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Title: Cultivo de Azafrán 2

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Cultivo de Azafrán
El azafrán es una flor, cuyo nombre científico es Crocus sativus.
Esta planta es muy apreciada gracias a sus amplias y variadas
propiedades medicinales, ornamentales y culinarias. Se reconoce
físicamente por ser una flor de 6 pétalos morados, tres estambres de
color amarillo oro y un pistilo rojo. Este pistilo, es el que se seca y da el
azafrán en especia.
Esta planta es conocida mundialmente por su reputación exótica,
sin embargo su cultivo es realmente sencillo, al igual que su
mantenimiento, ya que no es una especie de condiciones exigentes ni es
propensa a la propagación de insectos, aunque como se detallará más
adelante las plagas que la atacan son mortales. Su demanda de
atención es marcada y simple, plantación en verano, recolección de las
flores en otoño.
El azafranal, como se conoce la plantación de azafrán, aunque es
un “juego de niños” requiere paciencia ya que su cosecha irá
aumentando gradualmente con los años. Así pues bien el primer año se
obtendrán un máximo de 2 flores por bulbo, pero al tercer año la
producción puede ser de 8 o más flores por cada uno. No se recomienda
dejar más de cuatro años el cultivo.
A diferencia de otras plantas, el azafrán no se cultiva a partir de
una semilla sino a partir de un bulbo. La recolección se aconseja que sea
durante las primeras horas de la mañana, cuando la flor aún se
encuentra cerrada.
Los filamentos frescos que contienen las flores de azafrán pueden
utilizarse inmediatamente en la cocina o pueden conservarse en
contenedores herméticos, protegidos de la luz. Si se decide el
almacenamiento deben secarse previamente, colocando los filamentos
en una toalla de papel durante par de días en un lugar fresco y seco.

¿Cuándo se siembran?
La siembra suele realizarse entre los meses de junio a septiembre.
La planta de azafrán suele florecer en la segunda mitad del mes de
octubre o inicio del mes de noviembre, aunque todo depende de las
condiciones climatológicas de la región.

¿Qué tiempo de recogida tiene?
La recogida puede realizarse diariamente, a primeras horas de la
mañana y una vez que la planta ha florecido y se encuentra cerrada.
Una forma sencilla de determinar el momento exacto de la recolección
es al notar los filamentos.
La planta de azafrán suele tener un período de floración de
aproximadamente 20 días, con un período intenso que dura de dos a
seis días, conocido como período de manto.

¿Dónde se siembran?
El azafrán se cultiva fácilmente y no requiere mayores
condiciones. Lo importante es tener los bulbos. El elevado valor en el
precio del azafrán se origina por la mano de obra que necesita.
Por lo general, se planta en surcos en locaciones geográficas de
climas secos y soleados.
Es importante no emplear suelos en los que se hayan cultivado
anteriormente, alfalfa, remolacha, patata, zanahoria o nabo, ya que
estos cultivos son propensos a las mismas plagas que atacan al azafrán,
por lo cual es recomendable dejar descansar el terreno por al menos 3
años.

¿Qué necesita la tierra?
La tierra donde se cultiva el azafrán debe ser capaz de dejar filtrar
el agua, por lo cual las tierras muy arcillosas y pesadas no son aptas.
Los mejores suelos son los de consistencia permeable, tales como los
sílico arcillosos, sílico calcáreos. Progresa también en suelos arenosos
que contienen materia orgánica.
En cuanto al pH de la tierra se recomienda un pH ligeramente
neutro, con valores comprendidos entre 6-8.
Antes del invierno, se puede preparar la tierra con abono
compuesto a una profundidad de aproximadamente 20 cm. En el caso
de utilizar abono nitrogenado bastará con colocarlo después de la
plantación.
Es importante que durante la plantación, la temperatura sea cálida
entre 25 y 35 °C y que el terreno cuente con un grado de humedad
adecuado, no mojado pero tampoco seco, por lo cual debe prepararse
con anticipación, por ejemplo incorporando uniformemente entre

12.000–20.000 Kg estiércol/hectárea, con al menos tres meses de
anticipación.

¿Cómo se riegan?
La planta de azafrán no tiene exigencias importantes durante el
riego, pues está adaptada a climas secos y depende casi en su totalidad
del agua proveniente de las lluvias. Sin embargo, existen dos épocas en
el año cuando sus requerimientos de agua son mayores, por lo cual se
debe recurrir al riego: durante la primavera (entre los meses marzoabril para las locaciones geográficas del hemisferio norte y los meses
septiembre-octubre para el hemisferio sur) para favorecer la formación
de los bulbos; y en otoño (meses de septiembre-octubre para las
regiones del hemisferio norte, marzo-abril en el hemisferio sur) para
ayudar al brote y floración.
Es importante tomar en cuenta que a pesar de necesitarse un
sistema de riego en estas fechas, el riego debe ser suficiente más no
abundante, es decir no se deben producir charcos de agua en el terreno,
pues esto ocasionará la pudrición de las raíces.

¿Cómo se mantiene?
Como se ha indicado antes las exigencias en cuanto a
temperatura, humedad y suelo no son muy grandes. Se aconseja
plantar cada 12 años en un mismo terreno una vez agotada la floración.
Mientras tanto, el terreno se puede emplear para plantar cereales o
leguminosas.
Los bulbos por su parte se mantienen y almacenan en lugares con
buena ventilación, cuya temperatura sea de aproximadamente 5 °C y la
humedad relativa se encuentre entre 70-80%.
Una vez obtenida la especie de azafrán, se puede conservar en
bolsas de lana dentro de cajones de madera o en frascos de vidrio
ámbar con tapa hermética. Lo más importante al momento de conservar
y mantener el azafrán es la protección a la luz y a la humedad, ya que la
primera afecta negativamente el color y la humedad por su parte, al
aroma.

¿Qué plagas debemos evitar y cómo hacerlo?
Las malas hierbas son una de las primeras cosas a controlar en las
plantaciones de azafrán, ya que además de originar una pérdida

considerable y una reducción en la calidad del cultivo, son reservorios de
plagas y enfermedades que se detallaran más adelante, por lo cual es
necesario realizar una limpieza periódica en el terreno, sobre todo
durante la fase de cultivo. El control de las malas hierbas se puede
realizar de dos maneras:
• Limpieza manual/mecánica: El control y la erradicación de las
malas hierbas es una de las principales funciones que realizan los
agricultores dedicados a la plantación de azafrán.
• Limpieza química: El uso de sustancias químicas siempre va a
representar una de las últimas opciones en cualquier cultivo, por
lo cual la limpieza química va a ser la opción a considerar cuando
no se cuenta con mano de obra o cuando la limpieza mecánica es
difícil por el sitio de la plantación, en mesetas por ejemplo.
Los dos herbicidas de mayor frecuencia son el Dicuat y el
Paracuat; ambos son herbicidas de contacto que se utilizan en una dosis
de 2-4 litros/hectárea, la diferencia es que el primero es más efectivo
contras las malas hierbas de hojas estrechas y el segundo se aplica en
la fase post-emergencia.
Los herbicidas suelen aplicarse durante los meses junio-agosto,
durante el periodo de reposo vegetativo del cultivo.
Seguidamente, se tienen los animales de rapiña como topos,
ratones de campo y conejos. El mayor inconveniente con estos animales
es que tienen en su mayoría un estilo de vida subterráneo, cavando por
debajo de la tierra en múltiples direcciones y devorando con rapidez los
cultivos, principalmente las semillas. También pueden devorar las hojas
provenientes de la plantación.
La mejor forma de detectar la presencia de estos animales es
verificar en el suelo la presencia de pequeñas montañas de tierra con
presencia de huecos centrales, también llamadas galerías.
Para evitar la proliferación de los animales de rapiña lo primordial
es detectarlos y eliminar las galerías subterráneas que realizan, en el
caso de los topos y ratones de campo; y en el caso de los conejos
colocar una cerca de alambres. Un método químico empleado es fumigar
las galerías con azufre quemado, tapando los huecos centrales para
evitar el escape del humo y así lograr asfixiar a estos animales. Otra
manera es colocar semillas tóxicas o envenenadas dentro del cultivo, de
tal manera que los animales se las coman y mueran.

Y por último se tienen las plagas biológicas, que son en su mayoría
fúngicas. Lo malo de la mayoría de estas plagas es que son muy
resistentes a los fungicidas por lo cual la aplicación de un método
químico para tratarlas no es conveniente. Por el contrario, se prefiere
arrancar los bulbos del azafrán cada tres años y plantarlos en otro
terreno; esta rotación evita, en la mayoría de los casos, la aparición de
los hongos. Algunos de los hongos más comunes son (aunque no se
limitan solo a estos):
• Rhizoctonia violacea: Este hongo produce una enfermedad
llamada “el mal vinoso” o “muerte del azafrán”, haciendo
que la planta se pudra y siendo una de infecciones más
letales y contagiosas. El Rhizoctonia violacea ataca
directamente el bulbo del azafrán, ocasionando manchas
violetas-negruzcas, de color semejante al vino. Esta
infección se detecta por la presencia de manchas amarillas
en los foliolos y una vegetación debilitada, fácil de arrancar.
Lo realmente importante es atacar con rapidez los primeros
focos de infección, arrancando y quemando las plantas que
se encuentren contaminadas y después descontaminando los
materiales y herramientas que se utilizaron en el
procedimiento.
• Fusarium sp: Esta especie ocasiona un desarrollo anormal de
las hojas, además de una coloración palidezca. Sin embargo,
su acción más significativa la ejerce sobre el bulbo ya que
origina una pérdida en las reservas nutritivas de la planta,
no permitiendo su floración. Esta infección se detecta por la
presencia de una línea anaranjada en el límite de la parte
sana de la flor.

¿Cómo se cosecha?
Lo primero a tomar en cuenta es el tipo de suelo y su calidad, ya
se ha descrito la importancia de un suelo sano, sin problemas de
hongos, y permeable. Posteriormente, se deben adquirir los bulbos que
se van a plantar, para ello se deben elegir bulbos de buen tamaño y
calidad que puedan proporcionar una buena cosecha. Es importante
limpiar la tierra y cualquier materia orgánica que puedan tener
adheridos.

Al momento de preparar el terreno, se recomienda un estercolado
(incorporación de estiércol) tres meses antes de la fecha de la
plantación.
La siembra se realiza manualmente y para ello se deben enterrar
los bulbos a 15-20 cm de profundidad, dejando un espacio de al menos
10 cm entre cada uno. Se estima que una densidad de 30-60 bulbos/m2
es adecuada. Para facilitar y mecanizar su recolección, se recomienda
además plantar en surcos que contengan 0,5m de separación.
El primer año el número de flores por cada bulbo será limitado, un
máximo de dos flores, sin embargo este número irá aumentando en los
años subsecuentes. Cuando el número de flores es limitado se pueden
extraer las hebras o filamentos rojos del pistilo con una las uñas o con
pequeños instrumentos como pinzas de cejas, dejando a las flores
intactas. Este procedimiento es conocido como la escamonda. Si la
cantidad de flores es superior, a partir del tercer año aproximadamente
donde se originan unas 8 flores por bulbos, se realiza la recolección
retirando las flores del terreno e inmediatamente después se extraen los
filamentos rojos. Los estambres amarillos y los pétalos morados no
tienen un uso comercial, aunque esta planta siempre puede emplearse
con fines ornamentales.
Después de la cosecha es importante mantener el terreno, para
ello se recomienda cortar al ras del suelo las hojas, sobre todo cuando
comiencen a secarse. Durante los tiempos de reposo, se realizará un
desmalezamiento
periódico. Igualmente se recomienda renovar el
cultivo posterior a la tercera o cuarta cosecha y durante la época
invernal. Para ello, con ayuda de una pala se retiran los bulbos del
suelo, con mucho cuidado para no dañarlos, se seleccionan solo los
bulbos sanos y frescos, es decir los retoños, los bulbos madres y los
secos, lesionados o enfermos se deben desechar. Los bulbos a mantener
se deben conservar en un lugar fresco y seco hasta la próxima
plantación.
Fuente original: https://www.sembrar100.com/flores/azafran/


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