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MonteJurra Num 6 12 18 Abril 1965 .pdf


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DIOS - PATRIA - FUEROS - REY
A Ñ O II N U M E R O 6

Unidad nacional
¿para que?
1

¿El capricho forma
de Gobierno?
lo que pasa en el
Congo
Dinastía Legítima

8 ptas.

SEMANARIO DE ACTUALIDAD

12-18 A B R I L

1966

Papelera Navarra, S. A.
Asociada a

"Svenska Cellulosa A B "

®
Fábricas
Pastas celulósicas
Papel

Kraft

sen:
de:
Cartón

ondulado

E m b a l a j e s de cartón

ondulado

Miembro de la F. E. F. C. O. (Federación Europea de Fabricantes de Cartón

Distribuye: C. O. P. E. S. A.

Ondulado).

Cordovilla - PAMPLONA

Gestoría Pitarque
10

A G E N T E DE LA PROPIEDAD

P l a t e r í a y o b j e t o s de a r t e

INMOBILIARIA

COMPRA - VENTA

S a n Ignacio, 2

Dato, 8

PAMPLONA

VITORIA

Pozoblanco, 14- L" Teléf.15493

FINCAS

PAMPLONA

U N I D A D
NACIONAL
¿PARA QUE?
La unidad de los pueblos viene siempre determinada
por las exigencias de un quehacer histórico común. Es
así la tradición la que proyecta a un pueblo como unitario hacia el futuro. Aquello de la «unidad de destino»
no es más que una forma poética de designar esa trayectoria histórica de los pueblos. La frase se utiliza
ahora por algunos europeístas para afirmar que Europa
es, y debe serlo aún más enérgicamente, una unidad
política.
En nuestra portada, una obra maestra
de Gregorio Fernández o Gregorio Hernández, que si la primera manera fue la firma
que ponía en sus obras, la segunda, resultó
la preferida, por muchos de sus biógrafos.
Tratando el desnudo alcanza

aciertos

máximos. Tiene una serie de Cristos yacentes y otras muchas obras de imaginería.
Los cuerpos modelados de forma mórbida y
suave, rico en calidades, con

expresiones

siempre, en los rostros, espirituales.
Dícese que el propio artista, refiriéndose al Cristo yacente de los Capuchinos de
El Pardo, solía decir que: «si el cuerpo lo
había hecho él, la cabeza sólo la había podido hacer Dios».
Nueva y vieja Semana Santa por toda
España. Inmenso dolor de un pueblo cre-

Esta razón histórica de la unidad política aparece
sellada siempre por una crisis configurante; propiamente, por una guerra civil decisiva. Todos los grandes Estados son lo que son gracias a una guerra civil. Que los
efectos configurantes de las guerras civiles sean permanentes, no se puede decir, y no es infrecuente que los
pueblos necesiten resellar el resultado de su guerra civil
principal con nuevos complementos no pacíficos. Este
es, por ejemplo, el caso de los Estados Unidos: la actual
crisis de Alabama pone de manifiesto que los efectos
configurantes de la Guerra de Secesión necesitan hoy de
un refuerzo complementario, que, como vemos, no es
del todo pacífico. Quizá España venga necesitando también de tales complementos, pues desde la Guerra Civil
que configuró a España —la que llamamos Reconquista— han pasado muchos siglos, y a veces parece que los
españoles, a pesar de nuestra última Cruzada, se empeñan en olvidar su propia personalidad histórica. No
hacen otra cosa los que pugnan por la llamada «europeización de España», con la consiguiente liquidación de
aquellos caracteres peculiares de España que resultaron
precisamente de una victoria decisiva en una guerra de
religión, y parecía haber resellado nuestra Cruzada.

yente, que se espanta de la maldad del
hombre, condenando a muerte al buen Jesús, a todo un Dios y no quiere dejar abandonada a la Soledad, disponiéndose a seguir a la Santísima Virgen, su Madre, en
la tragedia.

MONTEJURRA
DIOS - PATRIA - F U E R O S - R E Y

SEMANARIO DE ACTUALIDAD
Precio 8 ptas. - Año II - N.° 6 - 12-18 abril 1965
PRECIOS DE SUSCRIPCIÓN
ESPAÑA

EXTRANJERO

Ptas.

Anual

ptas.

Portugal, Marrue
Trimestre
100
eos e HispanoSemestre
190
américa
475
Año
370
Europa
600
Número atrasado
10
Resto del mundo 700
Dirección y Administración: Apdo. 254. PAMPLONA
Impr. en Gráficas Nararras, S.A. - Manuel de Falla, 3
PAMPLONA
D. L. NA 2 0 5 - 1963

La unidad católica oficial (que no es incompatible
con la deseable separación administrativa entre Iglesia
y Estado) es precisamente el sello de España, y lo que
ha determinado su historia de contradición con la Europa infectada de herejes y secularizada.
Todo esto parece estar hoy en revisión, pero la cuestión ante la que no podemos cerrar los ojos es ésta:
¿Para qué sirve la unidad política de España si renunciamos al sello histórico que nos caracterizó, y justificó
nuestra unidad? ¿Cuál va a ser nuestro quehacer nacional común si renunciamos al de nuestra tradición? Precisamente fue esta tradición la que constituyó nuestra
unidad política y afirmó una monarquía legítima como
instrumento necesario de continuidad histórica. Es lo
más natural que quienes quieren renunciar a la Tradición renuncien juntamente a la monarquía y a la legitimidad, pero será necesario que renuncien también a la
unidad política, y se rindan desarmados ante las fuerzas de dispersión territorial. Porque, francamente, para
ser una sensata democracia más, con buena economía,
pluralismo religioso, pacifismo y control de natalidad,
para eso no veo yo que sea necesario mantener la unidad forjada por nuestros antepasados.
ALVARO

D'ORS

¿El

capricho
norma cíe gobierno?
Por Raimundo DE

El espíritu de rebeldía que, larvado o
manifiesto, se observa en el desarrollo de
los acontecimientos humanos a través del
tiempo, sirve para darnos la clave de la interpretación de la historia universal, como
reducida en definitiva, al vano intento del
demonio de oponerse a la voluntad salvífica
de Dios para con los hombres. Es el eco
en la tierra, del «non serviam», que en el
principio resonó en los cielos.
El orden cristiano trabajosamente establecido por la Iglesia en el mundo, es atacado desde dentro con machacona insistencia, combatiendo su primer principio de
autoridad divina: el del Papa. La teoría
conciliar trasladando la potestad suprema
de la Iglesia al pueblo cristiano, representado por el Colegio de los Obispos, iba
preparando los ánimos, para su negación
total.
El momento adecuado, le ofrece el Renacimiento, al considerar al hombre, ensoberbecido en sus primeros balbuceos de
dominio de la naturaleza, como el centro
del cosmos y desplazar a Dios de su lugar
preeminente. Por eso se le denomina también, Humanismo.
Esta exaltación exagerada y unilateral
del hombre, hace brotar la Protesta en el
terreno religioso, el Racionalismo en el filosófico y la Revolución en el político. Lutero, Descartes y Rousseau, son las figuras
representativas: libre examen, subjetivismo, derechos individuales «inalienables e
imprescriptibles». Común denominador del
sistema: supresión de todo orden jerárquico.
No importa que los defectos de la Iglesia, en cuanto sociedad humana, ofrecieran
coyuntura fácil para la Reforma, al igual
que el anquilosamiento del antiguo régimen, pretexto ocasional para la Revolución.
Era lo accidental, que permitía salir a la
superficie una corriente subterránea, va que
cupo una Reforma cristiana en Trento, como hubiera cabido la revitalización de los
principios cristianos de gobierno, si el «derecho nuevo» hubiese concedido un margen
de libertad a sus contrarios, para restablecerlos, porque una vez que la Revolución
se instaló en el poder por la violencia, no
se avino a dejarlo de la mano en ningún
supuesto.

La Revolución llegó históricamente con
dos siglos de retraso, los necesarios para
que el poder de los reyes, robustecido con
la Reforma, pudiese quebrantar al de los
Papas. A ésta, no le bastaba ya la supremacía del Concilio (en cuya doctrina, Protesta y Revolución tienen su origen) porque
no satisfacía la mera traslación del poder
a un conjunto orgánico —el Colegio episcopal— sino al hombre, aisladamente considerado. Pero cuando ya no fue preciso el
instrumento, el espíritu de rebeldía arrojó
su última careta y se enfrentó con el poder
político que las Monarquías representaban.
Nunca, hasta Rousseau, su manifestación había sido más descarada y sus consecuencias más funestas para la sociedad. Se
parte de una afirmación inicial (que su autor no se esfuerza en demostrar) que toda
la autoridad que se encuentra establecida
en la historia, es opresiva y tiránica y sólo
el hombre puede ser libre cuando una vez
derribada, sea constituida otra, basada en
los principios apriorísticos del pacto social.
Según ellos, por una gratuita identificación
entre poder y libertad, el hombre únicamente puede conservar ésta en su selvática
fiereza, cuando la entrega íntegramente al
todo social, para que le sea devuelta sarantizada, a través de las decisiones de «la voluntad general», por medio de cuyo mecanismo consigue mandarse a sí mismo siempre, no dejando de ser soberano nunca. Así
el poder político viene a ser la suma de las
infinitesimales voluntades individuales, aisladamente entendidas, de los componentes
de la sociedad, que se expresa por la descomposición de un juego de fuerzas, de la
mitad más uno, a cuya decisión mayoritaria, ha de someterse forzosamente ese «soberano-subdito» que es el hombre, aunque
discrepe, y aunque se sienta violado en lo
más íntimo de su conciencia.

Dejando a un lado lo disparatado del
planteamiento, lo más grave de la democracia está, en la traslocación de los términos
que ha efectuado en los principios universales de la Política. Ha erigido como fundamento del poder político, la mera voluntad.
Pero la voluntad es una facultad ejecutiva,
no reflexiva o rectora; cuando se quiere, se
quiere por algo y cuando este «algo» pugna
con la verdad o el bien, entonces este que-

MIGUEL

rer viola la norma superior y debe ser reprimido, no ensalzado a ley, aunque la concurrencia en esta voluntad viciosa sea máxima. Lo que se quiere solamente como expresión de voluntad y haciendo abstracción
de su contenido, significa elevar el gusto,
la veleidad, el capricho, a principio rector
de las relaciones humanas, olvidando el peso específico de muchas de ellas, sometidas
a una jerarquización independiente de la
voluntad humana.
Los términos verdaderos de la cuestión
no se plantean en si una cosa agrada o desagrada (tanto da que sea en relación a un
hombre, como a una colectividad), sino en
si debe o no debe hacerse. Si constituye una
obligación, ha de cumplirse e incluso un
buen gobierno ha de forzar a su cumplimiento. El halago a las masas, a las que se
traslada el poder, es con este sistema fácil,
porque los deberes no suelen ser cómodos;
pero lo que hay que preguntarse es si porque las cosas no se quieran y se cierren los
ojos a ellas, dejan de ser o no, así.
El ejemplo bíblico de Sodoma, donde ti
pueblo exigía tumultuariamente la satisfacción de sus vicios, puede ser un ejemplo
que, no por extremo, ha dejado de tener
una correlación actual con cierto proyecto
de ley presentado al Parlamento sueco. Y
definitivamente Cristo es Rey, aunque el
pueblo judío no quiso que reinara sobre él.
He aquí la problemática capital de la
democracia y su viciada raíz insoslayable:
el desplazar la noble tarea de la Política,
del cumplimiento de lo justo, como norma
permanente superior, hacia lo utilitario, voluble, acomodaticio y caprichoso; a la explotación interesada de las más bajas pasiones humanas.
No sólo barrena los principios cristianos
en que la sociedad se basa, sino que suprime todo fundamento de estabilidad política, porque así, el orden que impone el
Poder, es también caprichoso; el Gobierno
se desviste la Autoridad —que es la estima de un poder propio— para convertirse
en un mero receptáculo de fuerza, aunque
sea mayoritaria.
Y el capricho, impuesto por la fuerza,
no es sistema para el gobierno de la sociedad humana.
'.

La Comunión Tradicionalista
de Guipúzcoa rindió un
cálido homenaje a ¡^Francisco Lopez-Sanz Director
de "fl Pensamiento ¡líavarro"
El domingo 27, en Loyola, se rindió un homenaje, muy merecido,
a don Francisco López Sanz, director de "El Pensamiento Navarro".
Los carlistas de Guipúzcoa, iniciaron los actos con una misa en
la capilla, de la Conversión de la
Santa Casa.
En el Altar sonó la marcha real,
tocada por los chistularis.
Después de la misa se rezó un
responso por don Luis Zuazola
(q. e. p. d.) Caballero de la Legitimidad, que ocupó durante su vida
muchos e importantes cairgos y
prestó grandes servicios a la Comunión.
Por la tarde se celebraron los
actos y discursos previo un banquete muy concurrido y lleno de
fervor patriótico.
DISCURSO D E DON JUAN JOSÉ
PEÑA
Señores de la J u n t a Regional de
Guipúzcoa, señores, señoras:

Me h a c o r r e s p o n d i d o a m i hacer el o f r e c i m i e n t o a López Sanz.
Es p a r a m i u n h o n o r p o r varias
razones, una, porque c o m o colega
lo es íntimo y además, porque se
h a c e el h o m e n a j e a un g r a n d e . d e
España.
Para ilustrarlo —dice— os voy a
referir una a n é c d o t a o c u r r i d a e n
R o m a hace 15 años, c u a n d o acudim o s a la C a n o n i z a c i ó n del P a d r e
Claret.
Estábamos e n un grupo j u n t o s a
don Javier d e B o r b ó n P a r m a situándonos en un lugar extratégico.
Se a c e r c ó a nosotros un M o n s e ñ o r
p a r a decirnos que allí estaba reservado p a r a los Grandes, a l o cual
contestó d o n Javier, "pues estamos
bien, porque los Grandes d e Esp a ñ a s o m o s los Carlistas" y puest o que L ó p e z S a n z —agregó Peña—
es el a b a n d e r a d o d e la Prensa
Carlista, t e n g o r a z ó n de decir que
eres G r a n d e d e España.
Nos h o n r a tenerte c o m o invit a d o d e h o n o r y deseamos siempre
contarte, c o m o hasta a h o r a entre
nosotros. Q u e sigas en sea prime-

ra fila de la m á s avanzada trinc h e r a porque d e verdad, tú tienes
una maravillosa trinchera.
Continuó d o n J u a n José Peña
h a c i e n d o elogios a d o n F r a n c i s c o
L ó p e z Sanz p a r a terminar c o n un
efusivo abrazo e n n o m b r e p r o p i o
y d e todos los alli presentes y e n
n o m b r e t a m b i é n de todos los Carlistas d e España.
Don J u a n José Peña fue m u y
aplaudido c o m o en otros m o m e n tos de su intervención.
INTERVENCIÓN DE DON FRANCISCO LÓPEZ S A N Z
D o n F r a n c i s c o L ó p e z Sanz, que
en el a c t o c e l e b r a d o p o r la mañan a p o r la J u n t a Regional, c o n los
jefes locales ycomarcales, al darse cuenta del a c u e r d o de rendirle
un h o m e n a j e p o r su l a b o r al frente de la D i r e c c i ó n d e "El Pensam i e n t o Navarro" d e f e n d i e n d o los
postulados carlistas, h a b í a d a d o las
gracias por aquella a t e n c i ó n que
la estimaba inmerecida, se l e v a n t ó
después del o f r e c i m i e n t o sentido,
elocuente, cariñoso y lleno de vigor tradicionalista h e c h o p o r d o n
J u a n José Peña, p a r a agradecerle
sus palabras d e afecto, correspondiendo a su c o r d i a l i d a d c o n la suya y t e n i e n d o un recuerdo p a r a el
libro del señor P e ñ a : "Las guerras
carlistas", la m e j o r historia de las
m i s m a s p o r sus detalles, p o r su
puntualizaci5n perfecta, p o r su red a c c i ó n exquisita d o n d e se conj u n t a n el carlista que siente y que
p o n e su c o r a z ó n al servicio de la
Causa y el escritor exquisito que
c o n pinceladas d e m a e s t r o revive
l a gloria d e aquellos admirables
antepasados nuestros, c a l u m n i a d o s
p o r la bribonería liberal, e s p e j o de
caballeros, m o d e l o de consecuencia, aristócratas d e la lealtad, que
nos enseñaron a ser COTO somos,
que n o s legaron su espíritu y sus
ideales y que n o s transmitieron el
c o p i o s o caudal d e bienes indivisos
de la T r a d i c i ó n tras un b u e n luc h a r y un m e j o r m o r i r p o r la bandera bendita y a n t u r e v o l u c i o n a r i a
de Dios, d e la Patria, d e las li-

bertades legítimas de los veneran
dos Fueros y del R e y .
D e d i c ó unas e m o c i o n a d a s palabras d e agradecimiento a la Junta
Regional
Carlista de Guipúzcoa,
c o n gratitud sincera, amplia, fraterna y carlista, p o r aquella atenc i ó n inmerecida d e d e d i c a r l e un
h o m e n a j e , solamente p o r
haber
c u m p l i d o c o n su deber al frente
del p e r i ó d i c o y e n la l u c h a p o r los
inmortales ideales que el p e r i ó d i c o
d e n f e n d i ó siempre sin alteración,
a g r a d e c i é n d o l o m á s porque c o m pensaban o t r a s a m a r g u r a s y llenab a n d e consuelo su corazón. Porque c a d a día —dijo— estoy m á s
e n a m o r a d o d e las ideas carlistas,
p a t r i m o n i o d e mis m a y o r e s y d e
los h o m b r e s b e n e m é r i t o s que c o n
sus sacrificios, su c o n d u c t a rectilínea y su sangre, nos señalaron el
c a m i n o ; y siento incrementado, cad a vez más. el desprecio p o r M o narquías irresolutas e n que sus
partidarios y sus titulares n o han
sido m á s que nodrizas de l a revolución, c o m o lo serían si d e n u e v o
p a d e c i é r a m o s su desgracia. Y cada día también soy m á s entusiasta
de la M o n a r q u í a verdadera, d e la
legitima, d e l a católica, de l a foral
de la española, de la social y representativa. Porque n o s o y m o n á r q u i c o d e tres al cuarto, d e los
que n a d a h a c e n , c o m o n o sea intrigar y de los que n a d a hicieron,
c o m o n o fuese adular e n los m o m e n t o s fáciles y a b a n d o n a r e n las
h o r a s graves.
Que esa es la m i s i ó n d e los aduladores de t o d o s los tiempos, a los
que m a l d e c í a y a h a c e u n siglo Aparisi y Guijarro, c u a n d o d e c í a : "Hay
dos clases de aduladores, los aduladores de los reyes y los aduladores d e los pueblos: m a l d i t o s unos
y otros. H a n p e r d i d o a los reyes y
quieren perder los pueblos". Y e n
fin, queridos amigos, entrañables
h e r m a n o s de G u i p ú z c o a , o s agrad e z c o t o d o esto c o n el c o r a z ó n
abierto a la gratitud aunque n o
h a y a h e c h o o t r a cosa que c u m p l i r
c o n u n deber, cosa natural e n los
h o m b r e s d e honor, en los q u e s o -

Pasa a la página siguiente

laicismo, f o m e n t a n la división de
los á n i m o s en un m o m e n t o en que
la patria m á s necesita d e la concordia m á s segura. Los obispos de
Italia, m i e n t r a s elevan su protesta
contra una ' instigación organizada,
cuyo instrumento es « E l V i c a r i o » ,
a d a ñ o de la religión, d e la verdad
y d e la armonía entre los ciudada-

nos, profesan su d e v o c i ó n indefectible a la cátedra d e P e d r o , base d e
la Iglesia, pero también h o n o r y garantía para Italia, y a Quien la o c u pa, m a e s t r o y padre.
R o m a , 2 d e m a r z o 1 9 6 5 , aniversario d e la elección d e Pío X I I .
(De
«L'Osservatore
Romano»,
5 - I I M 9 6 5 , página 2 . ) .

La Comunión Tradicionalista de Guipúzcoa...
Viene de la página anterior

ESTATUA DE P I Ó X I I por Larrea, en una finca d e Pamplona.

Un mensaje del Episcopado
italiano sobre P I Ó X I I
« S ó l o el vivo a m o r q u e s e n t i m o s
por vuestras almas nos incita a expresaros, fieles y ciudadanos
de
Italia, nuestro p r o f u n d o dolor por
la perturbación suscitada en nues-

tro

p3ís con la representación del

d r a m a « E l V i c a r i o » . M u c h o s de n o sotros, o b i s p o s italianos, hemos sido puestos por la D i v i n a Providencia en el centro d e la tragedia que
fue la segunda guerra mundial.
El Señor sabe que es con repugnancia que r e c o r d a m o s públicamente la parte que d e s e m p e ñ a m o s en
aquellos días y aquellas
noches,
llenas de t e m o r e s , c u a n d o v i m o s
acudir a las puertas d e nuestras casas a c o r a z o n e s angustiados y leím o s en los o j o s los sufrimientos de
injusticias sufridas, d e
atropellos
aplastantes, d e p é r d i d a s irrep: rabies d e personas y c o s a s queridas,
d e una desesperación sombría respecto al porvenir. Y tratamos de
hacer lo posible cerca de D i o s con
nuestra oración y t a m b i é n cerca d e
los h o m b r e s , a m i g o s o enemigos,
para q u e el sufrimiento fuese m e nor, el consuelo m á s seguro.
N o s s e n t i m o s e s t i m u l a d o s y ayud a d o s por el n o b ' e ejemplo y la elevada palabra del p r i m e r o entre tod o s nosotros, que llevaba el n o m bre glorioso de Pío X I I . El repetía
y vivía diariamente la invitación de
Cristo: « V e n i d a M í t o d o s los que
estáis cansados y o p r i m i d o s , y y o os
aliviaré». N o sólo la ciudad d e la
cual era el o b i s p o , n o solo Italia,
sino todas las naciones, todas las estirpes han sido alcanzadas por su
caridad.

H o y , si en el m u n d o sigue existiendo una civilización, es mérito d e
no p o c o s h o m b r e s , grandes y humildes, pero t o d o s h o m b r e s de buena
v o l u n t a d , que han c o l a b o r a d o en el
resurgimiento y que todavía trabajan con todas sus fuerzas para q u e
se permanezca s o b r e la vía del p r o greso v e r d a d e r o . Pero nadie q u e
tenga v e r d a d e r a m e n t e buena v o l u n tad y buena fe p u e d e negar q u e entre éstos sobresale la figura d e P í o
X I I . N o r e p e t i r e m o s las pruebas d e
esta afirmación
nuestra,
pruebas
que
se han a c u m u l a d o en estos
veinte años m e d i a n t e d e m o s t r a c i o nes, v o l ú m e n e s , cartas, en o b r a s d e
personas privadas y públicas, q u e
han q u e r i d o d e m o s t r a r d e algún
modo
su
agradecimiento
por
el
gran bien recibido.
Pero en m e d i o d e este h o m e n a j e
elocuente, f u n d a d o s o b r e la v e r d a d ,
se ha d e s e n c a d e n a d o también una
serie d e ataques subrepticios contra
la Iglesia y contra el Papa, lo cual
despierta en n o s o t r o s una amargura profunda, y en t o d o s los que se
honran del n o m b r e de católicos, viv o s sentimientos d e protesta.
Entre los ataques m á s nefastos se
halla el de « E l V i c a r i o » : obra d e un
joven d r a m a t u r g o q u e , falseando la
v e r d a d histórica, ofrece al público
una interpretación unilateral y tendenciosa d e los h e c h o s , y vuelca
s o b r e la persona a m a d a y venerada del «Pastor angelicus» acusaciones injustificadas, injurias y fango.
Los o b i s p o s d e Italia sienten c o m pasión profunda por quienes, arrastrados por el e r r o r m u l t i f o r m e del

mos carlistas, y e n este sentido sin
propósito de e n m i e n d a , y p o d e m o s
decir c o n Vázquez d e Mella, cuand o fue tentado a la deserción: " Y o
n o c a m b i o ni m u d o nunca. Entré
en la vida política a la sombra de
una bandera y esa bandera será m i
mortaja".
Se refirió a la importante reun i ó n que se h a b í a celebrado p o r
la m a ñ a n a tratando d e cosas i m portantes para l a
organización
carlista, que signe viviendo y vivirá mientras desde h a c e u n siglo
h a visto desaparecer a todos sus
piadosos enterradores y, aunque
algunos queden, n o son otra cosa
que sombras o fantasmas de sí
mismos. Excitó a una labor d e
atracción, d e u n i ó n d e t o d o s los
que siendo carlistas p u e d a n estar
apartados p o r cosas n o esenciales
y que en nada se refieren a la o r todoxia carlista, defendiendo siempre la verdad m o n á r q u i c a porque
n a d a queremos c o n Monarquías
sin monárquicos o monárquicos d e
pacotilla y relumbrón, ni conocer,
o que c o n o z c a n nuestros hijos o
nietos otro deshonroso 14 d e abril,
c o n otra R e p ú b l i c a de Infamia. y
de crimen, de violencias y asesinatos, donde las llamas sacrilegas
destruyan las Casas del Señor, se
atente contra la libertad y el h o nor del h o g a r cristiano y d e las
escuelas sin Dios, atendidas p o r
energúmenos, volvieran a salir los
h o m b r e s sin alma.
S o m o s católicos —añadid)— sin
t r a m p a ni cartón, católicos a m a chamartillo, c o ^ o decía M e n é n d e z
y Pelayo, monárquicos y forales y
aborrecemos al separatismo y al
centralismo separador. S o m o s españoles y carlistas, partidarios d e
la verdadera Monarquía, n o de
aquella en la que los m i s m o s soberanos n o sentían las virtudes m o nárquicas. P o r eso, Alfonso X I I ,
p u d o decir, de a c u e r d o c o n el espíritu revolucionario que c a m p a b a :
"Soy liberal, c o m o mi s M o " . frente a la gran v e r d a d que V á z q v e z
de Mella e s t a m p ó en estas p a l a bras: "La Monarquía que se asocia c o n el liberalismo y busca e n
los partidos liberales y en las Constituciones que ellos tejen y destejen su a p o y o se suicida, porque a
sí m i s m o se c o n d e n a a muerte irremisiblemente, solicitando fuerzas
de sus adversarios y fundamentos
en principios que le son c o n t r a d i c torios".
Y siguiendo p o r ese camino, tod o l o simpático que se quiera p e r o
d e m o s t r a n d o frivolidad y falta d e
convicción, c o n u n ejemplo deplorable, Alfonso X i n . el 14 de abril
dijo una v e z : " C a d a u n o pue'ie ser
lo que quiera. Y o soy m o n á r q u i c o
porque h e n a c i d o rey. Si n o fuera
por eso n o pueden decirse cuales
hubieran sido m i s ideas políticas".
Y en noviembre d e 1930, c u a n d o

hervía la revolución, e n la inaugu
ración d e los Saltos del Duero, dij o : "Monarquía o República d a l o
mismo. L o que importa es España". Estas frivolas negaciones en
un rey tenían que traer necesaria
mente u n 14 d e abril.
Enfrentó el Sr. L ó p e z S a n z a estas ligerezas inexplicables, las afir
maciones positivas d e los reyes
carlistas, c o m o las de Carlos V i l :
"La legitimidad soy y o y la r e v o lución sabe q u e y o n o puedo ser
su rey". " Y o n o soy liberal, pero
puedo ser el rey de l a libertad".
"No daré u n paso m á s adelante ni
más atrás que la Iglesia de Jesucristo". "El Juramento que hice en
Guernica l o presté a n t e Dios, l o
escribí en m i corazón v l o firmé
con mi espada. Suponerlo u n a m e ra fórmula es d u d a r de mi fe. ultrajar m i h o n o r y destruir l a historia". T e r m i n ó diciendo que la
Monarquía que tenia tales R e y e s
era la que los carlistas queríamos,
la Monarquía que se arrodilla ante
Dios, la que siente vivamente el
a m o r a la Patria y la en que el
Rey, c o n sus d o s personalidades, l a
moral y la física es defensor de la
verdad católica, de l a integridad
española, conservador cíe las libertades legitimas y tradicionales,
a m p a r a d o r de la justicia, p a d r e
de los pobres, títulos c o n los que
se h o n r a r o n nuestros Reyes. P o r
último abrazó al Presidente d e la
Junta Regional, d o n José A r a m buru. diciendo que en él abrazaba
a todos los carlistas guipuzcoanos.
El Sr. López S a n z que había sido interrumpido varias veces c o n
nutridos aplausos, escuchó al final
una gran o v a c i ó n c o m o colofón cariñoso a su homenaje.
Y para cerrar el a c t o h a b l ó c o n
la elocuencia y brío que sabe hacerlo, c o m o buen combatiente, el
que fue oficial d e requetés, d o n
G e r m á n R a g u á n que pronunció u n
discurso vibrante que enardeció a
todos y que constituyó un a c t o de
adhesión y de simpatía al m i s m o
tiempo que un c a n t o a las verdades inmortales del Carlismo. Y p o r
último, intervino en n o m b r e d e
Navarra, el Jefe Regional adjunto, d o n I n o c e n c i o Znlba Elizalde,
con u n breve discurso, sumándose
al homenaje, y c o n su palabra serena y espíritu fogoso, glosó los
principios fundamentales del tradicionalismo, a l m a y sustancia d e
España porque n o h a sido otra c o sa el Carlismo.
T a n t o el Sr. R a g u á n c o m o el Sr.
Zalba escucharon grandes o v a c i o nes.
Y c o n esto acabó tan grata j o r n a d a y después d e despedirnos de
tan buenos a^-i^os y t^mbi^n de
San Ignacio de Loyola los expedicionarios navarros regresamos felizmente a P a m p l o n a
J. L. L.

Lo que pasa
en el
En casi todo lo que se escribe acerca del

Congo

únicamente se obtiene a través de la

Congo, e incluso en altas y autorizadas pa-

guerra. En términos

labras que se dicen al Congo, no se encuen-

previsiones son siempre erróneas. La

generales,

las

tra referencia a algo que, si no me equivo-

regla general más bien parece ser que

co, está pasando también en el Congo. Es

ganen las guerras aquellos que, según

verdad que se ejecutan atrocidades en el

las previsiones de los vencidos, no las

Congo, pero como dolorosamente, aunque

iban a ganar. De otra suerte, habría

no sin necesidad, se ha recordado, las atro-

muy pocas guerras.

cidades no son exclusivas del Congo.
En el Congo, además de atrocidades, está desarrollándose una cosa distinta, que es
una guerra civil. Alguien dirá que también
la guerra es una atrocidad, y la guerra civil
una atrocidad doble. Pero todavía puede
distinguirse entre atrocidades. Y la atrocidad llamada guerra, no comporta necesariamente las atrocidades que con su ocasión se realizan. Cabe, dentro de la guerra,
que se respete a los no beligerantes, que se
respete a las personas consagradas; que se
respete a las mujeres, a los niños, a los enfermos. Cabe, dentro de la guerra, que haya
prisioneros de guerra. Hay, en fin unas leyes de la guerra y un derecho de guerra,
que deben admitir incluso aquellos que nie-

El Congo está en guerra. Las simpatías de los países neutrales están
con una u otra parte. Pero el sentimiento humano está con las dos. Deseable sería que una sola nación en
el mundo pudiera decir al Congo:
«Aprended

de

nosotros;

teníamos

también diferencias y nos hallábamos
al borde de la guerra civil; pero atendimos a la razón, y sin hacer la guerra, establecimos la paz, en la que
nos hallamos ahora». Entre tanto, dejad al Congo hacer su guerra. Es una
costumbre inveterada de la humanidad. Por lo pronto, conceder a ambas
partes los derechos de la beligerancia; es el único modo de pensar en
exigirles deberes. Si a una de ellas la

gan el derecho a la guerra.

consideráis como bandidos y rebelLa tenebrosa Edad Media, a la que los

des, no os extrañéis de que se porten

periódicos suelen recurrir para ponderar las

como bandidos y rebeldes. Empezad,

barbaridades contemporáneas, conoció la

como en Pigmalión, por tratarles co-

guerra, pero conoció la tregua y también la

co

paz. Lo evidente es que entre las cosas que

surgiendo la caballerosidad. La gue-

a

caballeros,

y

en

ellos

irá

hacen mal los congoleños, quizá porque no

rra, que es ocasión de males y peca-

les enseñaron a hacerlas bien (porque fue-

dos, es también ocasión de virtudes excel-

ron una colonia, pero no fueron tropas co-

sas. La suprema virtud del valor se ejerce

loniales), está la guerra. Ahora bien, cuan-

en la guerra; y también la generosidad, la

do una cosa es necesaria, hay que hacerla

solidaridad, la abnegación. Los enemigos

aunque sea mal. Y esta cosa necesaria pue-

empiezan odiándose, pero acaban siempre

de ser la guerra. ¿La guerra, necesaria? Sí,

por

nadie ignora que hay una guerra justa. Pues

mientos, pero el sufrimiento...

estimarse. La guerra ocasiona sufri-

Y todavía queda la más noble misión de
los países neutrales: acoger a los vencidos,
cuando éstos consigan huir del vencedor y
no acepten someterse a sus leyes. La ley
de la victoria que es la única ley hasta
ahora conocida, y que no es necesariamente
mala, aunque puede ser incómoda. Comienza por la institución de la esclavitud, que

bien, San Agustín, intentando reducir al

Nada nos autoriza a fomentar la guerra;

no goza de buena prensa, pero que es el

mínimo las posibilidades de guerra justa,

pero hay motivos para comprenderla y res-

primer paso que humaniza la condición de

por su ardiente amor a la paz, llegó a la

petarla. Los que luchan buscan, en defini-

los vencidos; pues antes de la esclavitud

conclusión de que guerra justa es solamente

tiva, a través de la victoria la paz. El deber

se practica el exterminio, cuando el vence-

la guerra necesaria; en otros términos, la

de los que presencian una guerra es adelan-

dor no se degrada hasta poner campos de

guerra inevitable. Rigurosamente inevitable,

tar la paz, y no parece que esto se consiga

concentración.

la guerra sólo puede serlo para una de las

con una ayuda intermitente y controlada.

partes. Para aquella que, a través de la gue-

Mejor, la entrega generosa de los «mercena-

Lo que se está ventilando en el Congo es,

rra obtiene la victoria. El vencido, para ser-

rios» (noble palabra). Constituyen el as-

quién ha de obtener la victoria. Después,

lo, no necesitaba la guerra. El que acepta

pecto mejor de una guerra entre pobrecillos

como en Israel, tras la victoria de Barac so-

previamente la condición de vencido está

salvajes, ajenos a toda tradición. Soldados

bre Sisara, quizá todo el país esté en paz

obligado a considerar toda guerra como in-

profesionales al fin, ellos llevan ese mínimo

por cuarenta años (Jueces 5,32).

necesaria. La única dificultad es que, pre-

de moral militar que es necesario para que

cisamente, saber quién es el

una guerra no sea una horrible carnicería.

victorioso,

Rafael Gibert

Se Javier a Moníejurra
El calendario religioso-político navarro tiene dos fechas
supremas: la «Javierada», en marzo y, en mayo, la concentración de Irache. Ambas distintas e iguales. Distintas, porque la corriente que pone en camino penitencial a los millares
de hombres navarros que se echan a la carretera, en los primeros días de marzo, enfilando sus pasos y sus ilusiones en
las torres almenadas de Javier, lo hacen a impuso de las
creencias religiosas, para poner el reloj de los fervores católicos con la hora que marcó Francisco de Javier, en su periplo por medio mundo, buscando almas, con la sed insaciable
de llevarlas todas a Cristo. A esto vamos a Javier, enfrentándonos con la dureza del camino, con las inclemencias del tiempo, casi siempre en nieve, hielos y vientos «matacabras», para
que la obra esté desprovista de todo aliciente humano y sólo
cuente el motor religioso.
En Montejurra se repite la concentración multitudinaria,
sin que se limiten los participantes al perímetro navarro, pues
que los concurrentes se cuentan de los extremos más distanciados y lejanos de España. En Monte jurra, como en Javier,
el primer elemento congregacionista es el lema y el tema de
Dios, que ocupa todas las primacías en el credo político carlista, y así los actos más importantes son y se hacen en torno
a los deberes cristianos. En Montejurra, junto con la profesión de fe, se hace confesión paladina y tozuda de las creencias políticas: de que España no encontrará la salud que busca, el bienestar que anhela, la paz que añora si no es por
conducto y a través de los postulados inmortales que propugnamos los Carlistas.

PUNTOS DE VISTA
DE LA OPOSICIÓN
Juzgamos interesante dar cabida en nuestras páginas al editorial que
"Arriba", de Madrid, publicó el 24 del pasado marzo.
Lo que está ocurriendo, gran cantidad de veces, es que los hechos no
respondieron a los dichos. En nuestra propia carne, en la conducta seguida
con MONTEJURRA,
hay heridas de pronóstico
reservado.
Al buen entendedor con pocas palabras basta.
Leed, amigos, lo que dice "Arriba".

«Las funciones

d e una

oposición

tar p u n t o s d e vista inéditos, n u e v o s

responsable s o n varias, pero p o d e -

esquemas

m o s señalar las siguientes: primera,

d e la o p o s i c i ó n es constructiva, tie-

de

solución.

La

función

suscitar una vigilancia social en tor-

ne un signo esencialmente

positivo.

no al c u m p l i m i e n t o d e los

A

defectos

Princi-

la operación d e señalar

pios F u n d a m e n t a l e s de un régimen

ha

y de sus leyes; segunda, ejercer la

aducir soluciones. E s tan difícil, ha

crítica sobre la gestión concreta d e

de

las acciones d e g o b i e r n o , señalando

oposición c o m o d e s d e el G o b i e r n o .

los fallos. La oposición ha de ser c o -

E n ningún caso p u e d e la oposición

de

a c o m p a ñ a r la obligación

ser

tan difícil

de

hablar d e s d e

la

m o una conciencia vigilante del país

quedarse reducida a la peripecia in-

cerca d e los gestores públicos; ter-

fructuosa. El caso d e Inglaterra, con

cera, aportar p u n t o s de vista, solu-

su

ciones y sugerencias en lo

c u e n t e m e n t e d e este rigor.

a

los

problemas de

nacional;

la

cuarta, servir

tocante

comunidad
de

contra-

punto y orientación a la opinión p ú blica.

«gabinete f a n t a s m a » , habla elo-

Aportar

soluciones

p u n t o s de vista d e s d e

concretas

y

la o p o s i c i ó n

ofrece a d e m á s o t r a ventaja: p r o p o r cionar al país u n á m b i t o d e

reso-

La primera función hace referen-

nancias políticas, u n juego d e c o n -

cia a la vigilancia constitucional. La

traste q u e va c r e a n d o , poco a p o c o ,

oposición, desligada de la tarea d e

una conciencia general d e m a d u r e z

gobernar,

y responsabilidad colectiva. U n a s o -

puede

señalar

en

todo

m o m e n t o con m a y o r claridad el sen-

lución

tido

acaba

último

de

un

acto

ejecutivo.

Podría darse incluso el caso d e c o n -

cuerpo

tradiciones y fallos

en las

discutida
siendo

a

una

social

plano

nacional

solución

hace

que

suya. H a

el

visto

disposi-

su necesidad, ha c o m p r o b a d o a tra-

ciones gubernamentales, de ó r d e n e s

vés d e la p o l é m i c a su alcance y su

y decretos q u e discreparan a v e c e s

eficacia.

del espíritu y aun la letra de las le-

el G o b i e r n o vea m e r m a d a su capa-

yes F u n d a m e n t a l e s de un país. N o

cidad ejecutiva. N o se trata d e c o n -

cabe duda d e q u e la oposición ha-

gelar la acción

bría d e

contrastarla, d e hacerla social.

p e r m a n e c e r atenta

a

estas

lógicas anomalías, señalarlas y pedir
su corrección.
En
mos

quiere

decir

d e l poder, sino

lugar nos

c o n la función
concreta

de

encontra
criticar

la

del G o b i e r n o . E n

la política

hay que

introducir

conceptos

fundamentales:

la

citar y orientar la opinión
en

torno

a

los

C u a n d o se dice

dos

sión

res-

centrifugación

no

se

temas

de

habla

en

sus-

pública

nacionales.

libertad d e

expre-

absoluto

d e la opinión

de

públi-

ponsabilidad y la falibilidad. E s pre-

ca; ésta, de un m o d o o d e o t r o , es-

ciso

tá siempre polarizada. La o p o s i c i ó n

que

los

emplazados

gobernantes

a

vean
el

ha de orientar esta opinión, p r o p o r -

país, a explicar su política y sus ra-

cionarle e l e m e n t o s para q u e se soli-

zones. A d e m á s ,
miedo

comparecer

se

ante

h a y que perder el

a reconocer

la natural

fali-

difique, para q u e adquiera responsabilidad y peso e s p e . í f i c o .

En ge-

bilidad, el error lógico e inevitable.

neral, éstas s o n

La sociedad ha d e saber que los m i -

d a m e n t a l e s a realizar por una o p o -

nistros, los g o b e r n a d o r e s y

fun-

al-

sición positiva, c o n respons b i l i d a d

y

y e n t i d a d propia, c o n sentido d e su

pueden hablar d e sus fallos p o r q u e

m i s i ó n . O p o s i . i ó n q u e no destruye,

se apoyan e n u n a honestidad y e n

sino q u e vivifica, q u e no se estanca

una

en

caldes

se

equivocan,

competencia.

una o p o s i . i ó n

los

las funciones

q u e saben

La presencia

agilizará

la

de

política,

la h : r á m á s viva, m á s sugestiva.
A d e m á s , la o p o s i c i ó n ha d e apor-

una

inútil

peripecia,

sino

que

. o n t r i b u y e , c o m o una h u m i l d e pero
básica pieza, al futuro político m e jor».

ACTO ORGANIZADO POR EL CIRCULO
CULTURAL «JUAN VÁZQUEZ DE MELLA»
Organizado por el Círculo
Cultural "Juan Vázquez de Mella" de
esta ciudad, se ha celebrado un brillante acto, el domingo día 21 de
marzo, en el Salón de Actos del
Instituto de Enseñanza Media "Séneca".
Asistió
una nutrida
representación de todas las clases sociales, ya
que al lado del profesor
Dominico
o del colegio de La Salle, estaban
los abogados, ingenieros,
empresarios, propietarios y
productores.
Hizo primeramente uso de la palabra el Secretario del Circulo Cultural, don Antonio Fernández
Cantero, encargado de hacer la presentación del orador que tenía a su
cargo la conferencia, que era el Licenciado en Ciencias Químicas y
Graduado Social don Antonio Segura Ferns.
Antes de hacer dicha
presentación, y puesto que se trataba de un
acto Tradicionalista,
el señor Fernández Cantero quiso explicar la
postura invariable en lo fundamental observada
por el verdadero
y
auténtico
Tradicionalismo
Español
a través del tiempo, frente a la revolución amprada y fomentada desde el poder por el liberalismo capitalista y la monarquía liberal usurpadora. Analizó las funestas consecuencias que había acarreado a la
Religión y a la Patria la conducta
de esas fuerzas ateas en su fondo
antipatrióticas
en su manera de ser
y de obrar. Como productor
español
que lleva cuarenta y cuatro años al
servicio de una misma empresa, ha
tenido que soportar los duros zarpazos de ese capitalismo egoísta, antiespañol, anticristiano
y sin conciencia, que sólo mira al hombn
desde el punto de vista material, olvidando los valores eternos de su
alma.

que

Por último, tiene la o p o s i c i ó n una
función i m p o r t a n t e y esencial:

segundo

gestión

Esto no

Vbesde Córdoba

Dice que no se explica el por qué
a ese capitalismo liberal que fue barrido en nuestra Cruzada de Liberación Nacional, se le ha dejado levantar de nuevo la cabeza para que
nuevamente
emplee
sus
métodos
demoledores
y anticristianos
y nos
persiga implacablemente
como si
nada hubiese ocurrido en España.
A continuación,
tras una llamada al alerta de todos los auténticos
tradicionalistas
para que vigilen a
los que ahora quieren vestirse con
el ropaje tradicional nuestro, y pretenden engañar y embaucar al pueblo español honrado y cristiano, para cebarlo de nuevo al desastre, hace la presentación
del orador don
Antonio Segura, que viene precedido de justa y reconocida fama, por
su brillante preparación, por su historia tradicionalista,
por sus triunfos oratorios y por su ilustre apellido, ya que es sobrino de aquel gran
Cardenal español, que supo defender con ardor inusitado y celo apostólico los derechos de la Iglesia en
nuestra Patria, sufriendo en su persona y en su gran dignidad las más
terribles
persecuciones,
hasta
el
punto de salir expulsado,
siendo
Cardenal Primado, de su Patria, escoltado por policías, como si se tratase de un vulgar delincuente,
en

los tiempos de le infausta república. (Fue muy aplaudido).
El señor Segura disertó sobre las
"Estructuras económicas y sociales
y el ideario tradicionalista",
dando
una lección maravillosa de lo que
se relacionaba con su tema. Analwé
detenidamente
esas extructuras tanto en el campo económico como en
el social,
estudiando
con detenimiento el sistema de planificaciones
más importante en el mundo y las
soluciones a que ha de llevarse a
nuestro país a través de los polos
de desarrollo, de los que dijo: se
espera en nuestra Patria un éxito
positivo si se llevan por los cauces
que deben llevarse.
Habló de nuestro sistema
tradicional, único capaz de llevar a cabo
la labor que se precisa en España
para acabar con los fracasados métodos del capitalismo liberal. Y terminó su brillantísima
intervención
hablando de la economía
concertada, que ya estaba en nuestros antiguos fueros, economía que ha de
encauzarse por los derroteros
precisos para no fracasar.
Tanto en algunos párrafos de su
disertación,
como al final de ella,
el señor Segura fue largamente ovacionado.
Después se celebró una comida de
hermandad a la que asistieron un
gran
número de
correligionarios,
sentándose a la mesa un gran número de trabajadores,
al lado de
empresarios y patronos, personas de
carrera y jefes de la Comunión Tradicionalista y del Círculo
Cultural
y sus directivos,
reinando
durante
el acto la más admirable
hermandad, dando con ello un claro ejemplo de lo que es nuestra Comunión
Tradicionalista.
Al final del acto hizo el ofrecimiento, ya que se celebraba en honor del conferenciante señor Segura, el secretario del Círculo Cultural, señor Fernández Cantero, que
dedicó un canto a la hermandad entre todos los que componen esta sana y cristianísima
Comunión
de
ideales, canto que dedicó a la ciudad hermana, Sevilla, de la que había venido
tan brillante
orador.
Cantó también las grandezas de los
actos del Quintillo, de Montejurra,
del Maestrazgo, de Montserrat,
de
Valladolid, de Bilbao, de Valencia y
de tantos puntos de España, que
daban un mentís rotundo a los que
tantas
veces
nos
consideraban
muertos. El señor Fernández Cantero, que fue ovacionado
en varios
pasajes de su discurso, oyó al final
una larga y prolongada
ovación.
Después habló el Jefe
provincial
de la Comunión Tradicionalista don
Hermenegildo
García, el cual pidió
que asistiéramos
al Quintillo este
año que se dedica al alférez provisional y al magno acto de Montejurra, siendo muy aplaudido.
Y por último, habló
brevemente
el Sr. Segura, agradeziendo
el homenaje que se le tributaba, del que
se llevaba un recuerdo
imperecedero. Así se dio por terminada esta
jornada brillante del
Tradicionalismo
cordobés.—A.


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