción del
pueblo, del diálogo, de la necesidad de una reforma de las
estructuras, de la necesidad de
ceder en el patronato de parroquias y obispados, inmediatamente este matiz que ya venía
observando hace unos pocos
años, se ha acentuado... y ahora salen comentarios... y hay
que asombrarse cómo muchas
de estas personas, modelos de
educación social, pierden estos
buenos modos al hacer sus comentarios.
Y entonces piden que se les
corte la subvención del Estado,
que nada de ceder en el derecho de presentación... y todos,
eso dicen, y hay que creérselo,
son católicos practicantes.
Así pues comenzamos a ver el
alumbramiento del nuevo anticlericalismo español, que esta
vez sale de la derecha conservadora, temerosa de perder unos
privilegios acumulados a través
de siglos, en los que la Iglesia
les sirvió —sin proponérselo—
de parachoque frente a los movimientos más o menos sociales.
Pedro ARAMBURU. Madrid

SINDICATOS LIBRES
En primer lugar quiero decirle que soy miembro de la
AET de Valencia y lector de su
revista desde hace varios años,
por lo que aprovecho la ocasión
para felicitar a ustedes por el
camino emprendido por ésta a
partir de los dos últimos números; si siguen así y reciben el
apoyo que merecen por parte
del Carlismo militante llegarán
a convertirse en una revista de
suma importancia entre la prensa política española.
El motivo de mi carta es el
haber leído el último número
de la Revista «índice». En el
artículo «El anarquismo en España» y hablando de las represiones patronales en la Barcelona de principios de siglo dice
de los Sindicatos Católicos denominados libres, poco más o
menos que fueron bandas de
asesinos asalariados frente a las
reivindicaciones obreras. Siendo
como es una falsedad me gustaría puntualizar que los Sindicatos Libres, fundados por correligionarios nuestros, fueron
verdaderos defensores de la justicia social cristiana tanto frente al capitalismo explotador como contra la tiranía revolucionaria de los pistoleros.
Amadeo CISCAR. Valencia