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Michael Mann article.sp .pdf



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Este artículo fue publicado originalmente en Scientific
American. el 18 de marzo del 2014.

La velocidad del incremento de la temperatura global puede que haya llegado a una mesa, pero una crisis
climática todavía amenaza el futuro cercano.
“Las temperaturas han estado planas por 15 años—nadie lo puede explicar bien”, dice el Wall Street
Journal . “La ‘pausa’ del calentamiento global puede durar por 20 o más años y el hielo del mar Ártico ya
ha empezado a recuperarse”, dice el Daily Mail. Tales aseveraciones alentadoras sobre el clima abundan en
los medios populares pero son engañadoras en el mejor de los casos. El cambio climático continua sin
ninguna demora y sique siendo un problema urgente.
El malentendimiento surge de datos que señalan que durante la última década hubo una disminución en la
velocidad de la cual la temperatura promedio de la superficie de la tierra había estado incrementando. A
esta ocurrencia se le ha referido como “la pausa” pero eso es un mal nombre: las temperaturas seguían
subiendo solo no tan rápido como durante la década previa. La pregunta importante es: Qué significa para
el futuro calentamiento del mundo esta desaceleración de corto plazo?
El Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC en inglés) está a cargo de responder a tales
preguntas. Como respuesta a los datos, en su informe de septiembre del 2013 el IPCC redujo un aspecto de
su predicción para el calentamiento futuro. Sus pronósticos, publicados cada cinco a siete años, influyen la
política climática mundial, así que ese cambio pequeño produjo un debate sobre que tan rápido está
calentando el planeta y cuanto tiempo tenemos para frenarlo. El IPCC todavía no se ha pronunciado sobre
los impactos del calentamiento o como mitigarlo, algo que sí va a hacer en los informes que van a salir este
marzo y abril. Sin embargo, he hecho algunos cálculos que pienso que pueden contestar a esas preguntas.
Si el mundo sigue quemando los combustibles fósiles con el ritmo actual ya para el año 2036 va a pasar la
línea de la ruina ambiental. La “falsa pausa” podría darle al planeta unos pocos años más para reducir las
emisiones de gases de efecto invernadero y así evitar cruzar la línea—pero solo unos pocos.
Un Debate Sensible
La naturaleza dramática del calentamiento global capturó la atención del mundo en el 2001 cuando el IPCC
publicó un gráfico que mis coautores y yo hicimos, el cuál llegó a ser conocido como el “palo de hockey.”
La barra del palo, horizontal y con una tendencia suave para bajo de la izquierda a la derecha, indicaba
cambios muy modestos en la temperatura del Hemisferio Norte por casi 1.000 años—lo más atrás que
llegaban nuestros datos. La aspa vertical a la derecha del palo indicaba un incremento abrupto y sin
precedentes de la temperatura desde los mediados del 1800. El gráfico se convirtió en un pararrayos en el
debate sobre el cambio climático y, como resultado, en contra de mi voluntad me convertí en una figura
pública. En su informe de septiembre del 2013 el IPCC extendió la barra atrás en el tiempo concluyendo
así que el calentamiento reciente es probablemente sin precedente durante al menos 1.400 años.
Aunque la tierra ha experimentado calentamiento excepcional durante el último siglo, para poder estimar
cuanto más calentamiento va a ocurrir necesitamos saber cómo la temperatura va a responder al constante
incremento causado por los seres humanos en los gases invernaderos atmosféricos, primordialmente el
dióxido de carbono. Los científicos llaman a esta sensibilidad la “sensibilidad del equilibrio climático”
(ECS en inglés). El ECS es un medida común del efecto calentador de los gases invernaderos. Representa
el calentamiento en la superficie de la tierra que se espera después de que se duplique la concentración del
CO2 en el atmósfera y el clima se estabilice (o sea llega a equilibrio).

El nivel preindustrial de CO2 era aproximadamente 280 partes por millón (ppm), así que el doble es
aproximadamente 560 ppm. Los científicos esperan que esta duplicación va a ocurrir a finales de este siglo
si las naciones siguen quemando los combustibles fósiles como lo están haciendo ahora—el llamado
“negocio como siempre” escenario—en vez de reducir el uso de los combustibles fósiles. Más sensible que
sea la atmósfera a un incremento de CO2, más alto será el ECS y más rápido subirán las temperaturas. El
ECS es una nota taquigráfica para la cantidad de calentamiento que se espera dado un escenario particular
de emisiones de combustibles fósiles.
Es difícil determinar un valor exacto del ECS porque el calentamiento está afectado por mecanismos de
retroalimentación incluyendo las nubes, el hielo y otros factores. Grupos diferentes de modelaje llegan a
conclusiones diferentes sobre lo que serían los efectos de esta retroalimentación. Las nubes podrían ser los
más significantes. Pueden tener ambos un efecto enfriador por bloquear la luz solar entrando y un efecto
calentador por absorber parte de la energía térmica que la tierra manda hacia el espacio. Cuál de estos
efectos domina depende del tipo, la distribución y la altitud de las nubes—algo difícil de predecir por los
modelos climáticos. Otros factores de retroalimentación están relacionados con cuanto vapor de agua
habrá en una atmósfera más caliente y que tan rápido el hielo del mar y el hielo de las capas continentales
se van a derretir.
Debido a que la naturaleza de estos factores de retroalimentación es desconocida el IPCC da un rango del
ECS en vez de un número exacto. En el informe de septiembre—la quinta evaluación del IPCC—el panel
llegó a un rango de 1.5 a 4.5 grados Celsios (aproximadamente de tres a ocho grados Fahrenheit). El IPCC
había bajado la parte baja del rango, más bajo que los dos grados C que había puesto en su Cuarto Informe
de Evaluación publicada en el 2007. El IPCC basó su nuevo limite bajo en una estrecha línea de evidencia:
la reducción en el calentamiento de la superficie durante la última década—sí, la pausa falsa.
Muchos científicos climáticos—incluyéndome a mí—pensamos que una sola década es muy poco tiempo
para medir con precisión el calentamiento global y que el IPCC fue influído demasiado por este singular
número de muy corto plazo. Además, otras explicaciones por la reducción de calentamiento no contradicen
la preponderancia de evidencia que sugiere que las temperaturas van a seguir subiendo. Por ejemplo, el
efecto acumulado de las erupciones volcánicas de la última década, incluyendo el volcán islándico con el
nombre imposible de Eyjafjallajökull, pueden haber tenido un mayor efecto en el enfriamiento de la
superficie de la tierra que el que se estimó en la mayoría de las simulaciones de modelos climáticos.
También hubo un pequeño pero medible decrecimiento en la producción solar que no fue tomado en cuenta
en las simulaciones del IPCC.
La variabilidad natural en la cantidad de calor que los océanos absorben puede haber jugado un papel.
Durante la segunda mitad de la década las condiciones de La Niña persistían en el trópico oriental y central
del Pacífico, manteniendo así las temperaturas superficiales globales aproximadamente 0.1 grados C más
frías que el promedio—un efecto pequeño cuando se compara con el calentamiento global de largo plazo
pero uno sustancial durante una década. Finalmente, un estudio reciente sugiere que muestras incompletas
de las temperaturas del Ártico condujo a una subestimación de cuanto el globo realmente calentó.
Ninguna de estas explicaciones posibles implicaría que el clima es menos sensible a los gases invernaderos.
Otras mediciones tampoco apoyan el límite menor revisado del IPCC de 1.3 grados C. Cuando todas las
formas de evidencia están combinadas señalan a un valor probable del ECS que está cerca de tres grados C.
Y ya parece que los modelos climáticos que el IPCC usó en su Quinto Informe de Evaluación implican un
valor aun más alto de 3.2 grados C. En otras palabras el límite bajo del ECS probablemente no tiene
mucho significado para el futuro clima del mundo—y tampoco lo tiene la pausa falsa.
Sin embargo, con fines ilustrativos aceptemos por el momento la pausa falsa. ¿Qué significa si el actual
EDS fuera medio grado más bajo que lo que se había pensado? ¿Va a cambiar los riesgos presentados por
un escenario de seguir quemando los combustibles fósiles como lo estamos haciendo? ¿Qué tan rápido la
tierra cruzará el límite crítico del clima?

Una Cita con el Destino: 2036
La mayoría de los científicos concuerdan que dos grados C de calentamiento sobre la temperatura durante
los tiempos preindustriales va a hacer daño a todos los sectores de la civilización—la comida, el agua, la
salud, la tierra, la seguridad nacional, la energía y la prosperidad económica. El ECS es un guía para
cuando eso va a ocurrir si seguimos emitiendo el CO2 como lo estamos haciendo actualmente.
Recientemente calculé futuras temperaturas hipotéticas utilizando diferentes valores ECS en un llamado
modelo de balance energético lo cuál los científicos usan para investigar posibles escenarios climáticos. El
modelo computacional determina como la temperatura promedio de la superficie de la tierra responde al
cambio de factores naturales como los volcanes y el sol, y de factores humanos-- gases invernaderos,
contaminantes aerosoles, etc. (Aunque los modelos climáticos tienen sus críticos, reflejan nuestra mejor
capacidad de describir como el sistema climático funciona basada en la física, la química y la biología. Y
se han probado ser confiables: por ejemplo, el calentamiento actual de los últimos años fue predecido por
los modelos hace unas décadas.)
Después hice que el modelo proyectara en el futuro asumiendo que las emisiones actuales de gases
invernaderos siguen sin reducir. Corrí el modelo una y otra vez usando valores del ECS desde el límite
bajo del IPCC (1,5 grados C) hasta su límite superior (4.5 grados C). Las curvas de un ECS de 2.5 a 3
grados C reflejan mejor las mediciones de los instrumentos que están midiendo los cambios actuales del
clima. Las curvas de un ECS sustancialmente más bajo (1.5 C) y más alto (4.5 grados C) no reflejan en
nada las mediciones instrumentales, resultado implica que no son realistas.
Para mi gran sorpresa encontré que con un ECS de tres grados C nuestro planeta cruzará el límite peligroso
de calentamiento de dos grados C en el 2036, dentro de solo 22 años. Cuando consideré un valor ECS más
bajo de 2.5 grados C, el mundo cruzaría el límite peligroso en 2046, solo 10 años más tarde.
Así que aún si aceptamos un valor más bajo de ECS eso para nada significa el fin del calentamiento global
ni siquiera significa una pausa. Solo nos da un poco más de tiempo—tiempo potencialmente muy
valioso—para prevenir que nuestro planeta cruce el límite de temperatura peligrosa.
Optimismo Cauto
Estos resultados tienen implicaciones para lo que tenemos que hacer para prevenir el desastre. Un ECS de
tres grados C significa que si vamos a sostener el límite de calentamiento global a menos de 2 grados C
para siempre tenemos que mantener las concentraciones de CO2 mucho menos que dos veces los niveles
preindustriales, o sea más cerca de 450 ppm. Ironicamente si el mundo quema mucho menos carbón eso
reducirá las emisiones de CO2 pero también reducirá los aerosoles en la atmósfera que bloquean el sol
(como la partículas de sulfato) así que tendríamos que limitar el CO2 a menos 405 ppm, más o menos.
Ya estamos muy cerca de pasar estos límites. En el 2013 el CO2 atmosférico alcanzó 400 ppm por la
primera vez en el record histórico—y tal vez por la primera vez en millones de años, de acuerdo con la
evidencia geológica. Para evitar pasar el límite de 405 ppm la quema de combustibles fósiles tiene que
parar inmediatamente. Para evitar pasar el límite de 450 ppm las emisiones globales de carbono solo
pueden subir por unos pocos años más y después tendrán que bajar por varios puntos porcentuales por año.
Esta es una tarea muy difícil. Si el ECS es realmente 2.5 C eso va a hacer la tarea un poco más fácil.
Aun así, hay mucha causa por estar preocupados. La conclusión que limitar la emisión del CO2 debajo de
450 ppm va a prevenir un calentamiento arriba de dos grados C está basada en una definición conservadora
de la sensibilidad climática que solo considera las llamadas retroalimentaciones rápidas como son los
cambios en las nubes, en el vapor de agua y en el derretimiento del hielo del mar. Algunos científicos
climáticos, como James E. Hansen, el antiguo jefe del Instituto Goddard para los Estudios Espaciales del
NASA, dicen que deberíamos considerar también las retroalimentaciones lentas como son los cambios en
las capas continentales del hielo. Cuando se toman en cuenta esos factores Hansen y otros dicen que

tenemos que llegar al nivel más bajo de CO2 que existía durante los mediados del siglo 20—
aproximadamente 350 ppm. Eso va a requerir el despliegue extendido de una tecnología cara de “captura
del aire” que activamente saca el CO2 del atmósfera.
Además, la noción que dos grados C de calentamiento es un límite “seguro” es subjetivo. Está basado en
cuando la mayor parte del planeta será expuesto a cambios climáticos potencialmente irreversibles. Sin
embargo el cambio destructivo ya ha llegado a algunas regiones. En el Ártico la pérdida del hielo del mar y
el derretimiento del permafrost está causando caos en los pueblos indígenas y en los ecosistemas. En los
países bajos que son islas se está desapareciendo la tierra y el agua dulce debido a la subida del nivel del
mar y de la erosión. Para estas regiones el calentamiento actual y el calentamiento futuro ya garantizado
por el CO2 que ya ha sido emitido (por lo menos .5 grados C más) hoy ya constituyen un cambio climático
dañino.
Esperemos que la sensibilidad más baja de 2.5 grados C es la correcta. Si es así nos da un optimismo
cauto. Nos da la esperanza que podemos evitar un daño irreparable a nuestro planeta. Eso sí, solo si
aceptamos que es urgente hacer la transición de alejarnos de nuestra dependencia en los combustible fósiles
para conseguir la energía.
Este artículo fue publicado originalmente con el título "Falsa Esperanza." Traducido por Matthew Cook,
matt@serviceexpeditions.net.


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